La CdMx es una de las ciudades con más automóviles del mundo. Foto: Especial.

“Hoy no circulan” nomás los pobres (ese es el problema)

Yo no tengo coche. He vivido en la ciudad por más de 20 años, sin uno. Uso el Metrobús, el Metro, taxis y a veces, Uber. Ando en bici y camino mucho. Guardo mis tacones en mi bolsita y me los pongo antes de entrar a los edificios. No me gustan las micros, pero si no tengo opción, también me subo. Hoy, utilizo este espacio para hablar como usuaria diaria del transporte público, para proponer cuatro ideas al debate.

Francamente, sin coche, a veces sí la paso mal. Cuando iba a la universidad hacía dos horas de camino. Me levantaba a las 4:30 am para abordar un microbús, el Metro y un camión, y así poder llegar a tiempo a la clase de las 7:00 am. Tomaba el primer micro de la madrugada. Mi mamá me acompañaba a la parada. Era de noche todavía. El camión pasaba siempre con un chavo dormido en el asiento de atrás, hasta su cobija llevaba. Yo moría de ganas por ganarle el asiento, pero no había forma, él vivía más lejos y se subía antes que yo. Quizá se levantaba a las 3:00 am.

Hoy, nos estamos rasgando las vestiduras de que el Hoy No Circula se volverá a implementar por unos meses. Discutimos que el Hoy No Circula no ha tenido efecto y que, incluso, en ciertos horarios (como las noches y madrugadas) ha aumentado la contaminación (Davis 2008). Al parecer la gente compró más coches, utilizó menos el transporte público, y circuló de noche.

Sin embargo, con todo este desgarre de topas, nadamos en la indignación y tenemos pocas propuestas, propuestas viables. Hay cuatro asuntos que me parece fundamental comenzar a discutir:

Primero, debemos dejar de pensar que el problema de contaminación es de vialidad y transporte, porque es de vivienda. La forma más eficaz de reducir la contaminación es que la gente no tenga que transportarse, que viva cerca de donde trabaja. Debemos cambiar usos de suelo para permitir vivienda de interés social en las áreas donde está concentrado el trabajo y diseñar políticas que descentralicen las oficinas de gobierno y las universidades. La creación de ciudades medias en otros estados del país sería la mejor forma de hacer que la gente deje de circular en la CDMX y comience a circular en otros lados.

Segundo, hay medidas muy eficaces que no necesitan inversión pública porque, como nunca en la historia, la tecnología está de nuestro lado. Con el internet y el desarrollo de las telecomunicaciones podemos comenzar a fomentar incentivos para que las empresas promuevan el trabajo desde casa, siempre que sea posible. Crear una cultura de no tener que ir todos los días a la oficina. El Banco Mundial en Washington, por ejemplo, incrementalmente ha ido implementado una política laboral para que los empleados puedan trabajar desde casa un día a la semana. Un día de “no circula” en el trabajo es más eficaz que un día de no circula de coches.

Tercero, dejemos de hacernos ilusiones de que se podrá mejorar el transporte público porque éste es el año de las vacas flacas en Hacienda y, la verdad, no va a pasar. Debemos empezar a pensar en alternativas de corto plazo como fomentar el uso de la bici y la moto, creando carriles especiales en toda la ciudad, y penalizando la agresión de los conductores hacia ellas. La moto contamina menos que un coche híbrido, además ocupa la mitad de su espacio. Reducir el espacio de los coches para dárselo a las motos no es lo ideal, idealmente todos caminaríamos, pero es una solución media que no debe descartarse.

Finalmente, es imperante que repensemos los incentivos del Hoy No Circula que hoy tenemos porque la llamada “placa doble cero” se ha convertido, de facto, en una política de clase, una política que aplica a todos todos, excepto los que pueden pagar un coche nuevo (o una mordida). El incentivo es perversísimo y ha llevado a las automotrices a descubrir que, si venden coches a cinco años de crédito, pueden competir en precio con el transporte público. Donde el Hoy No Circula ha funcionado, como en Pekín (redujo emisiones 8% de acuerdo a Viard et al 2011) es porque el mercado de autos se mantuvo más controlado.

En general, no hay mejor “hoy no circula” que encontrar formas en las que las personas tengan que moverse menos, lo hagan por distancias más cortas.