Lo que soy.

Antes solía creerme la persona más débil y sensible del universo. Y así fui por la vida, con esa careta de chica triste y frágil.

Sea quien sea que me haya cruzado, dudo que no haya escuchado de mi boca palabras como: dolor, tristeza, difícil, sueños, extraño, insegura, (a) mor.

Me creía todo eso. Creia que era una persona débil y llorona, que no sabía cómo afrontar los problemas de la vida, o, desligándome de la responsabilidad, que la vida tiraba sobre mi, todos los problemas existentes.

Llegue a pensar en por qué las personas que creen y apuestan a las amistades verdaderas, al dar sin esperar a cambio y al tan nombrado "estoy siempre", son las que más puñales reciben, más decepciones se llevan, y más sufrimiento y lágrimas derraman . (Cremos, apostamos, damos, recibimos, sufrimos y derramamos)

Nunca obtuve una respuesta. O quizá si. Logré entender que seamos quienes seamos, esta vida tiene amor y dolor, en su misma cantidad, para todos y todas. Solo que la diferencia reside en cómo nos preparamos para recibir esos golpes (ya sean flechazos o balazos)

Claro está que me creí ese personaje. Creí que ciertas cosas de mi personalidad y forma de ser me definian de esa manera. Pero en realidad, qué lejos estaba de eso. No pude, durante tanto tiempo, darme cuenta de que mi ser no era eso ... no era solo eso.

A pesar de que llevo décadas descifrandome, hoy puedo decir que sé quién soy y quién no soy, se lo que quiero y lo que quiero lejos, se lo que merezco y lo que debo. No soy esa nena insegura, a la que no pueden amar por completo. No soy quien se quedaba sentada por vergüenza, perdiéndose de vivir cosas inigualables. No soy quien se queda callada y llorando cuando la agreden. Soy una mujer, que lucha día a día con esas voces que quieren tirarla atrás y que le dicen que no puede. Soy esta mujer que ves, que aprendió a amarse a pesar de ser perfectamente imperfecta. Esta chica aprendió a perdonarse ... aprendió a aceptar sus errores, sabiendo que, sacudiendo las rodillas y levantando la cabeza se sigue. Espero que puedas perdonarte, puedas sanarte, conocerte y amarte. Es un viaje de ida, te lo aseguro.

No cambiaria por nada lo que soy. Tocando fondo siempre, pero siempre volviendo a subir. Tan fácil a veces ... tan difícil otras. Por más lágrimas que deba derramar y por más que sienta las cosas con mucha más intensidad que otro ser (ya no me gusta hablar de personas), es lo que soy… y lo que siempre seré (y lo que siempre fui). Y estoy orgullosa de sentirme orgullosa de ello.

Claro que sí, era ( y soy) extremadamente sensible. Pero… ¿débil? nunca. Jamás lo fui, y el tiempo se aseguró de mostrármelo. Soy (y era, aunque no me daba cuenta) mucho más que esa niña triste e insegura. Soy fuerte, soy luchadora, intuitiva, soñadora compulsiva (tal como compradora), simpática, extremadamente alocada, colgada, perfeccionista, exagerada; llorona, llorona, llorona e hipersensible, pero con carácter fuerte; paciente, sensible otra vez, tolerante, algo tímida, emprendedora, creativa, insegura hasta los pelos (de mi), o confiada por demás (de otros). Segurisima de que tiendo a existir de forma emocional, ya que lo racional ahoga cualquier tipo de idea o convicción ultra imaginaria que puedo llegar a tener/sentir. La emoción a flor de piel como bandera, en cada paso que doy. Una real romántica empedernida, profundamente convencida y enamorada del amor. Creo haber dicho que era despistada, ¿ o no?
En fin, en la luna, siempre. Pero viva, y más viva que nunca.

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