Una radiografía de nuestro país

El Sábado fui a ver “Labio de Liebre” en el Teatro Nacional. Sin duda alguna, ha sido la mejor obra de teatro en la que he estado este año, la obra que más me cautivó y me invito a pensar y re-pensar mi país. Esa invitación lamentablemente en nuestro país es escaza, uno pensaría que después de todo lo que hemos vivido, nos brindaramos más de estos espacios pero no. Preferimos sentarnos a ver un partido de fútbol, abrir la cerveza, ver la vida de un narcotráficante que nada nos enseña o peor aún, la vida de un cantante que es el ejemplo a seguir de muchos hombres de este país.

La originalidad está cada vez más escasa y ni siquiera la gente la acepta. Siempre es mejor producir lo que se sabe que va a vender o peor aún, lo que la gente quiere ver porque no es capaz de asumir la realidad. Nadie les pide a ustedes que abran los ojos porque ciertamente hay muy pocos que los tienen completamente abiertos. Y vaya usted a intentarlo, vea lo que le pasa. Triste pero verdad. País de mierda.

La apuesta por crear nuestra identidad sólo es posible si tenemos memoria, si reconocemos lo que en verdad somos, si somos capaces de perdonar y seguir adelante. Este país no se hace a punta de balas, de insultos o amenazas, si uno dice que de verdad ama la patria y que busca lo mejor para ella, de lejos debe saber que una vida no vale menos por ser de tal lugar, tal apellido, tal color, tal género. Yo confío y creo que aún existen personas capaces de tejer el perdón y dejar de lado la venganza por más difícil que esto sea. Dejemos a un lado la copiadera de otros países y saquemos una radiografía del nuestro, queramos lo que somos y tejamos nuestra identidad, pues de otro modo los pasos seguirán siendo hacia horizontes distintos y no podremos cambiar.

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