LA HISTORIA SE REPITE SOLO DOS VECES

Por Cherno

En algún momento y en algún lugar, en la previa de una nueva final de la Copa del Mundo

Pasaron 24 años, 6 Mundiales. Me acuerdo que no se le tenía mucha fe al equipo, ni al técnico. Seguramente en todo el mundo éramos candidatos, porque claro, teníamos equipo para pelear pero eran pocos los argentinos que realmente se imaginaban llegar al último partido. De hecho, la mayoría de esos pocos que bancaban a la Selección y al DT antes del mundial, probablemente eran hinchas de Estudiantes.

Teníamos al mejor del mundo pero con eso no bastaba. Además al crack no lo favorecía el anfitrión. Aunque parecía que iba a estar cómodo en ese país, los locales lo silbaban en todos los partidos y pagaban la entrada para verlo perder.

La Primera Ronda en los papeles era accesible, pero costó más de la cuenta. Un equipo africano rápido y desconocido, una selección del este europeo con poca tradición futbolera y un país que era más conocido por su enfrentamiento político con EEUU y el mundo occidental y cristiano que por el deporte más lindo del mundo.

Un equipo que no jugaba bien, mucha presión desde las tribunas por la hostilidad de los hinchas locales y algunas lesiones importantes complicaron al equipo pero pasó esta fase y ahí nomás empezó otro mundial, empezó El Mundial.

En octavos de final el duelo era bravo y nadie podía creer como lo habíamos ganado. Cuando parecía un empate clavado, una magia del 10, nuestro ancho de espada, sirvió para asistir al ancho de basto, para una definición exquisita e inolvidable. En los cuartos nos esperaba un europeo de segunda línea pero que jugaba realmente bien. Le ganamos y se festejo mucho el triunfo, pero muchos creían que ahí se terminaba el sueño.

La semifinal fue contra uno de los históricos europeos, con chapa encima y que, por si fuera poco, nos tenía de hijo. Si bien habíamos empatado en el último enfrentamiento en una zona de grupos, la última vez que habíamos jugado por la eliminación nos habían ganado 2 a 1 y nos impidieron quedar entre los 4 primeros, posición que claramente nos merecíamos. Por eso esta vez nos tocaba a nosotros, pero había que sufrir más de la cuenta.

No pudimos sacarnos diferencia en los 90 y tampoco en el alargue, pero en los penales se hizo grande el arquero. También discutido antes de viajar pero que se fue ganando el cariño de la gente de a poco. En esta semifinal atajo dos penales, nos metió en la final y se convirtió en héroe, pero ahí esperaba Alemania. Con el local afuera en semis, Argentina era el favorito pero enfrente estaba Alemania. Pero enfrente estaba Alemania y nosotros sin el ancho de basto, sin la compañía perfecta para el mejor.

Nosotros íbamos a salir con la azul, con la suplente, porque enfrente estaba Alemania, de punta en blanco. La Selección de la FIFA, el equipo del poder, una verdadera potencia mundial iba a enfrentar a los sudacas, al mundo subdesarrollado, a los pobres. Pero ahí no había empresas multinacionales, no había imperialismo ni dependencia, no había disparidad, no importaba el PBI ni la historia nacional. Ahí éramos 11 contra 11 atrás de una pelota y nosotros teníamos al mejor. Teníamos al mejor del mundo y no teníamos nada que perder porque hasta ese momento, lo nuestro era impecable, nuestros hombres ya eran Héroes.

Hasta acá no sabemos si este presente es nuestro presente real en 2014, en Brasil y con mis 29 años o esto mismo lo estoy escribiendo en un futuro extraño, en 2038, en algún lugar récondito, en una ciudad que ama el fútbol, que respira fútbol, que vive fútbol y que con mis 53 años estamos otra vez en la previa de una nueva final de la Copa del Mundo, otra vez contra los alemanes y con la expectativa de hacer historia. Por eso no quiero saber, para recordarlo hasta ahí, para retomarlo algún día, y ojalá el final no repita las lágrimas de hace 24 años atrás.

Eso si, lo voy a dejar acá, no voy a seguir escribiendo porque en lo único que puedo pensar desde el miércoles pasado, lo único que se me viene a la mente es que esta historia, merece un nuevo final, merece un final feliz.

VAMOS ARGENTINA CARAJO!!! QUE ESTA TARDE CUESTE LO QUE CUESTE, ESTA TARDE TENEMOS QUE GANAR!!!!!!!!

Ese mismo día, un par de horas más tarde. después de la final de esa misma Copa del Mundo

Otra vez una final, otra vez la misma. Otra vez las mismas camisetas, otra vez el mismo sueño. Otra vez las mismas críticas previas, otra vez el mejor del mundo de nuestro lado. Otra vez el local se fue antes de tiempo y otra vez aprovechó la final para tratar de paliar su papelón. Otra vez la FIFA, otra vez el poder, otra vez el árbitro, otra vez el mismo final. Otra vez sobre el final, otra vez el único error, otra vez la misma historia. Otra vez el dolor, otra vez el sabor amargo, otra vez dejamos todo, otra vez sopa.

Pero la gloria es de los hombres que lloran, la gloria es de la generación que lloró, por el afano, porque no alcanza, porque no hay consuelo. La gloria es para los que saben que lo dejaron todo.

Me crié con este llanto, me crié con esta herida y me crié pensando que no iba a tener nunca otra oportunidad y cuando pensamos que la herida empezaba a sanar, alguien mete el dedo en la yaga otra vez. Otra vez será, pero prefiero quedarme con este llanto inolvidable, este me que acompaña hoy como hace 24 años. Este es el llanto que hace 24 años me dice que ‎NO NOS HAN DERROTADO‬.

Todavía sigo con esa duda que me carcome el cerebro. ¿Esto lo escrbí hoy? ¿Hoy es 13 de julio de 2014, tengo 29 años y el mismo llanto que cuando tenía 5? ¿Estoy reviviendo en Río lo que alguna vez pasó en Roma o efectivamente hay un hoy futurista con un yo 53 años que ya no puede creer que la historia se siga repitiendo? Por favor alguien que me confirme que no es el año 2038, que no volvimos a cometer el mismo error de volver a usar esa camiseta azul que es hermosa pero es mufa, otra vez contra Alemania, otra vez en una final, otra vez en un país tan futbolero, otra vez con el local esperando vernos morder el polvo, otra vez con la FIFA corrupta manejando los hilos de la realidad, otra vez con el mejor de nuestro lado, otra vez sin poder creer que ni el mejor puede contra ese poder, que ni el mejor pudo parar de llorar, que ni el mejor pudo con esas máquinas.

Alguien dijo una vez que la historia se repite dos veces. Les pido por favor que me confirmen que esto es así y que solo se repite dos veces porque sé que si esto lo estoy escribiendo en 2038, esto es lo último que voy a escribir en mi vida. Mis 53 años de buenos asados, pucho, porro y mucho vino no van a poder soportar otra vez este llanto, otra vez este robo, otra vez este karma. Si esto pasó solo dos veces mi vida sigue y seguirá añorando otra revancha, pero si esta es la tercera qué será de mí, qué será de nosotros. Si esta es la tercera, la magia del fútbol se habrá esfumado para siempre y mi capacidad de sonreir también.

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