Capítulo 1 • El primer amor de un casanova…

Valentía: Determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles.

Sexo, Alcohol, drogas, dinero, salud; yo llevaba la buena vida. Era un miércoles por la noche y yo me encontraba en una de las discotecas más populares de la capital. Estaba apoyado con mis dos ante-brazo sobre aquella barra de madera mientras con mi mano derecha movía un poco mi trago ; el cual era una sutil mezcla de Vodka con sprite. Lentamente con mi diestra lleve aquel elixir de la vida a mis labios para saborearlo y consumirlo lentamente hasta dejar mi vaso vacía. Andaba vestido elegante como de costumbre cuando salía; llevaba puesta una camisa manga larga de color rojo vino, con dos botones desabotonados; acompañado con un pantalón negro como la noche; además de eso llevaba mis típicos zapatos de cuero negro bien lustrados y por último algo que jamás me quitaba; aquella cadena de oro blanco que colgaba de mi cuello.

La noche transcurría la gente estaba bailando al son de la música yo esperaba fuera un día como cualquier otro. Tomar un poco, conocer chicas, números de teléfono y uno que otro beso; si todo parecía ir bien. Luego de pedir mi tercer trago al bartender, me dirigí a la mesa donde estaban mis amigos y amigas. Inmediatamente llegue pedí bailar con una amiga mía tranquilamente, estuvimos tal vez unas 3 o 4 piezas bailando; pero ella no me interesaba, yo buscaba una conquista y de pronto como si Dios hubiera escuchado mi plegaría apareció sentada en la mesa.

Era esa chica con su cabello largo casi hasta la cintura, de tez clara; unas piernas fascinantes y sus ojos.. Sus ojos eran los de un ángel; tan claros, tan puros. Podría decirles que me había enamorado al instante, me había cautivado con su belleza. Como todo hombre la quería invitar a bailar, pero su belleza me intimidaba, era raro pues nunca me había sentido así ni cuando he invitado modelos a bailar. Era una sensación diferente. Mi razón me decía es una locura y mi corazón me dijo “Intentalo, no pierdes nada”. Entonces dándole la razón al corazón y con un poco de alcohol me armé de valor para invitarla a bailar. Me acerque lentamente hacia ella con pasos dudosos y cuando la miré le toque el hombro con mi diestra.

¿Bailamos?- Le dije en un tono caballeresco al mismo tiempo que no apartaba mis ojos de sus hermosos orbes miel.

Claro-Dijo la señorita con una preciosa sonrisa, una sonrisa parecida a las joyas del cielo-

Que puedo decirles, mi mente voló en ese instante pensé que era capaz de todo; ahora solo esperaba que le gustará como bailaba, estaba nervioso, dudaba un poco de mis pasos pero estaba feliz. Al poco tiempo su cuerpo y el mío entraron en una sincronía perfecta, estábamos bailando al unisonó como si nos leyéramos la mente y los pasos. Sentía ya había conquistado a la chica, ahora solo restaba el numero de teléfono pero por alguna extraña razón no quería a otra chica, solo quería bailar con ella. Habían pasado unas cuantas canciones por lo tanto empecé a platicarle un poco.

Están bonitos tus aretes…-Le musité al oído en un tono bastante coqueto-

Muchas Gracias-Dijo sonriente y un poco sonrojada.-

Transcurrió el tiempo y parecía estarle llegando a la chica, después de todo el arte de la conquista era mi especialidad; aunque les comunico en lo personal siempre que la chica me encanta; justo como ella me encanta, me fascina, la termino arruinando. Si, digamos que los nervios te traicionan.

Todo paso de manera normal , lo único era que no me atreví a besarle esa noche; se miraba delicada como el cristal pero fuerte como el diamante. Su tez merece ser acariciada de la manera más sutil posible, y recordemos que un beso, tiene que ser dado con el alma para que sea un beso de verdad.

Al final de la noche se hacían las 1 AM , ella tenía toque de queda y tenía que irse. Su madre ya la estaba llamando. Tenía que pedirle el número, esta chica es única en la vida, no puedo perderla. Pero –No tengo celular- pensé para mí mismo maldiciendo mi pereza porque nunca me había gustado permanecer en contacto.

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