Por qué no me desperté con Andrés esta mañana
Este domingo me desperté con una resaca increíble, pero a pesar de que la cabeza me explotaba, me levanté con una duda casi existencial. ¿Por qué Andrés no estaba conmigo en la cama?
Andrés es fotógrafo. Lo conocí hace varios años cuando yo todavía estaba casada y creo que fue el único hombre que casi logra que me separe, aunque en ese momento no tuvimos ningún encuentro, al margen de las frases y las insinuaciones constantes que los dos generábamos.
Al año de separarme, me lo volví a encontrar y no dimos muchas vueltas al asunto. Fue con él que fui por primera vez a un hotel alojamiento... A un telo…(no sé qué cuál de los dos términos suena más feo).
El fotógrafo es un fuego. Mide 1.90, morocho, de ojos marrones profundos y con un cuerpo envidiable que muestra los resultados de años de takewondo, pero lo que más me vuelve loca es el tatuaje que le recorre toda la espalda.
No está de más explicar que su condición física hizo que el sexo fuera de otro planeta, y las dos veces que estuvimos juntos fueron justo lo que me había recomendado el médico, pero hay algo que hizo que anoche no me viniera a casa con él. Y ahora me acordé por qué….
Después de esa primera noche, tuvimos otra más gracias a mi ex. Me había llamado el muy desgraciado y, tras hacerme llorar durante 1 hora, decidí que la mejor forma de olvidarme de todas las porquerías que me había dicho, decreté que no había nada mejor que tener sexo. Y buen sexo. Así que lo llamé, olvidando por completo lo que me molestó de él la primer noche.
Su casa era un desastre. No sólo no tenía muebles sino que donde había uno, estaba tapado por revistas, ropa, ollas y vaya a saber qué otras cosas. Pero eso no me molestó, porque dentro de todo se veía limpio y recordé que en el auto siempre lleva uno de esos tarritos de alcohol en gel (y lo tiene desde antes de la fiebre de la gripe Aa) y que siempre huele bien.
Pero durante el sexo otra vez pasó lo mismo. Eso que no me acordaba qué era que no me gustaba tanto. Entonces pasó lo que antes había pasado: largué la carcajada y me salí. Como era de esperarse, él, entre perplejo y enojado, se vistió, me tiró mi vestido azul en la cara y entendí que tenía que tomarme un taxi de vuelta a mi casa
Después me lo encontré varias veces, en la calle, en una fiesta… pero lo evitaba, me daba miedo su cara de karateca furioso…o yo lo veía así.
Anoche estuvimos en un bar festejando el cumpleaños de un amigo en común. La cosa pintaba para aburrida así que decidimos darle la tarea de divertirnos al tequila. Seis rondas de toc toc hicieron estragos y si antes de eso el jueguito de las insinuaciones con Andrés era evidente, después de 6 rodajas de limón acompañadas de su sal correspondiente y el líquido espirituoso, hubiéramos pensado que estaba todo dicho.
Pero a mi casa me trajo la Negra, a mí sola. Y esta mañana me desperté sola acompañada de un fuerte dolor de cabeza.
¿Por qué?
Porque en un momento de la noche, cuando ya estábamos demasiado cerca, encontrando cualquier excusa para tocarnos, hablando y riéndonos de cualquier cosa, se me acercó y me dijo al oído: “Vamos a revolcarnos como dos gatos”.
En ese momento la imagen me golpeó la cabeza más fuerte que cualquiera de los tequilas que me había tomado. Lo vi cogiéndome con fuerza, acabando mientras apretaba los dientes, cerraba fuerte los ojos y gritaba como un gato asustado “Ggggghhh, ggghhhhh, gggghhh!!”.
Por eso no me desperté con Andrés esta mañana.
