El culebrón Neymar: ganadores y perdedores y el nuevo Barcelona

El F.C. Barcelona anuncia la transferencia de Neymar al PSG por su valor de cláusula de 222 millones de euros. Acabado el drama, vamos a analizar quiénes salen ganando y perdiendo en esta novela de verano y cuáles son los retos que se le presentan al conjunto culé.

Neymar: la novia

Comenzaré por el brasileño porque sin duda alguna es el centro de atención de esta novela.

Apenas el público se hizo eco del interés del PSG por el brasileño, muchos culés y futboleros no tardaron en calificarlo como pesetero o traidor, cosa que, a mi parecer, me desagrada y está muy alejado de la realidad.

Muchos futbolistas, a pesar de sentir una enorme pasión por este deporte, piensan en el fútbol como una carrera. El futbolista, como cualquier profesional, tiene aspiraciones personales, bien sean económicas, sociales o laborales.

Si asumimos que se quiere ir por dinero, ¿se le puede calificar como traidor? ¿Es criticable que Neymar o X jugador desee ganar más dinero? Yo tengo claro que no.

Ahora bien, sí creo que los motivos de Neymar para marcharse van más allá del dinero. Sí, posiblemente en París tenga un salario mayor y sus agentes le hayan presionado para aceptar el traspaso y así cobrar su jugosa comisión, pero también creo que los factores deportivo, social y personal han tenido bastante peso en su decisión de marcharse.

Empecemos por el factor que quizá, a mi modo de ver (pero no lo puedo asegurar porque no sé qué piensa Neymar), sea el menos importante: el personal. Por un lado, está el tema de Hacienda, el cual supongo que ha sido un dolor de cabeza para el jugador y su padre.

Por el otro lado, tenemos a Dani Alves y la cantidad de brasileños en el PSG: Lucas Moura, T. Motta, Thiago Silva y Marquinhos. Neymar en Barcelona siempre ha estado con Rafinha y Dani Alves, teniendo una relación especial de amistad con este último. La numerosa presencia de compatriotas y de su amiguísimo Alves le hará sentirse como en casa.

Después tenemos el factor social. Neymar, a pesar de su juventud, desde que debutó a temprana edad en el Santos se acostumbró a asumir el papel de estrella al igual que con la canarinha. Le gusta ser el centro de atención tanto en el campo como en las cámaras. Sin embargo, él sabía que eso no sería así en Barcelona porque estaba Messi, pero igual no fue un impedimento: en sus cuatro años asumió con muy buena disposición un rol secundario en el campo.

Por edad está en el mejor momento de su carrera (25–29 años) y se acerca Rusia 2018, donde Brasil pinta ser claro favorito junto a Alemania y Francia. Él sabe que en París será la estrella total. Supongo que también quiere llegar a Rusia sintiéndose como estrella, con la confianza por las nubes. Además, su llegada al PSG marca un antes y un después, no sólo en el club, sino en la liga francesa. Con su fichaje, el fútbol francés dejará de ser visto como un simple exportador de talento.

Por último, tenemos el factor meramente futbolístico. Muchos dicen que el motivo es únicamente económico y no deportivo porque la liga francesa es inferior a la española. Lo segundo es cierto: LaLiga está un par de peldaños por encima. No lo dudo. Pero hay un par de cosas que no todos terminan de ver: “año Mundial” y papel en el equipo.

Jugar en una liga menos competitiva le permitirá a Neymar, al igual que a Dani Alves, dosificarse para las grandes citas que se presentarán este año: la constante UEFA Champions League y Rusia 2018. Esos son los títulos más aspirados por los futbolistas y, además, los que garantizan Balones de Oro. El PSG con ellos dos ahora sí tiene la suficiente calidad y mentalidad ganadora para llegar lejos en la Champions League, y ambos jugadores podrán descansar o dosificar esfuerzos en los partidos cómodos de la Ligue1 (que son casi todos menos aquellos contra el Niza, Mónaco, Lille y Lyon) para llegar frescos a Rusia.

Para ganar el reconocimiento mundial (Balón de Oro) basta con destacar en la Champions, lo cual puede ser posible estando rodeado Dani Alves, Cavani, Rabiot, Matuidi, Verratti y compañía; y a veces ni siquiera es necesario. Por ejemplo, Ibrahimovich siempre mantuvo su estatus de crack mundial limitándose a golear en Francia, sin destacar siquiera en la competición continental.

Seguimos. El papel de Neymar en el PSG será muy distinto al que tenía en el Barça. En el club catalán es clara la consigna de jugar para Messi, y Neymar no escapaba de ella. Su papel consistía en abrir el campo por la banda izquierda (para que Messi tuviese más espacios en zonas de mediapunta) para luego hacer la diagonal al medio y definir. Obviamente hacía mucho más que eso (asistencias, combinaciones, regate y desborde, goles, etc.), pero tampoco jugaba con la libertad que goza en, por ejemplo, Brasil. Incluso, muchas veces tenía que bajar a defender las subidas del lateral derecho del equipo contrario, lo cual le quitaba frescura para brillar arriba.

En el PSG Neymar será el 10. El Messi del PSG. Todos jugarán para él. No tendrá que esperar a que otro crack superior le pase el balón: cada uno de los jugadores levantará la mirada para darle la pelota. No estará limitado a escorarse a la banda izquierda, ni a tirar desmarques a cada rato ni a bajar a defender. Sus piernas y cabeza van a estar frescas para lo que él mejor sabe hacer: decidir partidos y ser la estrella. Si yo fuera Neymar, esto me parecería realmente atractivo.

Si me pongo en el lado de Neymar, creo que me parece razonable y una buena jugada personal irse al PSG. Neymar claramente sale ganando porque podrá ser lo que es Messi en el Barça: D10S.

Resultado: GANADOR

PSG: el amante

Si Neymar sale beneficiado por el cambio de aires, pues ni hablar del club parisino.

La llegada de dinero qatarí le ha permitido al club hacer un equipo ganador en Francia y competitivo en Europa incorporando jugadores de calidad como Ibrahimovich, Cavani, Pastore, Verratti, Maxwell, Thiago Silva, David Luiz, Jesé, Draxler, Lavezzi, Di María… Sí, muy buenos jugadores pero no con el suficiente nivel (quizá a excepción de Draxler e Ibrahimovic) para conquistar la UCL si los comparamos con los jugadores del Top 4 europeo: Real Madrid, Bayern, Barcelona y Juventus.

Aparte de un plus de calidad, al PSG le ha faltado en Europa dos cosas: algo de suerte y gen ganador. En casi todas sus eliminaciones en la etapa de Laurent Blanc en el banquillo, aparte de enfrentarse a equipos superiores en calidad como el Barcelona o Chelsea, siempre llegaba a esos encuentros con bajas claves como las de Verratti, Thiago Motta, entre otros.

Y si no perdía por mala suerte entonces lo hacía por no tener en la plantilla jugadores realmente decisivos con gen ganador. El mejor ejemplo de esto se pudo ver recientemente en los 6 goles recibidos ante el Barça en el partido de vuelta de octavos de final, cuando en la ida le habían clavado un 4–0 al todopoderoso conjunto de la MSN en París.

¿Pero qué es el gen ganador? Neymar en los últimos 10 minutos en la vuelta ante el PSG; Dani Alves en toda su carrera profesional, siendo el jugador con más títulos oficiales en la historia del fútbol; Cristiano Ronaldo con todos sus goles en este último tramo de la Champions League; Messi en el último clásico en el Bernabéu o durante todo su carrera como una garantía de ligas; Sergio Ramos con sus goles en finales y en momento claves… ¿Logro explicarme? Jugadores que marcan la historia de un equipo. Y no es casualidad que todos estos ejemplos están relacionados con jugadores top (esto va muy ligado con la falta de plus de calidad comentado anteriormente).

El PSG, con el fichaje de Dani Alves y sobre todo con el de Neymar, acaba de subir considerablemente el nivel de su plantilla. Ahora tiene ese plus de calidad y gen ganador que tanto le hizo falta durante las eliminatorias pasadas de Champions. Y la dupla Neymar-Draxler promete muchísimo.

Por último, la llegada del crack brasileño le da al PSG el cartel de equipo top europeo, abriéndole las puertas al club e incluso a otros equipos de la liga francesa el desembarco de otros cracks de renombre. Neymar marca en en París un antes y un después en la historia del PSG.

En definitiva, Europa pasa a tener un Top 5.

Resultado: CAMPEÓN

F.C. Barcelona: el cornudo

Analizar el impacto de Neymar en Barcelona debe hacerse desde el punto de vista institucional, económico y deportivo.

Institucional

Primero está Messi. Luego Cristiano. Tras ese marcado top 2, se encuentran Bale y Neymar, y después el resto. La gran diferencia entre estos dos es que Neymar es tres años más joven y casi nunca se lesiona. Teniendo Messi y Ronaldo 30 y 32 años respectivamente, me parece claro que el próximo acaparador de Balones de Oro es Neymar.

El Barça fichó al brasileño en la temporada dirigida por Tata Martino como el próximo crack mundial y heredero de Messi, lo cual es lógico ya que entre ellos hay una diferencia de 5 años. Neymar tenía apenas 21 años pero ya era el líder de Brasil para el Mundial del 2014 y visto como el próximo ‘O Rei’.

Con su fichaje, el club catalán no sólo garantizaba espectáculos y goles, sino también un relevo generacional en el ataque, una estrella mediática y el cartel del club donde todas las estrellas quieren jugar. El club con la mayor acumulación de talento, con jugadores como Piqué, Busquets, Iniesta, Xavi, Messi, Neymar, etc.

Que el heredero de Messi, con apenas 25 años de edad, desee irse a la liga francesa, pues, es un duro golpe al F.C. Barcelona como institución. Su marcha pone al club catalán en una posición de debilidad contra el Real Madrid, club acostumbrado a fichar grandes estrellas y a competirle en el mercado de verano.

¿Recuerdas ese Top 4 en Europa que ahora con el PSG pasa a ser Top 5? Bueno, no quiero sonar alarmista, y puede que me equivoque, pero este evento puede ser el catalizador para que ese top europeo se reduzca a cuatro equipos nuevamente. Pero sin el Barça.

Económico
El Barcelona recibe por Neymar 222 millones de euros en un mercado desatado. Aunque los grandes clubes han duplicado sus ingresos con respecto a hace 10 años gracias principalmente a los derechos televisivos, las cifras actuales siguen siendo descabelladas.

El City paga 58 millones por Mendy, un lateral de 23 años que ataca espectacularmente pero defiende muy mal; y otros 57 millones por Walker, otro lateral cuyo nivel es bastante regular. El United ficha por 85 millones de euros a Lukaku y el Chelsea paga 80 millones por Morata; ambos estando lejos de ser delanteros top mundial. Se rumorea que Mbappé, un muchacho de apenas 18 años que acaba de despuntar en el Mónaco, vale más de 15o millones de euros. El Madrid acaba de gastar 45 millones de euros en Vinicius Junior cuando éste apenas tiene 16 años y sin haber jugado en primera división brasileña… ¡Una locura!

Ahora veamos a Neymar:

  • Crack consagrado con apenas 25 años de edad.
  • Después de Messi y Cristiano, es el próximo rey.
  • Promedio de 20 goles por temporada jugando escorado por la izquierda y para Messi. Imagínate sus números si jugase con total libertad. En Brasil ya lleva 52 goles en 77 partidos.
  • Posee desequilibrio, gol, asistencia, regate y asistencias. Y sabemos que el regate con gol es difícil de conseguir en el mercado.
  • Decisivo en momentos claves como en París ante el PSG, en innumerables ocasiones con Brasil, en la final de Champions ante la Juve, etc.
  • Tiene un enorme valor mediático.

Viendo los precios actuales en esta locura de mercado, cabe preguntarse si 222 millones por Neymar es suficiente. ¿Es bastante plata? Sin dudas. ¿Es caro si lo comparamos con los precios pagados en este mercado? No lo creo. Al contrario, me parece económico (repito, en este contexto).

En pocas palabras, el Barça vendió al heredero de Messi por un precio relativamente bajo.

Deportivo
Su adiós es un duro golpe de cara al futuro del equipo, desajustando la planificación generacional del club. Messi tiene 30 años y Suárez 31, mientras que Neymar apenas tiene 25 años. El resto de los cracks ya está envejeciendo: Piqué (30), Busquets (29), Iniesta (33). Se contaba con que el brasileño fuese a ser el líder del ataque dentro de 3–4 años y el enlace entre la generación actual y la próxima. Ya no será posible.

En lo estrictamente futbolístico, el Barça pierde la mejor delantera de la historia con 298 goles en apenas 2 años y medio (recuerden que Suárez en su primera temporada estuvo sancionado). Pero, aunque suene paradójico, Luis Enrique no pudo explotar el potencial de este tridente en su último año y medio por varias razones:

  • La edad de Messi: abandonó la banda derecha para aproximarse a zonas de mediapunta. Jugar escorado en la banda para constantemente regatear y correr se le hacía más complicado al estar cerca de los 30 años.
  • La marcha de Dani Alves: el brasileño es de los pocos laterales que, por su técnica y capacidad asociativa, al mismo tiempo hacía de interior. La presencia de Alves hacía que Rakitic (mediapunta con mucha llegada que destacó en un Sevilla contragolpeador como 10) ocupase zonas más cercanas al área. 
    Tras su marcha y el desplazamiento de Messi hacia el centro, la banda derecha quedó totalmente desactivada. Rakitic pasó a ser un interior cuya única función se basaba en cubrir la marca de Messi.
  • El declive y posterior partida de Xavi implicaba el final del modelo de posesión horizontal que tanto triunfos y control dio durante la era Guardiola. Si a esto le sumas la presencia de un tridente potencialmente letal con espacios, LE prefirió perder control a cambio de potenciar el talento individual de su ataque.

Esto funcionó de maravilla hasta aquel clásico en el Camp Nou posterior al fallecimiento del mítico Cruyff, donde el Barça perdió. A partir de ese juego el equipo nunca recuperó su nivel y fluidez del 2015, y sabemos lo que pasó después: eliminación en UCL ante el Atleti, el Madrid casi les remonta LaLiga, y la decepcionante temporada 2016–2017.

Fue en la tercera temporada de LE donde más se notó la falta de juego del equipo. Sí, contaba con la calidad insuperable de la MSN, pero ésta fue (algo) desperdiciada porque no existía mecanismo alguno para que alguno de los tres, en especial Messi (el más determinante), recibiera un balón en condiciones. En pocas palabras, la MSN tenía que hacer todo en el ataque debido a la falta de creatividad y de fluidez del mediocampo.

Todo el talento individual del XI titular no fue suficiente para destrabar partidos como en París o Turín. Tampoco los fichajes y jugadores de la “clase media” sirvieron como revulsivos o para ganar esos partidos difíciles e incómodos en LaLiga.

Es posible que la presencia de Neymar motivara a LE a decantarse por el talento de su tridente en detrimento del nivel colectivo, pero esto a su vez “vulgarizó” el juego y no trajo el espectáculo ni la competitividad que prometía. Dice bastante quedar eliminado en cuartos de final por segundo año consecutivo, y apenas generando ocasiones de gol ante la Juve.

Resultado: PERDEDOR

El Barça post-Neymar

Las condiciones físicas y técnicas, y el liderazgo de Neymar, lo hacen ser el próximo ganador de Balones de Oro. Dicho esto, ni el club culé ni Valverde pueden cometer el error de buscar un nuevo Neymar para mantener el sistema actual. Porque Neymar es único.

Por fortuna, el Barça sigue manteniendo su gran arma secreta: Leo Messi. Y si hace unos párrafos dije que el gran fallo de LE fue no saber potenciar el juego de Leo para que recibiera balones en condiciones, entonces el gran reto de Valverde es repararlo. Que Messi pueda recibir el balón en zonas céntricas cercanas al área sin necesidad de tener que bajar hasta el mediocampo o abrirse a la banda derecha.

Lamentablemente, Valverde no ha podido trabajar este aspecto porque ha hecho toda la pretemporada con Neymar, y la presencia de éste condiciona todo tipo de planteamiento. Pero Ernesto sigue contando con Leo. Un Leo de 30 años, que no será el más regateador o desequilibrante, pero sí el más inteligente y con mayor repertorio de acciones.

Potenciar a Messi es, a mi modo de ver, la estrategia ganadora. A fin de cuenta, hablamos del mejor jugador del mundo, y quizá de la historia. El problema está en que no parece nada fácil viendo el mediocampo actual:

  • El rendimiento de Iniesta con sus 33 años y continuas lesiones es una incógnita para mí.
  • Busquets se ha visto perdido en la era correcalles de LE. Quizá convenga disminuir la verticalidad de la transición ofensiva para que pueda asentarse entre mitad de campo y zonas de 3/4 y así coger el timón del equipo.
  • Si asumimos que Valverde mantendrá el intocable 4–3–3, la gran duda recae en quién será el interior derecho. Si antes teníamos a Xavi, ahora tenemos a Rakitic, un mediapunta reconvertido a interior que no ha demostrado capacidad asociativa ni organizativa en sus 3 años como azulgrana.

Para mejorar la fluidez en la media haría falta otro perfil, y quizá el más cercano a lo que demanda el equipo es Sergi Roberto, ya que los otros disponibles destacaron como interiores-mediapuntas (Gomes, Rakitic) o mediapuntas-extremos (Arda, Denis, Rafinha) en sus equipos anteriores.

Además, los actuales laterales diestros del Barça (Aleix y Semedo) son los típicos carrileros ofensivos que: abarcan toda la línea de cal, sufren mucho en acciones defensivas (posicional y transición) y prefieren llegar al espacio que asociarse con el balón. Entonces, con más razón aún el conjunto culé necesita un interior derecho que pueda “activar” la circulación por ese costado y haga el enlace entre el lateral y Messi.

De todas formas, todo esto que estoy diciendo es pura especulación porque ni siquiera sabemos si Valverde mantendrá el 4–3–3. La salida de Neymar puede ser la excusa que necesitaba Valverde para abandonar ese sistema. Y ahora que el club tiene 222 millones de euros frescos en la caja chica, es muy posible que termine haciendo uno o varios fichajes.

Personalmente, extrañaré mucho la MSN. Creo que jamás volveré a ver tanta calidad en ataque a nivel de clubes en lo que me queda de vida.

Cierro este post con los GOLAZOS de Neymar en el reciente amistoso en Miami ante la Juventus.

Seguimos leyéndonos 😉.

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