Poder ver más alla
Por Rocio Roig

Con el objetivo de buscar para poder ver más allá del escaso y vacio material que el mercado cinematográfico ofrecía, y con el fin de desprenderse de lo que las grandes industrias imponían, por la década de los años 90, surgió el Cine Independiente Argentino. O como algunos se han animado a llamarlo el “Nuevo Cine Argentino”.
El primer paso en este nuevo ámbito que empezaba a florecer, lo dio el escritor y cineasta Martin Rejtman con su película “Rapado”, filmada en 1991 pero estrenada comercialmente en 1996.
Con respecto a la película, Pablo Suárez crítico de cine para el Buenos Aires Herald y miembro de la FIPRESCI (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica) de Argentina dijo: ““Rapado” es el primer largometraje que demostró que otro tipo de cine era posible en Argentina, uno capaz de empujar los límites. Rapado fue un absoluto oasis en una tierra plagada de películas con narrativas agonizantes, sin profundidad ni inspiración genuina, y aun así subsidiadas por el Estado en favor del Status Quo”.
Fue así entonces que el Cine Independiente en la Argentina comenzó: sus cortometrajes se originaban de un modo imparable y las vertientes temáticas se diversifican cada vez más, dándole origen a dos importantes corrientes: el costumbrismo social, austero y realista, generalmente en blanco y negro; y un cine más ligado a indagar en cuestiones de identidad y género, personal e intimista.
Este nuevo modo de hacer cine rápidamente fue aceptado por los críticos y por el público.
CINE INDEPENDIENTE EN LA PLATA

En el año 1995 un trío de jóvenes cinéfilos decidieron darse el gusto de ver en la pantalla grande aquellas películas que tanto los obsesionaban.
Para poder llevar adelante ese gran deseo que tenían, se dirigieron a las autoridades de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata para que les prestaran el auditorio de Plaza Rocha y Diagonal 76 y un proyector marca Panasonic que tenían.
Con la petición aceptada, fue a partir de junio de 1995 hasta septiembre de ese mismo año, que lograron y comenzaron a compartir con otros amantes del cine otras proyecciones, otro cine que se diferenciaba de lo que ofrecían las 2 o 3 salas que había en la ciudad de La Plata.
Al correr de los años, se formó una gran cantidad de público que asistía cada vez que había una nueva proyección. Y así se fue dejando de tener solo una función quincenal para llegar a tener más de cuarenta funciones por mes. Este gran impulso llevo al grupo que se denominaría “Freak” a realizar un evento sin precedentes en la ciudad, un festival de cortometrajes.
Finalmente, a fines del 2005 se realizó la primera edición de lo que sería el “Festi Freak”, que logro contar con una increíble respuesta de realizadores de todo el país para participar y más de 2.000 personas que asistieron año a año.
Desde entonces y hasta la actualidad, este festival se convirtió en un gran clásico en La Plata, y año tras año supera las expectativas de los seguidores del cine independiente.