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Publicaciones en redes sociales, intimidad y libertad de expresión; nueva sentencia de la Corte Constitucional de Colombia

En días pasados la Corte Constitucional de Colombia publicó la sentencia T-050 de 2016, disponible aquí, en la que analiza nuevamente los límites el ejercicio de la libertad de expresión en redes sociales.

En el caso decidido, una persona, llamada en la sentencia Esther, publicó el siguiente mensaje en su muro de Facebook: “Hace más de tres años a (Lucía) le preste (sic) una plata. Hasta el momento no se digna por pagármela (sic), me borra mensajes, no me contesta el celular, me evita a cada momento. Me vi en la obligación de ponerla en este medio para que así sea un poco más delicada y me pague. Que sepa que yo le preste (sic) la plata, no se la regale…”.

La Corte Constitucional consideró que la publicación de este mensaje en el propio muro de la demandada constituía una violación al derecho a la intimidad, a la honra y al buen nombre de Lucía, la demandante. Algunos aspectos importantes a considerar de esta sentencia:

  1. Publicar en una red social información de otra persona puede poner a esa persona en situación de indefensión: De acuerdo con el Decreto 2591 de 1991, la acción de tutela contra particulares sólo procede en ciertas hipótesis específicas. La Corte reitera su jurisprudencia en el sentido de que publicar información de otras personas en redes sociales como Facebook puede generar una situación de indefensión de esas personas, pues no tienen un mecanismo adecuado para proteger sus derechos frente a una publicación en un medio con un “alto impacto social”, y por eso es procedente la acción de tutela. La Corte hace esta afirmación de manera general, sin entrar a considerar aspectos como si la publicación era pública (visible a cualquier persona) o restringida (visible solamente a los “amigos” de Esther), si el muro podría considerarse también como un espacio de discusión privada, o si la demandante estaba en situación de indefensión pese a que no acudió a la autoridad de protección de datos ni a los mecanismos existentes en la red social para que se retirara el contenido. Queda para futuras decisiones la definición del alcance de esta situación de indefensión.
  2. Rectificación en la misma red social: La Corte, como un acto “simbólico” (pues la publicación ya había sido retirada del muro de Esther por orden de la segunda instancia) ordena a Esther disculparse mediante la publicación del texto de la disculpa en su muro por el mismo tiempo que la publicación inicial duró publicada en el muro.
  3. Mayor vulnerabilidad en redes sociales: El uso de redes sociales “como Facebook implican un mayor riesgo de vulnerabilidad de derechos fundamentales al buen nombre, a la intimidad y a la imagen”.
  4. Información negativa como dato personal: La publicación hecha por Esther “atenta contra el derecho a la intimidad de la actora, no solo porque expone al público un dato personal como lo es una supuesta negligencia en el cumplimiento de sus obligaciones, lo que hace parte de su esfera privada, sino también porque la accionante no manifestó su autorización para que dicha información fuera revelada, aunado a que no se logra identificar el posible interés en conocerla por parte de quienes tienen acceso al muro de la demandada en la señalada red social”.

Esta sentencia se suma a una ya larga lista de otras sentencias sobre la libertad de expresión en Internet, tales como las T-713 de 210, la T-260 de 2012, la T-550 de 2012, T-058 de 2013 y la T-365 de 2014.

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