Internet, democracia y república

Victor Becerra
Jul 20, 2017 · 4 min read
Leia Leading The Rebellion — Eugène Delacroix

El sistema democratico actual se encuentra profundamente desactualizado en latinoamerica y en casi todo el planeta. Pensamos en la democracia como una entidad intangible que opera de manera misteriosa con el único fin de proteger ciertos derechos y que como un dogma religioso no puede ser modificada, ser sujeta a experimentación, optimización y mejora como cualquier otro proceso humano. Los ciudadanos se han convertido en servidores del sistema y este ha dejado de servir a la humanidad como fue concebido.

No debe sorprender entonces que las luchas políticas actuales han dejado de ser confrontaciones de ideas para convertirse en concursos de popularidad. Los partidos se asemejan más a un club de fans circulando a una figura pública y su producción intelectual adolece de verdaderos planteamientos sobre cómo se debe ejercer el poder en la creación de políticas públicas eficientes. Aquellos políticos que son elegidos para representar a un conjunto de personas se ocultan detrás de la complejidad de un sistema burocrático y no tienen contacto real con los ciudadanos para entender sus necesidades. Las decisiones se toman en función de cúpulas comprendidas por los Partidos políticos y otras organizaciones con intereses privados. Existe un divorcio entre la voluntad política y la económica, los representantes se concentran en la búsqueda de firmas y votos mientras que el resto de los ciudadanos están en la búsqueda de alimentos y medicinas.

Se considera el voto como la única forma de expresión ciudadana, como la única comunicación real entre los pueblos y sus gobernantes pero al final no se comprende que un Ciudadano común solo envía el equivalente a un bit de información a través del voto y solo lo hace cada cinco años. Esto significa que hay poca comunicación y el voto se ha convertido en una forma de “tomarle la temperatura al pueblo” en vez de una forma de ejercicio de poder efectivo.

Para poder entender el punto anterior es necesario comprender los orígenes de este sistema político. La democracia original de la antigua Grecia poseía dos elementos básicos que la hacían diferente de otros sistemas políticos en el resto del mundo conocido, las decisiones eran tomadas en conjunto por un grupo de Ciudadanos, una clase social tan preparada para el ejercicio del poder que aquellos que eran miembros del Senado eran elegidos al azar, ya que el ejercicio de este poder era concebido más como un deber que como un derecho. El segundo elemento es más sencillo, la Democracia fue concebida para organizar un territorio relativamente pequeño –las ciudades nación- en lugar de grandes extensiones geográficas como las actuales.

Si bien es cierto que la democracia actual posee complejidades nunca anticipadas por los pensadores Griegos, pocas fueron las modificaciones que ha tenido este sistema a lo largo de los Siglos.

Cuando los asentamientos humanos y la población aumentó en número y territorio se volvía cada vez más difícil coordinar las decisiones entre el centro de poder y la periferia, principalmente por la falta de un sistema de comunicación efectivo. Las complejidades de estos nuevos Estados plantearon un problema para los ciudadanos gobernantes, el costo de la actividad política hacía que el ejercicio de gobernar fuera de dedicación exclusiva y los Senadores ya no podrían dedicarse a sus provincias. Surge entonces el régimen feudal que usualmente desembocaba en abusos de poder y Tiranía. El conflicto que desembocó en la Revolución Francesa provocó entonces la búsqueda de una nueva modificación al sistema demócrata, esta fue la aparición de la República actual.

Se considera que el éxito de la República subyace en el hecho de que permitió la existencia de tres formas de poder distintas en un tenso equilibrio representadas en tres figuras, el Presidente (representando a la monarquía), el Senado (representando a la Aristocracia) y los ciudadanos con el poder de elegir a través del voto universal a los dos anteriores. Mucho se ha dicho de que sin esta forma de organización no habría control para estas fuentes de poder y por si solas las mismas corren el riesgo de degenerar en tiranía, oligarquía y demagogia respectivamente.

Lo que aquí se plantea es que la República y la Democracia deben su éxito a una razón distinta y por ello muy necesaria de entender. Estas instituciones fueron creadas por grupos de personas intelectualmente preparadas que buscaron la mejor forma de gobernarse sin provocar conflictos en un contexto y tiempo particulares. Es decir, la República y la Democracia son simples soluciones pragmáticas a problemas y por lo tanto propensas de ser modificadas de acuerdo con las necesidades de cada grupo manteniendo siempre la esencia de la misma. Cuando se le adjudican valores y sentimientos a estos Sistemas lo que es una solución práctica propensa a cambiar y adaptarse por medio de experimentación objetiva y que tiene espacio para cometer errores se convierte en un Dogma infalible, la Democracia nunca se equivoca, la República nunca comete errores, ergo el Gobierno nunca se equivoca.

La situación actual bajo esta premisa se resume entonces así, los grupos de poder que gobiernan utilizan un sistema desactualizado que no ha sido modificado virtualmente desde la invención de la imprenta, rodeados como están por la burocracia y la ideología dejan de comunicarse con las necesidades de los ciudadanos y se dedican al ejercicio del poder por el poder mismo. Los ciudadanos sin otra forma de expresarse más que bajo un método electoral del que se desconfía recurren a la violencia.

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