Más vale mal afeitado que bien desollado.

Y bueno, siguiendo con esta historia, contaré que mi primer contacto con los rastrillos de doble hoja fué durante mi adolescencia, recuerdo que en casa teníamos unos Gillette con mango de plástico (que ahora sé era un Tech de los 80´s) y cuando íbamos al rancho, había unos Bic totalmente de plástico, y por supuesto, cajitas de hojas Gillette. La afeitada era con espuma de afeitar y cuando no había, con jabón normal untado en la cara. O sea que éstos fueron los rastrillos con los que aprendí a afeitarme.

Gillette Tech Francés del 68, que a México llegó poco después.

Pero por esos años las hojas de afeitar comenzaron a desaparecer de las tiendas poco a poco, y los cartuchos y desechables comenzaron a aparecer cada vez mas. Por otro lado, la mercadotecnia nos bombardeaba la idea de que las hojas de afeitar eran ineficientes y peligrosas, mientras que los cartuchos eran mas seguros y daban afeitadas mas suaves.

Así que la primera barrera que encuentra quién quiere probar este sistema es el de romper con la idea de que las hojas de afeitar son peligrosas. Claro que lo son, y claro que durante la afeitada uno debe ser mas cuidadoso. Esto se debe que al quedar la hoja más expuesta que en los cartuchos, si uno no tiene cuidado, puede hacerse un corte mas profundo. Pero aquí radica el problema de los cartuchos. Al tener poca exposición de la hoja, cortan menos barba y por eso la idea de que con mas hojas se compensa la ineficiencia, pero al final lo que obtienes es mas pasadas sobre tu cara con una mala hoja de afeitar, lo que lleva a más irritación con malos resultados. Por eso es que cuando los usamos, aprendemos a presionar el cabezal contra el rostro, es decir, aplicamos presión porque no sentimos que al pasar la hoja removamos barba, esta presión es lo que irrita la piel.

Por eso si como principiantes, aplicamos esta presión con un rastrillo de doble hoja, lo que va a pasar es que la hoja al ser mas eficiente, va a remover piel y nos va a irritar más. La presión aquí no es necesaria, ya que la hoja sólo con el peso del cabezal remueve la barba sin problema.

Otro factor que hay que considerar es el ángulo de corte, los rastrillos modernos pivotan y van siguiendo el contorno de nuestro rostro. En los rastrillos de doble hoja hay que ir ajustando el ángulo al ir moviéndonos por el rostro.

La concordancia es que por lo menos durante el primer mes, si nunca has usado uno de estos rastrillos, debes afeitarte sólo en dirección del grano de la barba. Es decir, sólo en el sentido en el que tu barba crece. Esta dirección es la que menos irrita y es la más cómoda de todas. Claro que al final no vas a obtener el anhelado afeitado al ras, pero recuerda que es sólo temporal y ayuda a dominar el rastrillo y el proceso completo y evitar que los accidentes sean graves.