El Universo de Leonora

El Universo Fantástico es una colección de diez esculturas de metal, de tamaño medio, creadas por la mexicana Leonora Carrington. Siendo una surrealista aplaudida incluso por el mismo Bretón, Leonora logró consolidarse como una artista de talla internacional, recibiendo claro está, un lugar muy especial en el corazón del arte mexicano.

Cuando era niña recuerdo haber visto Las Musas Inquietantes de De Chirico y sentir miedo, lo recuerdo porque tenía pesadillas con esas musas. No sabía –ni me interesaba– conocer el nombre ni el artista, sólo recordaba lo que me había hecho sentir y años después comienzo a creer que eso es el fin del arte: sentir algo, no importa que no lo entienda o si no es bonito lo que siento. El cuadro ya se volvió inolvidable para mí, no me gusta y me perturba verlo hasta la fecha.

El Universo Fantástico me hizo sentir como cuando tenía esa edad, antes de que quisiera pensar en el significado de todas las cosas y prefería quedarme con el sentimiento crudo sin tratar de encontrarle los pies y la cabeza, aunque me diera miedo. Me recordó la imaginación y la libertad con la que me expresaba. Ser un artista surrealista es de admirarse porque logran crear cosas que van más allá de lo que entendemos con la mente adulta. El surrealismo es algo inherente a los niños y definitivamente Leonora supo cómo mantenerse niña en un mundo de viejos.

Lo único que puedo razonar es el aspecto estético y las esculturas me parecieron muy elegantes, son estilizadas, alargadas y reflejan el buen gusto de la artista. No son perfectas ni simétricas y algunas son incluso desequilibradas, pero aunque suene trillado es parte de lo que las hace especiales. Los cambios de textura entre cada obra son otro aspecto que se disfruta mucho: primero liso, luego trapos mojados, seguido por un rostro cubierto de líneas y después un grabado. Cada escultura es puro misticismo y los personajes reflejan mucha fuerza por sí solos, como si fueran dioses o una especie de portales a algo que desconozco.

Sinceramente ignoro qué quería expresar Leonora y no me molesta. Las piezas me transmitieron algo que no estoy muy segura de llamar emociones; algunas me hicieron sentir incómoda, precisamente porque habla de cosas de las que yo no sé, que soy muy joven e inexperta para entender o porque mi mente no alcanza el mismo nivel de abstracción que la suya. Sólo reconocí detalles físicos obvios como saber que era un caballo, un minotauro, un mudra, un perro, pero ninguno me ayudó a entender el por qué. No obstante fue lo que más disfruté de la exposición: me hizo sentir y no pude razonar, así como me pasó con las musas.

Quizá sería más sencillo si buscara alguna crítica hecha por algún experto, pero en este caso prefiero quedarme con la experiencia, cruda y sin sentido.

-Andrea