El acercamiento con el Creador: el Shabat


“-Por haber desobedecido, con dolor comerás tu vida- Esas fueron las últimas palabras que escucharon después de haber ingerido el conocimiento.

Todo se tornó oscuro, el hombre había adquirido un elemento divino, el saber; ¿Cómo no quería pervertirse si sostuvo en sus manos algo que estaba fuera de su alcance? El ser mortal carga fuego, éste lo lastima, pero no sabe cómo apagarlo, al contrario, está incendiando todo su entorno; poco a poco se va consumiendo el mundo, y a él sólo le queda comer su propia vida, con ese sabor a desdicha que se ha provocado al tragar el conocimiento.

Y entonces llega el deseo, ese que quiere conciliar su inconsciente fallo, ese que busca acercarse con el espíritu del Creador; el hombre está apenado, ha perdido su inocencia con el paso del tiempo, ha olvidado su origen, ha desflorado su alma y se ha alejado de su esencia. ¿Qué le queda ya? Vacío, sí, es eso; tiene un desierto interno dónde corre la nada averiguando si queda algo, está agobiado de rastrear, pero de pronto para, entiende que si el espació está hueco éste se puede llenar. Sonríe, sabe que aún hay lugar para introducir al Creador en su vida y es así cómo comienza una nueva búsqueda.

Ahora hay una nueva exigencia, si lo terrenal quiere acercarse a lo celestial, éste debe hacer lo necesario para lograr el roce de la polaridad; para conseguir esa caricia que eleva al espíritu tan alto que casi se puede apreciar la plenitud. Pero ¿cómo? ¿cómo hará para crear el ambiente que suscitará la dimensión hacia lo divino? En ese momento aparece la creencia, la fe y la práctica.

Así cada persona inclina su existencia hacia una entidad que lo oriente; emerge la oración, la meditación, el sacrificio y muchas otras más, dentro de ellas el Shabat; el suspiro culminante liberado el séptimo día.

Quien anhele sentir el Shabat debe comprender que en el séptimo día hay que abandonar el trabajo, palpar el alma y experimentar la última creación del Señor: la tranquilidad, la serenidad, la paz y el reposo.

Hay que llevar seis días de acciones que busquen corregir la vida de desdicha para observar en reposo durante el séptimo día los resultados. Se deben destinar esas 24 horas para preparar el espíritu, para permitirle recibir lo que la gracia divina le ha obsequiado, son 1440 minutos que se liberan para conocer a Dios; para tener un encuentro íntimo que derroche armonía; para enlazar el espíritu perdido con su autor, mismo que ha luchado intensamente para disfrutar durante esos 86,400 segundos de un estado extático que lo lleve de vuelta a su hogar. El instante donde el ser humano aspira a ser semejante a lo divino, a perfeccionar su existir; a dejar lo bípedo y emerger.

Y aquí es donde el tiempo comienza a tener sentido, pues es el puente que conecta dos dimensiones aparentemente lejanas, es el que permite que la metamorfosis ocurra y que el alma se convierta en amor y el espíritu en sosiego.

Pero el actuar y el reposar deben trascender el hecho de su entendimiento, quien lleva la praxis sin sagacidad solo puede traer infortunio pues será la única manera de concebir la escases de la miseria; y quien reposa sin involucrar la espiritualidad tendrá mucho tiempo libre para permitir que la perversión se presente explícitamente.

Cuando estamos viviendo el Shabat, despegamos de lo mundano para enviar a lo divino una parte de nosotros, es decir, nos liberamos del peso muerto y nos acercamos a la salvación, a lo majestuoso, a la creación, al ser, a Dios. En la medida que liberamos nuestro espíritu de la materia, del desasosiego, del temor, de la carga negativa que recolectamos en los días de trabajo; iremos perdiendo peso, y será hasta entonces que seremos tan ligeros que nos despegaremos del suelo, y seremos capaces de tocar con nuestra energía un pedazo de perfección.

Celebrar el séptimo día, no se trata de perder el tiempo, de mantenernos inmóviles y susurrarle a la nulidad; es verdad que nuestras dimensiones se encuentra equilibradas, es por eso que debemos concéntranos en admirar la creación divina del mundo, y tratar de repetir lo que ocurrió durante los siete días del nacimiento del todo. No es un día, es éter perpetuo.

… Entendimiento querida es la interpretación de lo real desde tu realidad; tranquila si no aciertas cuando quieres comprender algo nuevo, el acercarte es ganancia, el interesarte es una victoria…

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