Convirtiendo a una Mujer en Literatura

El tiempo de la verdad ha llegado.

El reloj de arena deja caer cada grano por el estrecho de las develaciones.

Y la verdad de mi ser parece ser más lejana y más difusa.

Las formas se fueron convirtiendo en sombras de aquello que creía verdadero.

Los monolitos religiosos se vuelven imágenes paganas.

Con cada gota de sangre que se escapa de mi cuerpo y se convierte en tierra.

Es vida para otro ser.

¿Qué es lo que hace a uno vivir?

La esperanza de seguir caminando aquella calle que parece torcerse.

Hace un tiempo atrás estabas vos, yo estaba caminando hacia vos.

Hoy parece que camino hacia un destino que parece difuso,

Como si finalmente el destino ganó la batalla sobre mi libre albedrio.

Ya no será lo que imaginé, lo que soñé y lo que se convirtió en la raíz de mi deseo.

Ahora el destino tomó el control de cada una de mis células,

Me guía y toma mi esperanza como combustible para construir su propia historia.

Mi cuerpo es protagonista, pero mi mente es simplemente un actor de reparto,

Se mueve al compás de un blues.

Un blues de tonalidades azules y urbanas.

Donde las guitarras cuentan una historia de criaturas mitológicas que son demasiado puras para morir.

Donde las voces solo saben cantar aquellas notas que reflejan aquello que está escondido en el epicentro del misterio del conocimiento.

Donde el piano marca el rumbo de un sin cesar de emociones que vuelven turbulenta aquella ruta de la historia sin fin.

Y finalmente, donde la batería cabalga hacia su última batalla, donde la misma sabe su destino y no podrá cambiarlo… muerte heroica bajo la luna de Valencia.

Ojala seas feliz, por este pobre infeliz que es tan humano que se volvió divino.