Foto: #12MásPobresMX, Oxfam México, 2016.

Inaceptable lo que #12máspobresMx muestra

Todos sabemos quiénes son los mexicanos más ricos. Nadie sabe quiénes son los más pobres. La organización OXFAM publicó esta semana un libro sobre las historias de los 12 más pobres. Lectura obligada, el libro lo sacudirá. Aprovecho este espacio para invitarlo a actuar y empujar un México más humano y justo. Le dejo unas reflexiones.

Como mexicana permítame invitarlo a un cambio de paradigma:

Lo invito a que dejemos de debatir si la desigualdad importa y aceptemos que es humanamente inconcebible que consideremos justo un sistema económico que permite que personas como las que OXFAM retrata en su libro (Los 12 mexicanos más pobres) vivan en el mismo país de Carlos Slim. Personas que se curan el hambre con agua caliente. Es inaceptable que 1% de la población más rica tenga el dinero equivalente a lo que tienen 50 millones de mexicanos.

Lo invito a darnos cuenta de que “los ricos” no son malas personas, los ricos somos nosotros. Queramos o no aceptarlo, somos los que tuvimos el privilegio de educarse, de tener el tiempo para leer el periódico. Somos nosotros los que tenemos los medios y la capacidad para hacer algo al respecto. En nosotros está buscar mecanismos de redistribución que permitan mejores condiciones de vida.

No podemos permitirnos vivir en un mundo en donde se puede pagar nueve pesos por una hora de trabajo. No podemos ser humanamente ricos, si estamos rodeados de los bárbaramente pobres.

Lo invito a que creamos en el libre mercado, pero cuestionemos si en verdad éste lo solucionará todo. No creo que será así. Es de todos los economistas conocido que para que el mercado libre funcione debe existir competencia en igualdad de oportunidades. Típicamente, ello se logra mediante un Estado benefactor que pueda proveer de nutrición y educación a todos, de forma que todos podamos ser competitivos en los mercados laborales.

Lo invito a que creamos que el mérito debe ser gratificado económicamente, pero cuestionemos si hemos definido el mérito de la forma adecuada. Si el mérito es tener buenas notas en la escuela, ¿permitiremos que las personas que tienen menos habilidades intelectuales tengan, siempre, menos? Si el mérito es ser más talentoso ¿permitiremos que aquellos que no se vieron favorecidos por la lotería genética, siempre, pierdan?

Lo invito a que dejemos de pensar en la riqueza como un privilegio, y la entendamos como una responsabilidad. Una responsabilidad por retribuir a otros y ampliar las oportunidades de los que menos tienen. La riqueza es un superpoder para poder ser más generoso. Desconfío del privilegiado que se dice autor de su propio éxito. Nadie se hizo solo. No escogimos nuestras condiciones de inicio. No escogimos a nuestros padres ni nuestros talentos. Incluso, cosas aparentemente banales, como la suerte, terminan jugando un papel determinante en fijar quién queda de qué lado de la pirámide de ingresos.

Lo invito a que hagamos un México que crezca económicamente, pero no como lo hace ahora, sólo para unos cuantos. Creo que el crecimiento económico per se no debe ser la meta, sino el crecimiento económico redistributivo, el que genere empleos formales y seguridad social para los más vulnerables. Dicen que redistribuir no es eficiente, lo que a mí, francamente, me parece poco importante.

En nombre de la eficiencia no podemos mantener un sistema económico que permita un Carlos Slim viviendo en el mismo país que los 12 mexicanos que OXFAM retrata en su libro. Seamos ineficientes, seamos despiadadamente ineficientes.

Alguna vez creímos que reducir la pobreza era simplemente una cuestión ética, tardamos años en darnos cuenta de que la pobreza nos afectaba a todos por igual, ricos incluidos. La pobreza reducía la capacidad de ventas en el mercado interno, la disponibilidad de trabajadores capacitados, y la estabilidad política de las naciones.

Hoy experimentamos el mismo fenómeno, pero la cuestión en debate es la desigualdad. Es reciente la evidencia empírica que ha surgido para demostrar que en países más desiguales es más difícil crecer económicamente, innovar tecnológicamente, reducir la pobreza y tener un sistema legal justo.

No tardemos años en darnos cuenta de que era ayer y que debimos empezar a tener un México más igualitario.