Historia romántica lado B

El bus te lleva del paradero cerca de tu casa al trabajo en cuatro canciones, cinco si son cortas, seis si va lento.

Sientes esa sensación de que te están mirando, la sientes todos los días y todos los recorridos pasas aproximadamente una canción buscando, mueves los ojos como si te estuvieras rascando la espalda, no encuentras nada, miras al frente y la vuelves a sentir. Dos mosquitos pegados a tu nuca, volteas, nada.

En el bus de vuelta no te miran, el bus de vuelta está lleno de pasajeros que duermen, intentan no dormir o miran por la ventana para descansar los ojos.

Te sientas, casi nunca te sientas pero el bus está extrañamente vacío, sospechosamente vacío, adjetivablemente vacío. A tu lado se sienta alguien, alguien se mueve hacia ti, alguien pasa su mano sobre la división entre las dos sillas de plástico, alguien te mira.

Caminando hasta el trabajo son doce canciones.

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