“No puedo darte lo que vos necesitás”

Detesto los tipos que plantean excusas estúpidas para justificar su falta de decisión.

Resulta casi imposible creer que un hombre con obvias intenciones de tener sexo con una mujer, dos segundos antes del salir corriendo a quedarse en pelotas diga: “Ahora no estoy en condiciones de darte lo que vos necesitástomándote por los hombros mientras te mira a los ojos con cara de perro abandonado; cuando claramente lo único que una necesita es una buena revolcada y no que el Príncipe Azul te rescate de las garras del dragón.

¿En qué otras condiciones que con una buena erección necesita estar? ¿O te vino?

La histeria de los hombres me saca de quicio. No la entiendo. Porque si las mujeres que viven con el noperosí los vuelven locos, imagínense a nosotras qué nos pasa por la cabeza cuando un tipo te dice que tenés unas tetas para morder toda la noche y a continuación larga un “pero necesito que me des tiempo, estoy confundido”.

Loco, confundida estoy yo, que sigo sin saber cuánto tiempo necesitás para sacarme el corpiño y dejar de pelotudear! Yo calculaba unos 2 segundos, o quizás 3, porque estábamos al aire libre y hacía frío, pero parece que no, que otra vez me equivoqué.

En este caso en particular necesito detallar un poco más a qué llamo histérico, para que no me tomen de intolerante y ansiosa.

Viernes: Nos conocemos en una fiesta por un amigo en común a pesar de que ya nos habíamos visto e intercambiado más de una mirada. Charlamos, tomamos, charlamos, tomamos, nos reímos. Nos vamos con mi amigo y otra amiga a su casa.

Se pasó toda la noche utilizando frases de doble sentido, de esas que una no sabe si es verdad que está interesado o sólo está molestando un rato. Típico de histérico. Conclusión: me fui a mi casa sola.

Sábado: Chat de Facebook. Nada en concreto.

Domingo: Nuevo chat. Nada.

Lunes, martes, miércoles y jueves: Chat, chat, chat, lo invito a venir, contesta que está molido.

Viernes: Decido a no conectarme y dejar de perder tiempo.

Martes: Me entero que pregunta por mí pero a través de otros. Lo detesto.

Sábado: Chat de Facebook. “Nos vemos el viernes” dice el idiota, haciendo referencia a una fiesta en la que ambos íbamos.

Si hubiera un histericómetro, la situación tendría una marca casi record.

Y ahí fue, en la fiesta, donde escuché la mayor y más ridícula de las excusas. Previo a que (con el alcohol como excusa) le dijera que me tenía harta con sus idas y vueltas, que si le gustaba que nos dejáramos dar vueltas por que estaba a segundos de aburrirme y perder todo interés.

Ahora no estoy en condiciones de darte lo que vos necesitás…

Y me cansó.

Lo que más me molestó es que, lo que yo necesitaba, nada tenía que ver con lo que él creía que yo necesitaba. De hecho, eso que yo necesitaba esa noche me lo estuvo ofreciendo otro más temprano en otro rincón de la misma fiesta, y por suerte lo volvió a ofrecer.

La historia de mi vida. No soy yo. Son ellos.

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