El poder dual en Game of Thrones

La sexta temporada es quizás la más politológica de Game of Thrones. No tanto por las alianzas macro — que además ocurren a lo largo de toda la serie — sino por pequeñas situaciones al interior de los territorios.

Uno de esos territorios se llama Desembarco del Rey y está gobernado por la Casa Lannister, quizás la monarquía más ordenada de todas. Al interior de esa monarquía ocurre una situación que bien puede abordarse desde la perspectiva leninista del poder dual. La situación se desenvuelve a partir de la construcción subterránea de un, valga la paradoja, segundo monopolio de la fuerza. Se trata de la emergencia del liderazgo del personaje llamado Gorrión Supremo, un líder religioso que moviliza a las masas empobrecidas.

La idea de poder dual ayuda a resolver la siguiente pregunta: ¿se trata de un desafío al poder constituido o es la existencia, en cambio, de un segundo poder?

Primero es necesario establecer qué significa “poder dual” en la tradición leninista. Poder dual no es en Lenin la división de poderes, ni siquiera el momento en que dos clases sociales diferentes comparten un mismo poder: el poder dual supone la existencia de dos poderes del mismo tamaño y con las mismas prerrogativas que actúan simultáneamente.

El concepto se utiliza por primera vez para definir el momento de la historia rusa que va desde la revolución burguesa de febrero de 1917 hasta la proletaria de octubre. En ese período de tiempo, la construcción de un estado protoburgués coincide con la existencia de los soviets y los ejércitos populares armados en la calle. El “todo el poder a los soviets” de octubre supone que los soviets existían previamente y, sobre todo, que si no lo poseían todo al menos poseían algún tipo de poder.

El doble poder — sostiene Lenin — se manifiesta en la existencia de dos gobiernos: uno es el gobierno principal, el verdadero, el real gobierno de la burguesía. El otro, un gobierno suplementario y paralelo, “de control”, encarnado en los soviets y los soldados de Petrogrado. No controla ningún resorte del poder, pero descansa en la legitimidad de mayorías armadas.

La existencia de poder dual no implica necesariamente convivencia: por el contrario, demuestra la historia rusa, esos poderes son tendencialmente antagónicos. Demuestra lo mismo el desarrollo de esa historia en Game of Thrones: para evitar el spoiler, basta con decir que el carácter incompatible se produce cuando los dos, al mismo tiempo, reclaman para sí el monopolio de la violencia en el mismo espacio.

Es la tesis de René Zavaleta, el teórico marxista boliviano, en su libro El poder dual, cuando explica que ese concepto no significa un solo poder con dos caras: “el poder dual no es un Jano y aquello es exactamente lo que no es la figura marxista del poder dual. Son, en cambio, dos poderes, dos tipos de Estado que se desarrollan de un modo coetáneo en el interior de los mismos elementos esenciales anteriores; su sola unidad es una contradicción o incompatibilidad (en su forma intensificada, es decir, su antagonismo). La dualidad de poderes es un desarrollo esencialmente antagónico”.

La paradoja de dos poderes simultáneos que reclaman para sí el monopolio de la violencia física legítima se resuelve entonces cuando uno de los dos poderes copta sucesivas funciones del otro hasta que llega a la disputa fundamentalmente antagónica de la legitimidad de la violencia. Entonces sólo uno prevalece y es, completamente, un Estado.

Una posible “ley” de la ciencia política podría decir que, frente a la existencia de un poder dual, las probabilidades de que uno de esos poderes termine por fagocitar al otro hasta quitarle su razón de ser tienden a 1. Cuál de esos dos poderes tiene más probabilidades de hacerlo sobre el otro es algo, en cambio, que no puede predecir la ciencia sino que tiene que construir la política.

Pasó en la Rusia de 1917. Y en Desembarco del Rey.