Por qué el alcohol arruinará tu carrera deportiva (Artículo-Humor)

Por qué el alcohol arruinará tu carrera deportiva (pero te dará muchas historias por contar)

El sábado pasado, Yuri van Gelder, uno de los gimnastas del equipo olímpico holandés, decidió cometer una locura: un acto irracional potencialmente divertido o, dicho de otra forma, un acto generador de historias. Bebió hasta el punto de no diferenciar el pie de la cabeza.

Yo imagino que Yuri estaría viendo el atardecer de Río, desde una de las infectas habitaciones de la modernísima Villa Olímpica Río2016, cuando se le ocurrió fugarse de la villa olímpica. Presupongo que aun no estaría borracho y, aunque ya lo estuviera, no le culpo por ello, la dulzura del momento invita a la épica; joven, atractivo, famoso en su país, recién clasificado para las finales olímpicas de gimnasia y a dos pasos de la ciudad más fiestera del mundo.

Aunque el oro espera a ser atrapado, para él, un hombre que vive para los retos, ¿qué puede haber más épico que fugarse de la villa olímpica, la víspera de la final, para ir de samba por Copacabana, volver y ganar la medalla por la mañana?

El reto no es fácil, el control impuesto por la delegación holandesa sobre sus atletas es férreo; ninguno de los deportistas tiene permiso para disfrutar de Río mientras dure el torneo, bajo ningún concepto. Presupongo que para Yuri, campeón del mundo de anillas en 2005, este debía parecer un desafío menor. Un atleta de categoría mundial no supera, arrasa con los obstáculos.

Triple salto mortal, un, dos, tres, pim, pam y ya está fuera.

Yuri sonríe, está feliz porque ya no tiene que imaginarse la fiesta desde su balcón, puede irse a bailar, pero primero, una copita. Yuri tiene ganas de beber. Quiere pasarlo bien, agarrar un buen pedo y liarla bien parda. Si en el gimnasio sirvieran copas seguro que nunca me habría ido, debía pensar.

Y así, cual marinero, de bar en bar, birra tras birra, el exitoso atleta rápidamente paso de patrón a grumete y no tardó en naufragar.

Cuando uno bebe, cualquier desafío tiene potencial para convertirse en leyenda. Desde columpiarse en un parque infantil a volverse a introducir, completamente borracho y a escondidas, en la Villa Olímpica a altas horas de la madrugada. La línea entre la genialidad y el ridículo se difumina.

No sé cuando pillaron a Yuri, si lo encontraron durmiendo en el portal o le pillaron vomitando tras el desayuno, pero este domingo Maurits Hendriks, el embajador de la delegación holandesa, anunciaba la expulsión de Yuri van Gelder de las Olimpiadas.

“En términos deportivos es un desastre, pero no teníamos otra opción tras separarse de nuestros valores”. Maurits Hendriks, Embajador holandés.

Señor Hendriks, Yuri, en ese momento, no estaba pensando en términos deportivos. Lo suyo era una visón a largo plazo, iluminada por la cachaza de los mojitos, siguiendo aquello de: “la vida no se mide por los momentos que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento” (Kevin Bisch (De la película “Hitch Especialista en ligues” protagonizada por Will Smith)

Yuri no ganará el oro y seguro que hoy, como pasa con casi todas las buenas historias, se arrepiente de sus actos. Pero dentro de unos años, desde la distancia, seguro que nunca olvidará esta resaca. Por eso Yuri no hagas caso de las críticas, muchos atletas, aunque no lo digan, y especialmente nosotros, los que jugamos una pachanga con los colegas entre semana, estamos contigo, compartimos y entendemos tu estilo de vida. No estás solo y sino que le pregunten al ex-laker Metta World Peace que cambiaba el gatorade de su taquilla por whiskey. Unos acumulan oros y anillos y otros algo divertido que contar a nuestros nietos.

11–08–2016

Marcel Solé Casas