¿Escribir en primera o en tercera?

Antes de empezar a escribir un texto, lo organizo. Divido las ideas en párrafos, pienso en una conclusión, imagino quién lo va a leer y cómo va a reaccionar. Esta planificación me cuesta menos que decidir si tengo que escribirlo en primera o en tercera persona. Si estoy narrando algo que me pasó a mí o estoy exponiendo una opinión personal, prefiero escribir en primera persona, porque si no escribo de esta manera, me siento como los jugadores de fútbol que hablan en tercera persona: no nos olvidemos del enunciado «Riquelme está feliz» dicho por el mismo Riquelme. Si escribo un cuento con personajes e historias que no son estrictamente autobiográficos, lo hago en tercera persona. Pero esta decisión no es tan obvia. Julio Cortázar advirtió este problema en «Las babas del diablo»:

Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.

Tengo la sensación de que un texto, para ser original, íntimo y sincero tiene que estar escrito en primera persona. Aunque a lo mejor es una impresión sin fundamento, me parece que las obras en prosa más relevantes de la literatura están escritas en primera persona. Por supuesto que hay novelas impresionantes escritas en tercera persona. A lo mejor esa fue la marca de una época en la que los personajes no tenían voz propia.

No sé qué hacer. Por un lado pienso que quiero contar una historia como una narradora omnisciente que sabe casi todo y va mostrándole al lector su conocimiento en dosis calculadas. Por otro lado, quiero poder escribir en primera persona desde la óptica de personajes diversos. Puedo escribir en primera persona sobre mí misma. Todavía no tengo la habilidad para construir un sujeto nuevo y hablar por ese sujeto. Por ahora solo puedo contar, en tercera persona y de manera parcial, lo que ese sujeto hace, dice y piensa.

Victoria Ocampo, en un ensayo sobre T.E. Lawrence llamado «338171 T.E.»realiza una alabanza a la primera persona:

El poeta dice yo en cada verso. El novelista dice yo ocultándose detrás de sus personajes; el filósofo, detrás de sus teorías; el crítico detrás de cada juicio objetivo. Y nada de eso tendría interés si fuese de otro modo. Ninguna creación artística puede nacer sino de un yo más o menos sublimado, traspuesto. De lo contrario, habría máquinas de escribir obras maestras como hay máquinas de calcular.

Ocampo nos dice que quien escribe tiene una singularidad única y que está bien que así sea. Las características individuales de cada poeta, novelista, filósofo, crítico hacen que sus textos rebosen de una primera persona que es diferente de las otras primeras personas. En un texto el autor sublima sus pulsiones y las transforma en una creación artística valorada por la sociedad. Aunque ese texto tenga personajes completamente distintos de sí mismo, su yo está presente. Ocampo no lo dice, pero interpreto que para ella los textos siempre incluyen la primera persona de su escritor, aunque estén escritos en tercera persona.

La única manera de saber cómo escribir es escribiendo. Tengo que seguir probando para ver qué pasa, pera ver qué persona funciona mejor según la historia que quiera contar y para identificar qué tipos de narraciones me resultan complejas. El conflicto principal se da cuando siento que lo escribo es horrible. Las historias me gustan. Lo que no me gusta es el punto de vista desde el que son contadas. Entonces siento que lo escrito en tercera persona es engreído y presuntuoso, mientras que cuando escribo en primera persona «lo que piensa otro» siento que no soy capaz de captar lo que ese otro imaginario realmente siente y desea. Voy a seguir probando. Supongo que mi voz se va a hacer más distintiva a medida que crezca.

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Originally published at haciendocosasconpalabrasblog.wordpress.com on June 24, 2014.