El alemán

La desinformación y el doble agente.

Hay un alemán dando vueltas -suponemos el gentilicio por la dureza de su español y su pelo alemán- que está para llevárselo a casa y ponerle la mesa. Mi amigo gay dice que es gay. Yo digo que no. Ambos nos basamos en su sonrisita robótica pero bien direccionada a cada uno de nosotros en episodios independientes. Le preguntamos si es un homosexual y dijo que no. Su o de no fue más bien imprecisa. Él nos sigue siguiendo el juego, pero de lejitos y siempre en frío. No deja ganar la apuesta a ninguna de nuestras especulaciones.

Llegamos a la conclusión que conformó a las dos partes, es alemán.