Café y shopping

De prisa. Salimos sin desayunar: ¿coincidencias o herencias? No sé. Se repiten patrones. Lo primero, pagar. Bajamos los escalones, y los árboles de la calle goteaban la lluvia de temprano. El influjo del café, en el momento perfecto. Cinco bolsas con regalos y un sombrero, entre las dos, en el piso del taxi.