Reformar el Islam

Pocas personas representan lo mejor del movimiento feminista que la activista Ayaan Hirsi Alí. Nacida en Somalía en el seno de una familia islámica, su vida es ya ilustrativa sobre una religión, el Islam, que tiene por delante el gran reto de su modernización. Hirsi Alí sufrió en propia carne los horrores de la ablación. Tras muchos avatares, consiguió asilo en Holanda, donde llegó a ser diputada, y donde era más incómoda para la multicultural y progresista Europa que no como símbolo del atraso y la vergüenza que todavía caracteriza una parte importante del Islam. Prueba de ello es el hecho de que en los países musulmanes no ha florecido ninguna democracia prospera y más bien en muchos hemos visto una involución notable en donde la mitad de la población, las mujeres, viven bajo unas condiciones de sumisión que resultan intolerables desde cualquier punto de vista.

En su libro Reformar el islam (Galaxia Gutemberg), la autora nos ofrece un rico panorama sobre el estado del Islam en la actualidad y porque este necesita de una profunda reforma si quiere dejar de ser incompatible entre otras cosas con los derechos humanos, la separación de poderes o el imperio de la ley, todos ellos requisitos para una sociedad democrática. Las reformas y cambios por los que aboga la autora se pueden resumir en cuatro puntos principales. Primero, urge cambiar la actitud de los musulmanes hacia lo que el Corán y el profeta Mahoma dicen, muchas veces interpretado al pie de la letra y tomado como el único y más refinado referente moral. Segundo, el Islam tiene que dejar de invertir en la vida después de la muerte en vez de invertir en la “vida antes de la muerte.” Tercero, olvidarse de la sharía, la Ley Islámica, que hoy se aplica de manera estricta en países como Arabia Saudita o Irán, que no únicamente supone de facto la imposición de una teocracia, sino que supone también la imposición de un código de leyes profundamente inmoral que atenta directamente contra la dignidad de la mujer, la libertad sexual o de prensa por poner solo algunos de los ejemplos más familiares. Cuarto, abandonar definitivamente la yihad, o guerra santa, es decir la imposición por la violencia de estas ideas por otro lado retrogradas en muchos aspectos.

Ayaan Hirsi Alí nos invita a reflexionar sobre un debate ineludible para Europa si esta no quiere acabarse deslizando hacia la turbia visión de Michel Houellebecq y arroja luz sobre porqué parte del Islam supone una amenaza para las libertades. Una parte del islamismo que es simplemente una forma de totalitarismo convenientemente camuflado bajo el disfraz de la religión.

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