Un libro que es una fiesta

En un momento de gran burbuja de gurús y divulgadores de toda índole, que un ensayo llamé la atención resulta un hecho noticiable. Para sorprenderme, –lo que viene ser sorprenderme–, acudo a Mises o Tocqueville o, quizás, Huxley. No es que quiera poner al mismo nivel la joven autora del delicioso libro Volver a hacer fiestas, escrito por Andrea Martos, pero sí poner de manifiesto esa inteligencia audaz que permite explicar de forma sencilla –que no simple–, cosas tremendamente complicadas. Esto es lo que consigue la brillante Martos en un breve y sintético relato que aproxima de forma amena y directa los cambios más recientes en el campo de la genética y lo que suponen para el futuro.

A través del libro, Martos nos descubre la historia e implicaciones que se derivan de haber descifrado el código genético: un importante punto de inflexión que amplia los horizontes del conjunto de ciencias hasta límites hoy insospechados. El libro le permite a uno zambullirse en el apasionante mundo del descubrimiento científico en mayúsculas. La autora despieza la complejidad del objeto de análisis en pequeños trozos, como si se tratase de una mandarina y, con cada capítulo, el lector puede aproximar la complejidad de la genética sin atragantarse. La autora combina de forma equilibrada Teoría e Historia, y sazona el relato con didácticos ejemplos y algunos toques de elegante erudición.

Además de aprender sobre el qué de la genética y lo que podemos esperar de ella en el futuro; el libro contiene grandes lecciones de buena economía y ayuda a entender, en la mejor tradición de Hayek, Popper, ahora también Taleb (aunque ha este último sea más fácil hacerle la crítica), en qué consiste el método científico, que es como decir en que consiste exactamente la ciencia tomando siempre consciencia de los límites epistemológicos.

El libro no tiene nada que envidiar a grandes best-sellers de divulgación. Martos transmite de forma natural una sana actitud científica, –en su acepción más pura–, y tiene la gran virtud de sintetizar sin simplificar, dando al lector una visión holística sobre el tema sin dejarse nada de lo substancial fuera de plano. Una vez leído el libro, uno reflexiona, como se preguntaba el bueno de Luis Espinosa no hace mucho, sobre la “burbuja”, sobre-dimensionamiento, de economistas, periodistas y politólogos en la sociedad actual, su elevada exposición mediática, en detrimento otros perfiles como científicos de otras ramas o empresarios, por mencionar solo dos de los colectivos más ausentes.

Martos, con marcado estilo literario y demostrando grandes dotes para la divulgación, nos aproxima parte de la realidad entre bambalinas que hay detrás de los avances científicos en el ámbito de la medicina, la biología, y muchas de las sub-ramas y campos que se han ido añadiendo a medida de que los hombres hemos ido extendiendo los horizontes de nuestro propio conocimiento –como la bioquímica y la biotecnología–. El proceso de prueba y error, cómo se articula el testeo con animales domesticados, las hipótesis detrás de las grandes teorías, o algunas de las historias de las mentes pensantes detrás de cada descubrimiento son los acordes principales de cada uno de los capítulos, articulados por diferentes movimientos de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi: la perfecta metáfora innovadora, de estructuras rupturistas, y que dan relato y cohesión a la obra. El libro también contiene algunas capsulas, –para quién les escribe de todo interés por su relación con la agricultura–, sobre la domesticación del plantas y animales.

Un libro sobre ciencia con una claridad expositiva que nada tiene que envidiar a un libro de Ferguson sobre historia o de Hazlitt sobre economía. Si quieren pasar un buen rato aprendiendo ciencia y método, tomen buena nota de este libro, y retengan el nombre de su joven autora.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Luis Torras’s story.