Soy rara. Y eso, me gusta.

Soy rara, siempre fui rara.
Nunca me jodió ser rara, nunca me importó pertenecer a nada ni nadie solo porque alguien más lo decía. Siempre fue así porque siempre supe quién soy y quién no soy. No necesito la aprobación de nadie, no la busco ni la quiero.
Me gusta vivir la vida a dos mil quinientos kilómetros por hora. Ya soy experta en estrellarme, en desgarrarme el alma, y levantarme. Siempre levantarme.
Me gusta reflejar(me), transparentar mi interior con gente que se entrega del mismo modo. ¿Cómo vive la gente que se oculta? ¿Cómo hacen? ¿En serio crees que podes ser feliz y auténtico mintiendo(te)?
Escribo cada historia que vivo, aunque no siempre sean las mías. Escribo porque es la mitad de lo que soy, porque es lo único que hago cuando ya nada hago. Es lo único que quiero cuando ni yo me quiero. Es lo único que me salva, que me acompaña, cuando la soledad y las ausencias sangran.
Vivo enredada en poemas, en mundos paralelos donde se entremezcla lo que es y lo que puede llegar a ser, lo que fue y lo que nunca será.
Me gustan más los abrazos que la pizza y preferiría morir en los brazos de un amor real, que vivir miles de mentira.
Soy rara, pero (por suerte) felizmente rara.
-chicalunar4sep18
