El triunfo de la información

El universo esta compuesto de energía, materia e información, y es esta última, César Hidalgo en su reciente e interesante libro El triunfo de la información (Debate, 2017). En la época de los primeros humanos la Tierra disponía de la misma materia y energía que tiene hoy, lo que ha cambiado es la manera en la que los humanos ordenamos estos átomos, un orden que se apoya en la creciente acumulación de información y conocimiento. La información, señala Hidalgo que coordina el departamento de Collective Learning del MediaLab del MIT, es lo que a lo largo del tiempo ha permitido ir refinando poco a poco las sociedades humanas en la medida en la que los humanos hemos ido ordenando estos átomos, sofisticando la estructura económica y ampliando nuestros horizontes.

Sin información no habrían formas, ni estructuras, nuestro mundo sería una suerte de sopa amorfa sin sentido. Pero ordenar el mundo, generar conocimiento y ponerlo al servicio del conjunto de la sociedad, no es tarea fácil. La información escasea, se esconde, tiene una naturaleza dispersa y normalmente de forma tácita lo que origina un intenso combate entre el orden y el ineluctable avance del universo hacia el desorden y la entropía. Hidalgo reflexiona sobre como la prosperidad de nuestras economías modernas descansa precisamente en los mecanismos que permiten el crecimiento de la información a pesar de la entropía a la que tiende el Universo.

En El Triunfo de la Información se analiza la generación de conocimiento desde su vertiente más tangible, física; la información que se almacena en los objetos que el autor define como “cristales de la imaginación”: cualquier objeto lo podemos definir como la plasmación tangible de un saber práctico, acumulado con el tiempo, que a su vez permite, combinando otros objetos, la creación de “cristales” cada vez más complejos.

Una de las grandes contribuciones del libro, que amplía los horizontes de las tempranas teorías de Hayek en “The Use of Knowledge in Society”, es esta traslación del mundo de la información en el mundo físico, esta relación entre bits y átomos donde un objeto esta formado de miles de millones de átomos ordenados de una manera muy particular. Un objeto es un estado “rico en información” señala el autor; un orden extremadamente complejo en donde un leve cambio altera por completo su valor. Pensemos en un coche de alta gama, un Ferrari de 100.000 euros, por ejemplo. Si nos estrellamos contra un árbol, el coche sigue teniendo los mismos átomos, –hierro, caucho, cobre, y un sin fin de materiales y compuestos más–, pero su valor ha cambiado radicalmente.

El progreso en nuestras sociedades esta impulsado por nuestra capacidad imaginativa y creativa de crear nueva información y ordenar, cada vez de manera más compleja y sofisticada, la materia. La naturaleza es capaz de generar organismos tremendamente complejos capaces de procesar cantidades enormes de información. Basta pensar sobre la información que contiene una simple sección de ADN. De forma análoga, las personas y las sociedades han ido desarrollando la capacidad de crear, procesar y almacenar información a medida que estas han ido acumulando cada vez más conocimiento, tanto explícito como tácito, al que solemos referirnos como ‘know how’. Hidalgo relaciona las desigualdades entre economías en la medida en que hay países que son mejores que otros a la hora de acumular conocimiento y de poner este conocimiento al servicio de los demás, de manera abierta y seguir incrementando y acumulando información. Esta mayor capacidad de generar “conocimiento colectivo” lo que origina sociedades más o menos prosperas.

A través de numerosos ejemplos y de un estilo cercano y pedagógico, el profesor Hidalgo invita al lector a participar de sus investigaciones al respecto el campo de la información y sus implicaciones a la hora de comprender mejor la realidad que nos rodea. El libro reflexiona sobre el tema central de la complejidad, principal característica que configura cualquier orden social. A la postre, el potencial de crecimiento de una economía descansa en su capacidad para procesar, gestionar y crear nueva información de manera coordinada y colectiva en este escenario de gran complejidad. Hidalgo reflexiona sobre la importancia de la confianza (el autor se apoya en el gran libro de Francis Fukuyama Trust) y su relación con los costes de transacción de Coase, sobre como podemos aplicar las leyes de la termodinámica en el orden social o, entre otros temas, ofrece una nueva visión sobre la economía más allá del crecimiento del PIB.

Estructura de las exportaciones españolas. Fuente: atlas.media.mit.edu

Una lectura con un enfoque novedoso y clarificador que pone sobre la mesa una dimensión de la de la realidad que suele quedar fuera de plano y que sin embargo su relevancia para comprender asuntos como la prosperidad de los países y su distribución desigual resulta fundamental.

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