Foto: FORBES MX.

Las tres grandes piedras en el zapato de México

El Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (WEF) muestra que México se encuentra estancado en competitividad en la última década por (1) la existencia de crimen organizado, (2) los costos del crimen hacia los negocios y (3) la confianza en los policías. Muestro datos que sustentan la urgencia de sanar las policías y de crear una estrategia frontal para detener la preocupante tenencia al alza de los homicidios.

La medida de competitividad más reconocida a nivel mundial es el Reporte de Competitividad Global del WEF. Desde hace más de una década, anualmente el WEF realiza un ranking de aproximadamente 138 países. Actualmente, los tres países más competitivos son Suiza, Singapur y Estados Unidos, y los tres menos competitivos son Chad, Mauritania y Yemen.

México se encuentra en el lugar 51 de 138 países evaluados por el WEF, lo que lo posiciona como más competitivo que el 63% de los países evaluados. No tan mal, excepto que en la última década el porcentaje se ha mantenido prácticamente constante (61% en 2007), y países de Latinoamérica como Chile (33 de 138), Panamá (42) y Costa Rica (54) son más competitivos que México.

De los XX factores que evalúa el WEF, tres rubros en los que México está peor calificado se relacionan todos con crimen y corrupción.

  1. El primer factor que detiene a México: la existencia del crimen organizado. Vergonzosamente ubicado en el lugar 135 de 138 países, sólo hay tres países del mundo peores que México en este ámbito: Honduras, Venezuela y El Salvador. Países con grandes problemas como Colombia, Brasil y Guatemala están mejor calificados que México en este ámbito. Y puede que pronto estemos peor. México está experimentando un retroceso importante en el control de la violencia desde 2015. La administración actual, a diferencia de la anterior, ha dejado de prestar atención al tema y, como consecuencia, los homicidios se incrementaron en 8% en 2015 y en 20% en lo que va de 2016 (SNSP, 2016). De continuar con un incremento similar al de 2015 durante 2017 y 2018, el sexenio de Enrique Peña Nieto terminará con un acumulado de 110 mil homicidios, una cantidad 10% mayor que los 100 mil homicidios que se acumularon en el sexenio de Calderón.
  2. El segundo factor que detiene a México: el costo del crimen para los negocios. Con el lugar 130 de 138 países, sólo hay ocho naciones peores que México en este ámbito, como Jamaica, El Salvador y Venezuela. Países como Colombia y Perú están mejor calificados que México en este ámbito. Desde 2013, México ha visto mejoras, pero no las suficientes como para estar a los niveles de 2009 y años posteriores. Aún el 33.6% de las empresas en México es víctima de un algún delito anualmente. Baja California y Guanajuato son los estados que concentran la mayor victimización con tasas de cuatro mil 486 y cuatro mil 247 empresas víctimas del delito por cada diez mil empresas existentes.
  3. Empatado con el segundo factor, el tercero que más detiene a México es la confianza en las policías. Con el lugar 130 de 138 países, Guatemala y Trinidad y Tobago están mejor calificados que México en este ámbito. Desde 2013, México ha visto empeorar su confianza en las policías y se encuentra peor que en 2009 y años posteriores. El 55% de los mexicanos desconfía de la policía de tránsito, el 49% de la policía municipal, el 43% de la estatal y el 33% de la federal. Y no es de extrañarse (Envipe, 2016). El 9% de los policías mexicanos reprueba los exámenes de confianza, particularmente entre los altos mandos (no operativos) (SNSP, 2016). De un total de 12 mil altos mandos evaluados este año, mil 316 reprobaron el examen (SNSP, 2016). En estados como Sinaloa, Nayarit y Sonora, las cifras son escandalosas, el 48%, 28% y 25% de sus policías, respectivamente, reprueban los exámenes de confianza (SNSP, 2016).

Así, si queremos hacer más competitivo a México y más atractivo para la inversión, necesitamos tomarnos muy en serio la creación de un Estado de derecho, la limpia de las policías y la reducción del crimen. Lograrlo es posible y los primeros pasos son solidificar una policía de proximidad, reducir la corrupción y diseñar una estrategia de contención de violencia criminal.