Los pasos de Alexander Von Humboldt por la ciudad de México

Carmen Contreras
Sep 8, 2018 · 4 min read

“Tú no sabes cómo se hace un libro, tu escribes sin fin,

y eso no es un libro sino un retrato sin marco.”

Carta de Arago a Humboldt citada por

Horacio Capel en “Humboldt y el mundo prehispánico.”

El paso de Alexander Freiherr Von Humboldt por nuestro país significó para la ciudad de México contar con el primer acervo de información clasificada con cierto orden y perspectiva científica sobre sus manifestaciones arquitectónicas, urbanísticas, políticas y culturales. Si bien al Barón Von Humboldt en Europa se le ha reconocido más como geógrafo y naturalista, sus múltiples y detalladas anotaciones sobre sus viajes a través de 2 años y 10,000 kilómetros ofrecen estimables datos para comprender la evolución urbanística de la ciudad de México, (estuvo también en ciudades de Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Cuba). Creo que este personaje nos aportó de manera involuntaria las bases de una historiografía moderna a través de sus múltiples descripciones de la composición de calles, monumentos, infraestructura urbana, hasta llegar a las formas en que el poder político en turno se encargaba de mutilar o edificar nuevos símbolos de poder, nuevas vías para el comercio, nuevos trazos para un orden social que diera pie al siglo XIX.

Fue un intelectual en el amplio sentido, y como tal, su figura polemizó al contraponerse con otros geógrafos extranjeros, que si bien contaban con análisis más rigurosos de nuestro continente, no tenían la entereza física del alemán para recorrer por sí mismos aquellos territorios que pretendían explicar y registrar en un sistema cartográfico y de diarios de exploración.

Su carrera militar trunca le proporcionó tal condición física para ser él mismo explorador y analista con escasa ayuda; situación que provocaba la suspicacia de otros exploradores que exigían importantes presupuestos cargados a la cuenta de los intereses colonialistas de aquella época para contar con verdaderos ejércitos de investigadores, escribanos, guías, cargadores de bultos, clasificadores, copistas, cartógrafos, cazadores y hasta acompañantes para juegos y divertimentos en largas travesías. Hay testimonios sobre las descalificaciones que los detractores de Humboldt hacían sobre sus ayudantes, de inexperiencia como Bonpland, o de juventud y buenos para el juego y la fiesta como Carlos de Montúfar. Uno de sus críticos, Francisco de Caldas, reprochó al alemán poner en riesgo la reputación del gremio científico al contar con semejantes equipos de exploradores, poniendo en duda la existencia de un método para el desarrollo de los viajes y sus hallazgos expuestos en notables colegios.

Otro de los aspectos polémicos de Humboldt fue su visión de México, y en general de Latinoamérica, desde las particularidades de cada región, tema compartido en su encuentro con Simón Bolívar. En un mundo en donde Europa veía a Latinoamérica desde el interés colonialista y en donde la población del viejo continente, aún la más letrada, no distinguía las diferencias entre Quito, Bogotá, La Habana y México; la obra del científico dio pie al entendimiento de las culturas locales. En este sentido, la ciudad de México fue vista por Humboldt como un caso aparte por su complejidad multicultural-territorial, por la herencia del predominio azteca y por la influencia de los Estados Unidos. Justo de esta relación con los Estados Unidos se deriva otra polémica: ¿Sirvió el Barón Von Humboldt al espionaje norteamericano? ¿Fue su encuentro con el presidente norteamericano Thomas Jefferson meramente diplomático y científico? Sin duda estas preguntas son parte de la construcción del mito sobre tal figura, así como la incertidumbre de que él haya iniciado algunas ideas independentistas que derivaron en el movimiento de 1810, dado que sus casi 400 tomos de obra se dieron a conocer tiempo después de la revuelta de los Insurgentes en México.

Con respecto a la obra más conocida de Humboldt, me atrevería a decir que el “Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España” de manera inédita introduce al estudio de la ciudad de México la descripción de la vida cotidiana relacionada con la territorialidad, al igual que lo hiciera Hesiquio Iriarte con “Los mexicanos pintados por sí mismos”, y que las ilustraciones elaboradas en sus obras tienen la misma aportación que las imágenes de Casimiro Castro en “México y sus alrededores”, hablando también sobre el horizonte territorial.

En términos de anotaciones sobre los aspectos culturales, mucho se puede encontrar una antesala en Humboldt para una lectura más amable de Claude Lévi-Strauss y sus “Tristes Trópicos”. Ambos autores no sólo tienen una aportación científica, si no una belleza narrativa que expresa el apasionamiento de estos viajeros por la clasificación de sus objetos de estudio.

En el contexto de una Europa convulsionada y con sus colonias al filo de la independencia, bajo la influencia de la Ilustración; Humboldt en su tiempo era pertinente como cualquier otro científico. Sin embargo, su posición acomodada le permitió ir más allá que sus contemporáneos. Quizá también contribuyó a su perspectiva menos rigorista y más descriptiva su amistad con personajes disímbolos unos de otros como Mendelssohn, Gauss, Simmel, Schiller y Goethe, o bien su capacidad para establecer relaciones diplomáticas que le permitieron una prolífica obra al obtener autorización para explorar parte de la Corona de España, muy a pesar del recelo y las sospechas entre los gobiernos nacionales de Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

Las aportaciones de Humboldt son incuestionables, así como su vasta capacidad de registrar información, hacer un sistema estructurado de ella y darla a conocer pese a las diferencias ideológicas de su tiempo. La lectura del “Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España” para todo aquel que le interese la historia de nuestra ciudad es obligada, pero también el lector encontrará un paisaje nítido del tránsito político del siglo XVIII al XIX en México y Europa. Viajeros van, viajeros vienen, pero Humboldt se quedó en México.

Retrato de Alexander Freiherr Von Humboldt en el Museo del Templo Mayor, Ciudad de México. Foto: Carmen Contreras @Utopia_Urbana

Carmen Contreras

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Urban Sociology. Urban Culture. Gender Mainstreaming. Gender Equality. Mexico City.

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