Protesta de policías. Foto: Proceso.

La brutalidad policiaca de la que nadie habla

El mismo rechazo que tienen los maestros a la Reforma Educativa lo veremos por parte de las corporaciones policiales ante la reforma de justicia si no mejoramos sus condiciones laborales primero. Mejores salarios, mejor equipamiento y trato más humano se volverán indispensables para mantener al policía satisfecho si las reformas son exitosas en volver a la corrupción inoperante.

A veces pienso que sabremos cuando la Reforma de Justicia y el Sistema Nacional Anticorrupción están siendo implementados el día en que la policía salga a las calles a protestar.

Llegará el día en que la policía salga a las calles, con pancartas y panfletos, como salen ahora los maestros.

Protestarán porque hasta el día de hoy se les ha permitido complementar sus salarios a partir de mordidas y corrupciones. Sin mordidas, la precariedad de sus salarios, la inestabilidad de sus trabajos, la brutalidad de sus horarios y su falta de entrenamiento se harán evidentes para todos, incluidos ellos mismos. Saldrán a las calles a protestar por mejores condiciones laborales, porque ya no podrán proveérselas ellos mismos a partir de actos corruptos.

Llegará el día en que la policía llame a la Reforma Anticorrupción una “reforma laboral”, como lo hacen los maestros con la Educativa.

Protestarán porque hasta el día de hoy su trabajo consistía en recolectar mordidas para repartirlas a sus superiores. Sin la corrupción como actividad principal tendrán que comenzar a ser policías, por primera vez. Saldrán a las calles porque, como los maestros, no sabrán cómo hacer el trabajo que se suponía se les pagaba por hacer. Su falta de capacitación, entrenamiento e infraestructura para realizar investigaciones los dejará vulnerables.

Es por ello que, si queremos ser exitosos en implementar las reformas en materia de justicia, debemos entender que en los niveles más bajos de la burocracia policial la corrupción ha servido como un mecanismo de redistribución económica en el que se acepta que los policías suplan sus salarios con mordidas.

Hay tres aspectos críticos para lograr implementar la reforma de justicia sin que se generen protestas:

Se deben otorgar salarios dignos. Sabiendo, como lo ha demostrado la organización Causa en Común, que el 70% de los policías en México tienen entre uno y tres hijos, y llegan a ganar tan poco como seis mil 500 pesos al mes con jornadas de 21 horas diarias. Bien puede decirse que así como los narcotraficantes hacen a los policías escoger entre “plata o plomo”, el sistema laboral los hace escoger entre “plata o hambre”.

Se debe verificar que las evaluaciones y los ascensos se otorguen por mérito. De acuerdo con la encuesta nacional ¿Qué piensan los policías?, 50% de los policías considera que no existe un apego a la normatividad en salarios y castigos, y 60% considera lo mismo respecto de horarios de trabajo, horarios de descanso y premios.

Se debe equipar a los policías para hacer su trabajo. El 70% de los policías paga de sus bolsillos el uso de tiempo aire de celular para cuestiones de trabajo, el 20% paga de sus bolsillos sus uniformes, las reparaciones de sus patrullas, su atención médica y comentan que para estar presentables y cómodos tienen que hacer más gastos. Aún más, uno de cada diez policías manifiesta que compra de sus bolsillos las “balas”. Imposible que un trabajo sea digno si se tienen estas condiciones.

La brutalidad policial causa revuelo en los medios internacionales. La otra brutalidad, la brutalidad de la que son presa los policías no levanta una sola ceja. Es tiempo de comenzar a discutir también la otra brutalidad, la brutalidad de las largas jornadas de trabajo y de los salarios bajos de los policías.

Para evitar que la reforma de justicia y la lucha anticorrupción se vuelva imposible de implementar, como lo está siendo la Reforma Educativa, ya sea por el rechazo explícito de quienes se verán afectados o por la resistencia silenciosa de quienes se supondría deberían implementarla, tenemos que darnos cuenta de que muchos policías se verán afectados con la reforma, y encontrar formas de evitar que estas pérdidas sean grandes.