¿Cómo lidiar con la gente densa?

Tengo un compañero de la facultad que es muy denso. Es una persona inteligente, que se interesa por temas complejos y a quien le gusta debatir sobre política y filosofía. A pesar de sus virtudes, no lo soporto porque, como ya dije, es denso. Por denso me refiero a que persigue a todo el mundo para ponerse a charlar y no se da cuenta de que las personas no disfrutan de su compañía. La situación es paradójica, ya que tiene algunos atributos destacables, pero lamentablemente, esos atributos no se condicen con su personalidad difícil de tolerar.

Lo que me da lástima es que tiene el radar de las relaciones sociales muy mal calibrado. Esto significa que no puede detectar el desprecio de los demás e insiste sin descanso. Tampoco se da cuenta de que hay conversaciones que tienen un momento y un lugar. En una graduación donde la gente está enfiestada es difícil que se pueda desarrollar una conversación sobre el sentido de la muerte. Nadie quiere hablar de eso. Solo él. Y aunque lo rechazan sistemáticamente, no para hasta que encuentra a un interlocutor.

El interlocutor de turno de este compañero mío es alguien que lo escucha durante unos minutos y le contesta con monosílabos. No lo escucha por placer, sino para no sentir culpa. Sabe que a esta persona le cuesta encontrar gente que le preste atención. Entonces le regala una fracción de su tiempo a cambio de paz mental. El hecho de ser poco querido hace que mi compañero sea una persona inestable. Algunos tienen miedo de que se vuelva adicto a alguna sustancia o que se suicide. No quieren ser responsables de una tragedia. Por eso los interlocutores lo escuchan de vez en cuando y después se quedan tranquilos consigo mismos.

Para el momento en que encuentra a un interlocutor, ya tomó bastante. Mitiga el rechazo con bebidas alcohólicas que se van sucediendo sin parar. Hasta que alguien lo acepta, aunque sea por unos minutos. Y ahí ya no es tan interesante como antes de haber tomado. Entonces incrementa su fama de denso porque el alcohol lo pone melancólico. Los niveles etílicos elevados le borran el interés por la filosofía, la política y las dudas existenciales. En cambio, aparecen recuerdos de su infancia y un inventario donde enumera todas las veces que sufrió, que lo dejaron de lado, que se peleó con una novia. El interlocutor accede a ese repertorio sufriente para sentirse bien consigo mismo. Después lo despacha con otro interlocutor que también necesite aguar culpas.

A veces me pregunto cómo puedo ayudarlo. Quisiera explicarle que tiene que hacerse desear, que espere que los demás lo busquen en vez de atosigar con preguntas y palabras académicas. Una vez intenté hacerlo entrar en razón y no hubo caso. Ahora desistí. No creo que él pueda cambiar. Lo que tiene que cambiar es mi actitud. Cada vez que nos encontremos tengo que hablar un poco y evadirlo otro tanto para así mantener mi propio balance psicológico. Ojalá que encuentre alguien que lo quiera como es, sin pretensiones de modificar su densidad ontológica.

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Originally published at haciendocosasconpalabrasblog.wordpress.com on July 8, 2014.