Esperanza

Sí, en este mismo mundo de malas noticias, pasan cosas buenas. Sólo hace falta voltear a verlas. Y en caso de no encontrar ninguna, convertirnos en una de ellas. Sabemos que las tragedias nos van a acompañar toda la vida. También la alegría y la frustración; la felicidad y la tristeza. Eso es el equilibro. La vida tiene equilibro, nosotros tenemos voluntad. Nosotros decidimos si nos pesa más el miedo que el valor. Yo estoy convencida que el poder de la actitud positiva es más fuerte que cualquier obstáculo. La trampa es que el obstáculo somos nosotros. Nos limitamos con ideas diminutas. Nos quejamos mucho y proponemos poco. Nos sentamos en la mesa de la apatía porque es más cómoda y hay más sillas. En algún momento creímos que pasar desapercibido era lo correcto, ser común. Normal. Escribo esto porque hoy siento esperanza y creo que existe un mundo muy humano, aquí, en este mismo mundo de malas noticias. Gozo mucho cuando la actitud de alguien transforma la mía. Me gusta cuando nos involucramos de tal manera que la felicidad talla nuestra madera. No quisiera dejar de mirar y sentir. Y cuando escucho testimonios de personas que no se dieron por vencidas y salieron adelante con lo único que les quedaba, sé que esa es la voluntad. Y vuelvo a creer. Creo en la humanidad, en la fortaleza y en la perseverancia. Cuando vemos la vida con menos filtros y abrimos mejor los ojos, los milagros suceden. Pasan cosas. Nos damos cuenta. Cambiamos nuestra perspectiva y, aunque es muy potente el dark side, decidimos voltear hacia lo que brilla, hacia lo que tiene espíritu, hacia lo que nos une: la empatía. Porque me importo, me importas. Quizá a este mundo le faltan endorfinas y le sobra testosterona. Nos sobra drama propio y nos falta compasión. Nos sobra tiempo y nos faltan causas. Este mundo está diseñado para nosotros, nosotros lo llevamos a donde queramos.

Hoy fue un día lleno de esperanza.

PC.