Una realidad actualmente vigente

Por estas calles, una novela que marcó la cruda realidad social y política de lo que vivía día a día el venezolano, siendo así la primera telenovela que se preocupó por las condiciones vitales de los ciudadanos sumida en la miseria, corrupción, pobreza. Haciendo énfasis en lo antes expuesto yo, sorprendida a medida que transcurría la novela me preguntaba ¿me mintieron mis mayores?, ¿todo no era color de rosa anteriormente?. Los hechos de cada capítulo me respondían con las irregularidades de aquella época, que se duplicaría con la inseguridad, corrupción, miseria, pobreza, prostitución, que se vivió anteriormente en Venezuela.

¿Cómo era posible que un estudiante apuntará a su maestra con un arma en aquellos tiempos?, Fue uno de los tantos hechos que me sorprendieron de la novela, el caso que vivió Eurídice Briceño una distinguida maestra que representaba una figura respetable y honesta se dedicaba a su labor con mucha vocación, dando clases en “la escuelita” llamada así por todos los habitantes del Barrio Moscú. “La escuelita” fue obstruida a causa del “hampa” del Barrio. En secuencia con los capítulos pensaba con mucha rabia como los sueños de los niños que aspiraban a ser alguien en la vida eran arrebatados sin pudor por estos vagantes, una realidad actualmente estable. ¡Vaya Venezuela necesita bastante educación!.

Posteriormente Eurídice se tuvo que ocultar bajo una nueva identidad conocida como Eva Marina, luego de ser falsamente acusada por el asesinato de Héctor Vega un fiscal con una gran ética y moral, era hijo de Natalio Vega mejor conocido como “el hombre de la etiqueta” imponía la ley a como diera lugar, es decir o por las buenas o por las malas. A causa de esta tragedia Eurídice con su nueva identidad (Eva Marina), conoció a uno de los últimos jueces verdaderamente honestos, Álvaro infante de quien se enamora.

Pues sí, en esta trama realista se encuentran entrelazadas varias historias o mejor dicho realidades grabadas, como es el caso de Eudomar Santos y su “cocholate” Eloina Rangel a quien llamaba así por cariño, una hermosa morena trabajadora que vivía en la constante monotonía de su Barrio donde los pillos decretaban toque de queda después de las 6:00 p. m. Eudomar impuso por primera vez en la pantalla, al venezolano con una actitud de galanura mezclada con un grotesco lenguaje vulgo consecuencia de la vivencia en la calle, fijándose así en la mayoría de los venezolanos, frases conocidas como “¿qué es lo que está pa' sopa?”, “como vaya viniendo, vamos viendo”.

¿Es una trama diferente a las demás? Efectivamente, cabe resaltar que está telenovela dio un cambio social de género que no salía de la repetida historia de como las jóvenes de servicio terminaban casadas con el heredero de una gran fortuna.

Ahora hablemos de corrupción, si bien es cierto hay una parte de la canción de Por estas calles del gran Yordano un admirable compositor ítalo-venezolano que dice “y los que andan de cuello blanco son los peores” ¿suena conocido?, En efecto el gran Don Chepe; Marco Aurelio Orellana conocido en la telenovela como “el hombre que pone la comida en la mesa venezolana”, se disfrazaba bajo un intachable empresario, fingiendo provenir de orígenes humildes, que por el contrario lo que verdaderamente representaba era un manipulador corrupto apoyado y asesorado políticamente por su barragana, Lucha Briceño quien era la vil imagen de la prostitución en Venezuela, dirigía una “empresa” la cual publicaba de manera discreta en los periódicos anuncios como “desarrollo de personalidad” de manera que fuera de gran atracción para las jóvenes del país. Algunas lo aceptaban por necesidad o ambición y otras como era de esperarse se ofendían y cómo no si estaban en toda su razón.

¿Qué indignante no? Ganarse la vida vendiendo tu cuerpo a políticos, empresarios, ejecutivos, narcotraficantes, por qué mejor no crear una empresa que aporte algo verdaderamente valioso al país. En el mismo contexto es necesario señalar al Dr. Valerio un gran corrupto de la salud, se aprovechaba de su alto cargo para hacer robos, malversación de dinero y estafas al venezolano que realmente cumplía con su trabajo.

Yo, aún más adentrada a la novela reflexioné, pues sí la Venezuela de antes también vivió irregularidades que están en la actualidad transcurriendo la única ventaja que tenían era que a través de la pantalla podían ver el retrato de la Venezuela en decadencia, del venezolano que se despierta desde bien temprano a trabajar para salir adelante, pero siempre alerta en cada esquina porque el malhechor no perdona, en un constante racismo entre las clases altas contra las bajas, siendo esclavos cada día de los “cuellos blancos” quienes se aprovechan de los ciudadanos para vivir en constante riqueza.

¿Dios estamos viviendo en un déjà vu? Me preguntaba nuevamente asombrada, realmente la miseria, delincuencia, pobreza, prostitución, falta de educación, corrupción y más corrupción de aquella época llevo una revelación extrema que se mantiene vigente actualmente.

Por eso no te distraigas cuando caminas...

Salvador Passalacqua #ClaseConectada

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