CONSTRUYENDO EL GÉNERO

Leí numerosos artículos académicos, noticias, escuchado a periodistas, referentes, etc, hablar de violencia de género, como un acto coercitivo entre las personas en relación a su sexo, a su genitalidad, es decir si una mujer era violentada por un hombre, era violencia de género, pero si un hombre era violentado por una mujer por el sólo hecho de ser hombre, también lo era.

¿Extraño no?

Me preguntaba, si generamos categorías para el análisis de los diferentes tipos de violencia, por ejemplo, doméstica, racial/étnica, bullying, ¿Por qué nos cuesta describir la violencia que históricamente recibieron las mujeres y la comunidad LGBTI, cuando las estadísticas hablan de una negación constante de nuestros derechos, de numerosos femicidios, casos de abuso, violación y violencia institucional que se resumen en la falta de acceso a políticas públicas y privadas que salvaguarden nuestra dignidad?

Así, y pese a la amargura que me genera tener que aclararlo, comenzaré a desandar algunos conceptos equívocos que circulan en los formadores de opinión. Si, esos formadores que son los mismos que titulan que entre las mujeres somos competitivas como si la matriz del capitalismo no lo fuera; los mismos medios que se preguntaron cuan corta era la pollera de la víctima a la hora de violarla y matarla; aquellos que cuestionan a los padres por dejarla usar internet o que dijeron que las mochileras asesinadas viajaban solas.

En principio, la violencia de género, NUNCA es de una mujer a un hombre.

Hay que saber que el término género es la construcción subjetiva que una persona hace de su sexualidad, y que esa construcción está inmersa en un entramado social que tiene como norma la heterosexualidad, validando solo esa forma de vinculación sexual entre las personas. Gender (inglés), que es el término que da inicio a la utilización de un concepto precisó que permita la visibilización del colectivo de la diversidad sexual, no tiene traducción exacta al español, aunque se lo traduzca convencional y erradamente como "género" desde una perspectiva sexual, es decir si posees pene (género masculino) si posees vagina (género femenino).

¿Cómo llegamos a hablar de Violencia de Género, y por qué?

Como expuse, tenemos una sociedad que se ha erigido (muchos, pero muchísimos años atrás) bajo un modelo heteropatriarcal, catalogando en un sin fin de términos despectivos, estigmatizando, discriminando, y ejerciendo conductas coactivas alrededor de cualquier vínculo que no responda a una conducta de roles predeterminados por la heteronorma.

La construcción de un entramado social heterosexual, con roles predefinidos a través del sexo biológico de las personas, han sido los primeros cimientos para establecer relaciones históricas de dominación de lo masculino sobre lo femenino, que permitían la funcionalidad de una estructura productiva bajo un modelo económico y político predeterminado por los hombres. Cabe aclarar que con el correr de la civilización y la división social del trabajo, funcional en cada etapa histórica, pero sobre todo a partir de la existencia del derecho individual y las libertades ya expresadas en las primeras crisis del modelo industrial, se fue generando cada vez más espacio para reflejar que en el universo de las relaciones sociales, las mujeres, estábamos relegadas de la vida pública y de los derechos individuales, incluso en la vida privada.

Esta heteronorma que comenzará a hacer ruido en las primeras feministas del siglo XX, hablaban de algo que ya denotaron Engels y Marx con la complejización de la civilización industrial: “El hombre tomó el mando también en el hogar; la mujer fue degradada y reducida a la servidumbre; se convirtió en la esclava de su lujuria y en un mero instrumento para la producción de hijos.Para asegurar la fidelidad de su mujer y por tanto, la paternidad de sus hijos, es entregada sin condiciones al poder del marido; si él la mata, solo está ejerciendo sus derechos”

Esta estructura donde se constituyó la sociedad moderna nos habla de que las relaciones sociales están establecidas por patrones de dominación, por consiguiente cuando se acuñó el término “Violencia de Gènero” era esto, un concepto dinámico (dialéctico) que refleja la opresión de la mujer y de todo el colectivo de la diversidad sexual bajo el paragüa de la heteronormatividad

Reflexionemos…

¿Ahora que visualizan la Historia, se dan cuenta porque era necesario establecer un concepto propio para este tipo de Violencia que se cobra 1 femicidio cada 30 horas en Argentina, por ejemplo?

¿No se preguntan que pasará que nos ha llevado tanto tiempo definir femicidio en relación a homicidio, e incluso hasta hoy, no podemos comunicar con exactitud que es la Violencia de Género? Sin duda la respuesta está en naturalizar y por consiguiente invisibilizar está lucha sostenida, que parte desde el Derecho, que busca la igualdad nada más y nada menos que desde el Derecho. Nada más humano y básico que esto. En un sistema que deshumaniza y tecnologiza constantemente las relaciones, no perdamos la palabra, no perdamos los conceptos, la palabra nos hace libres, solidifica las vivencias, les da el poder de transmisión, y eso es lo que hoy necesitamos, solidaridad para generar equidad en las condiciones de vida. Detrás de una mujer oprimida, hay niños que también se ven afectados por la conformidad de un sistema que niega todo lo “no productivo”: mujeres, niños, viejos, hombres no heterosexuales; por eso el primer camino existente para la mejorar en la calidad de vida, a nivel mundial, es sin duda, la de equiparar las relaciones de género.

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