«Es fácil poner hits y sumarse al carro pero, a la larga, acabarás sin pinchar lo que te gusta» Shelby Grey

Foto: Laia Benavides.

Aprovechamos que Shelby Grey pasa por Sónar para robarle una tarde y que nos cuente sobre su pasado como Vicknoise, su actuación en la Boiler Room de Primavera Sound, su residencia en Nitsa y muchas de las inquietudes que nos despierta este inmenso artista.

Shelby Grey me citó en una cuidada y tranquila tienda y bar de cervezas artesanales del Eixample barcelonés, Rosses & Torrades. Llegué puntual, pero él ya estaba ahí. En cierto modo, esa es la sensación metafórica que he tenido siempre con Victor Palomo. Cuando comencé a ir al The Loft, él ya estaba ahí como resiente bajo el alias de Vicknoise. Cuando Nitsa consigue sorprenderme hace unos años renovando la programación, él ya está ahí como residente. Incluso hace más tiempo, cuando pasé una época comprando vinilos en la tienda CD Drome, él ya había estado detrás del mostrador. Por fin puedo sentarme con él y compartir el gran momento en el que se encuentra. Este año le vimos en el Mutek, en el Primavera Sound y el próximo sábado estará en el Sónar noche. Brindemos por ello con la mejor cerveza local.

Vanity Dust: Con el alias de Vicknoise te recuerdo en aquellos gloriosos años en los que el The Loft comenzaba y se establecía como nuevo club de referencia techno en la ciudad. ¿Cómo fue esa época que parece ya muy lejana?

Shelby Grey: Entré un año y medio más tarde de su apertura. Todavía estaba separado de la sala grande del Razzmatazz y el público venía realmente a ver los Djs y seguía la programación. Tuvo cinco años muy buenos, luego ya se masificó. Entró un público más joven y por lo tanto con esa nueva demanda cambió también la música. Ahora tienen cosas muy buenas pero, para mi gusto, hay otras que no lo son tanto.

VD: Sí, quizás ahora hay una programación más irregular.

SG: Y el público, si no es algo muy especial, te puedes estar currando la sesión de tu vida que realmente le da bastante igual.

VD: Te lo han preguntado en varias ocasiones, pero me interesa mucho que me expliques ese cambio del Vicknoise más techno de los inicios al Shelby Grey actual, tu nuevo alias, que se muestra mucho más ecléctico y juega con una gran variedad de géneros.

SG: Como Vicknoise tampoco me cerraba a otros estilos a parte del techno. Si escuchas mi discografía lo verás. Sí que dominaba el techno melódico pero tengo también cosas más electro y ramalazos disco. Siempre me ha gustado todo. Con Shelby Grey comencé como productor y posteriormente lo enlacé con el Dj. En un inicio quería que fuese un alias para producir temas más disco y de tipo psicodélico. Lo he ido ampliando, haciendo hasta techno y house. Cambiar de nombre fue para no cerrarme y también porque estaba saturado de ideas y necesitaba abrirme.

VD: A veces “cambiar de nombre” es algo simbólico pero que sin embargo comienza a producir efectos en la producción artística.

SG: Exacto, no es nada nuevo. De hecho, hay productores que tienen miles de alias.

VD: ¿Estás contento con el cambio y los resultados de los últimos años? ¿Crees que en tu más reciente residencia en el Apolo (Nitsa) se ha notado positivamente?

SG: En el Apolo estoy muy contento. Estaba ya algo cansado en el The Loft y disfrutaba poco el trabajo. La propuesta que me llegó del Apolo con la residencia y con la idea de aportar un sonido algo distinto ha funcionado muy bien. Entre los residentes tenemos muchos puntos en común y cada uno aporta su visión concreta. El público se muestra mucho más abierto y el sonido es muy bueno. Al equipo de Apolo lo conozco incluso antes de dedicarme profesionalmente a la música. Es un poco como volver a casa. Ahí escuché mis primeros discos y tuve las primeras experiencias de club con la electrónica. No me lo pensé dos veces.

VD: ¿Cuánto hace que estás en Nitsa como residente?

SG: Ahora hace dos años. Comencé a pinchar puntualmente y cuando lo dejó Marc Piñol entré de manera estable.

VD: Varios amigos me han comentado “Shelby Grey, este nuevo residente del Apolo, se marca unos sets potentes, que sorprenden». Y pienso que es cierto, que lo consigues, a veces parece que los residentes — no solo en Nitsa — pinchan por defecto, como si se dejasen llevar por la rutina.

SG: Hay que reconocerlo. Cuando llevas muchos años como residente te acomodas. Con Dj Fra — residente de Nitsa– lo hemos comentado. Volvemos a mirar nuevos discos con más frecuencia y estamos muy animados en este aspecto. Cada cierto tiempo el aire fresco en un club es bueno, son ciclos.

VD: ¿Qué relación tienes con los invitados a los que les haces el warm up?

SG: Tanto en Nitsa como en Razzmatazz muy bien. Cuando estaba en The Loft con Undo hicimos un montón de contactos. Factor City, el que fue nuestro sello, le debe mucho a eso también. Undo estaba muy metido en la programación, hablábamos con los artistas y les mostrábamos nuestro material. Nos hacían remixes y, sobre todo, nos caíamos bien. En Nitsa también mantengo muy buena relación con los invitados, ahora solo como artista, y valoro que me comenten que les ha gustado el warm up.

VD: ¿Luego, además de la noche en que pincháis, sigues en contacto regular con alguno de ellos, compartiendo música y proyectos? ¿Algunos en particular?

SG: Sí. Por ejemplo, con Fort Romeau, Todd Terje, Lindstrøm, Daniel Avery o Erol Alkan. Nos vamos cambiando algún tweet o whatsapp. En la última época de Razzmatazz recuerdo la relación con Duke Dumont, me pasó su disco por mail antes de que hiciese el boom. Son relaciones muy provechosas a nivel profesional.

VD: En las relaciones más cercanas, por cuestión de que trabajasteis casi a diario Undo y JohnTalabot estuvieron también en The Loft como residentes. ¿Cómo fue la relación con Oriol (Talabot)?

SG: Sí, él pinchaba con su anterior alias, D.A.R.Y.L. Cuando yo empecé el todavía no pinchaba, nos hicimos muy colegas y seguimos siéndolo. Durante la época de Factor City y los cinco años en el The Loft nos veíamos muy a menudo. Con el tiempo te distancias de manera inevitable por razones laborales. Con Undo lo involucramos muy pronto en The Loft porque veíamos que tenía un talento muy potente. Y cuando fue produciendo vimos su increíble capacidad, se quedó para Factor City. Pasó por una crisis porque no le gustaba lo que se hacía en ese momento a nivel musical y arrancó como John Talabot.

VD: Ese momento, para los tres, imagino que fue muy intenso y estimulante. Me recuerda, en cierto modo y en un contecto diferente, los inicios que cuenta Ben Klock junto a Dettman en Berghain. Todo estaba, en cierto modo, por hacer.

SG: La época de Ben Klock con BPitch y Ellen Allien es brutal. Tiene discos realmente potentes. Merecen siempre ser escuchados y tienen un sonido especial, que solo tenían ellos. Personalmente, no soy muy de techno oscuro; Berlín siempre lo ha sido, con salas como Tresor y la conexión con Detroit. Ellos han logrado quizás un punto más frío.

Lo que comentas de aquellos inicios, sí, fueron años muy buenos. Aunque no creas, los dos primeros fueron durísimos. Pinchaban Felix da Housecat o Miss Kittin y había cuatro personas en la sala. Undo entró a llevar el booking y poco a poco llegó el cambio. Empezó a petar y tanto en el Lolita como en The Loft el ambiente se volvió espectacular. Luego les ha costado juntar todas las salas y los estilos, gestionar el éxito. Nitsa ha seguido con su filosofía.

VD: Y en cuanto a viajes, ya que hablamos de Berlín, por ejemplo, ¿has viajado frecuentemente por trabajo?

SG: Con Vicknoise sobretodo. Con Shelby Grey ha sido volver a empezar. Y este nuevo inicio lo he hecho en un momento en que las cosas han cambiado mucho y hay mucha competencia. Con el tema digital ha habido una ola de artistas que lo han complicado. Lo de Shelby Grey lo he hecho en un contexto más complejo y es realmente como volver a arrancar.

Solía viajar para pinchar y me quedaba más tiempo en la ciudad. En Berlín, por ejemplo, tenía muy buena relación con Ellen Allien y BPitch Control. Me hacía todas las tiendas de discos, como Hardwax. Y en Londres también he estado varias veces por trabajo.

VD: ¿Conoces a gente del ámbito musical que se haya ido de Barcelona o del país en busca de trabajo a causa de la crisis?

SG: Más que a nivel de productores, conozco a amigos y conocidos. Pero…si en Alemania no hablas alemán con un nivel perfecto es más complicado. Y no todos hablan inglés. Antes de irme a Berlín me quedo en Barcelona.

VD: ¿Cómo ves Barcelona?

SG: Siempre creo que ha habido más demanda que oferta. Cuando se hace algo hay como un boom, pero al final van quedando unos pocos. El tema del turismo se ha explotado mucho. Pero creo que no nos podemos quejar. Quizás falta más cultura musical para que la gente pueda apreciar todo lo que viene, pero está bastante bien. Sobretodo a nivel artístico. Y a nivel nacional y catalán, hay mucha calidad. El caso de Hivern es un ejemplo.

VD: En Sónar, ¿crees que hay una buena representación nacional?

SG: Sónar siempre ha apostado por lo nacional, aunque, si te fijas, casi todos los nacionales somos los que abrimos. Sería genial un poco más de confianza. Antes daban algún cierre u horas más concurridas. Eso no quita que la presencia nacional sí sea importante.

VD: ¿Es tu segunda vez en el Sónar? He visto que la anterior fue en 2010.

SG: He actuado cuatro veces en el Sónar. La primera como Shelby Grey fue la de 2010. Las otras dos fueron como Undo&Vicknoise y como Vicknoise. Como Undo&Vicknoise actuamos en bastantes Sónar Sounds: en el Fabric de Londres y en Lyon, por ejemplo.

VD: ¿Cómo te veías en ese 2010 y cómo te ves en tu nuevo set este Sónar de 2014? ¿Y cómo te planteas este set tras tu actuación reciente en el Primavera Sound?

SG: En 2010 acababa de empezar y no esperaba que me llamasen. Recién sacaba el primer maxi y casi nadie sabía quien era, pero fue muy bien. Este año es interesante ver que también han apostado por nombres grandes al abrir, como Four Tet. Es bueno que quieran que la gente llegue antes, y habitualmente el Sónar noche se llena bastante rápido. Recuerdo que en 2010 también se fue llenando desde primera hora.

Respecto al set, será diferente, claro, y no por ser mejor o peor. Este año, en el Primavera Sound, la Boiler Room era un streaming mundial y contaba con un sound system brutal. Los altavoces de Bowers & Wilkins se usan para los equipos de casa y para sonorizar estudios. Ahora quieren entrar en el clubbing. Solo con los amplificadores que tenían en la carpa de la Boiler, que era como un iglú, me dijo el chico de la marca que ya podrían haber sonorizado todo el festival. Y en esa carpa había un máximo de 500 personas. Salía un sonido claro y sin distorsión. Sobraban vatios por todas partes. Parecía que estaba alto, pero luego te ponías a escuchar y la cabeza y los oídos seguían perfectos.

Respecto a la sesión del Sónar, será especial. Siempre me ha gustado respetar quien toca después, me viene de lo de ser residente. En mi caso será Lykke Li. En el Primavera Sound aproveché para salir a 100 bpm y en una hora llegar a 120 bpm. En Sónar haré una sesión mucho más atmosférica, de beat lento, IDM y con toques pop. Me apetece mucho.

En este sentido, el año pasado empecé una serie de mixes, que se llaman Summer Is Forever. Una sesión tranquila, en plan electrónica “cósmica”, como si fuese un viaje. Para este verano quería hacer la número dos. Me gustaría enfocar la del Sónar por ese camino.

VD: ¿Trabajas la sesión con mucha antelación o te planteas improvisar hasta cierto punto?

SG: No la preparo especialmente. Elaboro un tracklist amplio, ordeno los discos, pero luego improviso. Mis sesiones nunca son iguales.

VD: ¿Qué equipo es el que usas para trabajar?

SG: El clásico. Vinilos y CDJ. CD ya no, ahora van con el USB. El USB ya tiene muy buena calidad de sonido si es en formato WAV. Ha sido un muy buen invento. O vas con vinilon o vas con el USB. El CD no lo usa casi nadie. El vinilo lo uso sobretodo en Nitsa. De hecho, hay noches que pincho solo en vinilo. Conozco bien el equipo y sé que no habrá problemas.

VD: ¿Cómo ves la situación del vinilo con todos los altibajos que va teniendo?

SG: Hubo un bajón muy bestia, especialmente en 2008 y 2009. Con el boom del MP3 y en los años posteriores casi nadie iba en vinilo. Ahora ves que muchos Djs están volviendo. Lo que ocurre es que si pinchas y viajas mucho y has probado el USB, difícilmente vas a hacerte todos los tours con las maletas. Eso sí, hay apasionados, como Fort Romeau. Siempre le veo con sus vinilos, ya sea en la Boiler Room del Primavera o en el Nitsa. Me parece muy bien.

VD: Estuviste vinculado a la tienda CD Drome, la que fue la tienda de vinilos de referencia de Barcelona.

SG: Sí, estuve trabajando ahí justo cuando entraba en The Loft, en 2003. Tras medio año en CD Drome abrimos el sello. Luego ya lo dejé. La época en la que yo trabajaba era una pasada. Todo el mundo escuchaba o compraba vinilos y tenías un curro bestial ordenando el material, una experiencia que además te permite aprender muchísimo. Descubrí también mucha música rock y pop que me influenció posteriormente.

VD: Y como productor, ¿qué planeas ahora?

SG: Tengo dos maxis que salen en septiembre, uno es con Tracy Recordings y con dos artistas potentes que harán remixes, aún no lo puedo decir. Y otro saldrá con Holographic People.

VD: Imagino que este verano estarás trabajando en Nitsa y produciendo. ¿Cómo te organizas los próximos meses?

SG: Sí, tengo que terminar todos los masters y los dos discos. En uno hay dos temas y en el otro cuatro. Los temas están hechos pero tengo que hacer todas las mezclas. Hay bolos pendientes, pero ha cambiado tanto este tema… Ahora las cosas se cierran de mes a mes.

VD: ¿Cómo funcionaban antes los bolos y las giras?

SG: A estas alturas de junio tenías el verano cerrado. Ahora te cancelen con mucha más frecuencia. Este verano había un par de cosas potentes que se han cancelado. Es gente que empieza con ganas, te pasan una propuesta potente y luego desaparecen.

VD: Como comentábamos antes, respecto a Barcelona y su situación con la electrónica, ¿cómo imaginas el regreso tras el verano?

SG: Lo veo muy bien. Aunque ya no me fijo tanto en lo que programan el resto de clubes. Me centro mucho en nuestra programación.

VD: ¿Te tomas así más tiempo para organizar los sets en función de los Djs a los que harás el warm up?

SG: Siempre lo he tenido muy claro, hay que adaptarse. Y no te creas, tanto aquí como en Europa o en el mundo, no son pocos los residentes que van a lucirse y se ponen a pinchar al máximo antes que el invitado. Creo que es una falta de respeto total. Está bien que la gente baile, pero hay que dejarles con ganas de más para que el invitado se pueda lucir. Otra cosa es que el invitado no cierre o que haya un directo y actúes después. Ahí puedes hacer lo que quieras. A mí me gusta empezar tranquilo e ir evolucionando, llevar a la gente. Probar y experimentar, es lo que me gusta. Cuando empecé a salir iba a los clubes a descubrir cosas. Con la gente joven de ahora o los que buscan fiesta, parece que solo quieran más caña o que suenen los hits. Lo que yo he vivido es esa sensación de descubrimiento y es lo que quiero transmitir.

VD: ¿Quizás hay demasiado Shazam actualmente? ¿Se ha vuelto la gente más impaciente?

SG: Hay veces que veo a todo el mundo shazameando. O incluso me comentan, ¡no me sale en Shazam! Yo intento transmitir al público lo que me gusta. Si no fuese así, lo hubiese dejado hace mucho tiempo. Es fácil poner los hits y sumarse al carro. Pero a la larga me parece que es malo, no acabas haciendo lo que tú quieres. Por ese camino habría dejado la música hace tiempo.

VD: ¿Te planteaste directamente dedicarte a la música?

SG: Hice diseño industrial y lo dejé. Luego estudié técnico de sonido, producción y mastering, y también lo dejé. A los 21 ya estaba pinchando, cuando lo habitual es que estés acabando la carrera. En esa época ya andaba comprando discos y para tener dinero trabajaba en CD Drome. Luego una cosa me llevó a la otra, comenzaron a salir bolos y ya me dediqué a la música.

Aunque ha sido mucho más tardío, con Shelby Grey, me salió la oportunidad de hacer música para anuncios. Al dejar Vicknoise tuve un parón y tenía pocos ingresos, me fue bien. Además, coincidió con la crisis.

VD: Fue como una crisis Vicknoise+Crisis Económica.

SG: Exacto. Antes ibas a pinchar mucho por España. Ahora, pregunta a quien esté en la cresta de la ola y verás que ya no quedan tantos clubes.

VD: ¿Pinchabas mucho por España, era habitual entre residentes? ¿Hacíais intercambios?

SG: Los intercambios te comprometen. Si no te gusta el que viene, ¿qué haces?. Así que hacíamos pocos. Pero pinchar por España lo hacíamos a menudo.

VD: Respecto a tu trabajo fuera de los clubes, ¿cómo fue la producción para anuncios u otros proyectos que hayas realizado?

SG: En publicidad he hecho música tanto para un perfume como para una joya o una marca determinada. Cuando me metí en el mundo de los anuncios tenía temas hechos que les gustaban y los encajaba. Pero en nuevos encargos me comenzaban a pedir muchos cambios y ya me lo tomé más con la calma. Al no tener que dar mi nombre no pasa nada. A veces sí los firmaba, en algunos anuncios para moda que me gustaban o en revistas que se querían pasar a lo digital o hacer anuncios en televisión. Por ejemplo, si me implicaba con el fotógrafo o nos entendíamos bien con el que hacía el vídeo. El resto era más como un encargo.

VD: En tus relaciones profesionales en Barcelona, en este sentido, te imagino como moviéndote en varios ámbitos más que rodeado solo de músicos.

SG: No me cierro a nada, me gusta interactuar. Una vez estuve a punto de hacer algo para teatro y también para bandas sonoras. No salió, pero me encanta. En el fondo, es inspiración y es bueno meterte en otros campos artísticos para desarrollarte.

VD: Cuando hablé con Tiga, por ejemplo, me sorprendió que fuese un gran lector, fan de Nabokov.

SG: Tiga es la bomba. ¿Viste la peli que hizo, Ivory Tower? Te partes. La película va de que Tiga y Chilly Gonzales son dos hermanos jugadores de ajedrez que se pican. Me gustó el juego con la banda sonora, Tiga haciendo de actor…También estaba Peaches. Justo en este momento hacía música para anuncios y me pareció interesante. Músicos que hacen películas, nunca se sabe…

VD: ¿Te fijas en las bandas sonoras? ¿Cuáles son las que más te han marcado?

SG: Me encanta. Shelby Grey tiene una influencia muy clara. Las de terror de los setenta y ochenta, con películas como Profondo Rosso, de Dario Argento, a la que ponía música Goblin, un grupo de rock progresivo italiano. Últimamente he estado mucho con ello y revisando librerías de sonidos para anuncios de esa época. Descubres cosas interesantes y muy buenas para samplear. Soy amigo de Dj Zero y es una auténtica biblioteca-discoteca. Con él he descubierto un montón de cosas y le he comprado muchas librerías de música.

VD: ¿Quedas a menudo con otros músicos?

SG: Ahora no tanto, pero en los inicios quedábamos muchísimo con Zero, Talabot…compartíamos y descubríamos con gran frecuencia. Ahora, para trabajar, no tengo horarios fijos. La inspiración puede venir a la hora de comer o entrada la noche.

Durante toda nuestra conversación en la tranquila cervecería parece como si Shelby Grey hubiese pinchado uno de sus elaborados sets de ambient. Ha pasado casi una hora pero el Dj barcelonés sigue tan fresco como cuando está frente a los platos. De la entrevista me ha gustado en especial que, pese a haber hablado de su pasado como Vicknoise y su época en The Loft, no he notado ni un atisbo de nostalgia, ni tampoco me ha dado la sensación de alguien con poco que contar y que disfruta más contando batallitas pasadas. Todo lo contrario, le brillan los ojos cuando habla de sus nuevos lanzamientos y de los planes que se reserva para los próximos meses. Shelby Grey vive totalmente en el presente, no le inquieta el futuro. Lo suyo son el optimismo y continuar con ganas su residencia en Nitsa. A Victor Palomo se le ve satisfecho con los nuevos derroteros a los que su alias Shelby Grey le está llevando. Como para no estarlo. ¿Acaso no se cambia uno de nombre artístico para alcanzar nuevos horizontes?

by Vanity Dust


Originally published at www.undermagazine.es on June 12, 2014.