Mitos de las Constelaciones: Balance
(Tercera de cinco partes)

¿Qué es el balance?
Si vamos al origen etimológico la palabra viene del latín “bilanx” y significa literalmente “dos platillos” y hace referencia a la balanza de dos platos.
Y describe el movimiento que se genera en el proceso mediante el cual se encuentran pesos similares en ambos platos.
También se utiliza para expresar el movimiento hacia la izquierda/derecha, atrás/adelante que algunos asocian con duda, vacilación, desorientación y que otros asocian con el arte de encontrar el punto central de soporte.
Algunos usos más que se han dado a la palabra, referido a este movimiento y punto de balanza son en términos de cargos y abonos en el marco económico/financiero.
En la mirada de Hellinger se utiliza para expresar el intercambio de lo que “tomamos y damos”. De origen se refiere a que basado en nuestra pertenencia, si respetamos el orden correcto, entonces encontraremos que el punto balanza está en “tomar de los ancestros” y “dar a los descendientes”, lo que sea que eso signifique, porque él no lo ha definido con claridad y cada quien ha dado su interpretación a partir de lo que observan que él hace.
En algún momento se extrapola al tema de la vida, dónde entonces para ser feliz, exitoso, próspero ese balance requiere reflejarse en nuestros vínculos, generando una correspondencia entre lo que damos y tomamos. Parece ser que el tema es que si no “tomo” a mis padres (insisto, lo que sea que eso signifique) entonces usualmente estableceré relaciones no balanceadas o exitosas en el resto de los ámbitos de mi vida.
Luego vino Jan Jacob y lo ajustó, incluso cambiando el nombre por “equilibrio dinámico” en la intención de reconocer el constante cambio y movimiento de la vida y que este balance no es estático ni único.
La pregunta es: ¿Realmente hay balance, equilibrio en la vida?
Cuando veo los cientos de cientos de niños que mueren de hambre en un mundo donde hay un 1% de la población que tiene la mayor acumulación de riqueza me lo cuestiono.
Cuando los jefes en las empresas pueden tener comportamientos abusivos con una persona, al menos desde mi óptica, y no los corren o las compañías siguen produciendo dinero de esta forma, no me lo parece.
Cuando en las familias, los padres se pelean y toman de “botín” de la pelea a sus hijos en vez de dar lo que “teóricamente” tendrían que dar, la verdad lo cuestiono de fondo.
Así que la invitación de nuevo es, regresemos a la naturaleza.
En la naturaleza podemos observar desde la célula un mecanismo que, en el marco de la biología, se ha llamado “homeostasis”. Y es la capacidad del organismo vivo para hacer los ajustes que requiera ante cualquier cambio para seguir funcionando.
Algunos la han definido como la capacidad de un organismo para conservar el equilibrio/balance, pero esta es una interpretación de lo observado y quizás de aquí surja la confusión.
En realidad lo que podemos ver es que las células (y por consecuencia todo los organismos vivos formados de células) tienen un sistema que les permite compensar cualquier cambio en el entorno o en los sistemas internos para seguir operando, es decir mantener la vida. Y a este mecanismo de compensación algunos lo llaman balance.
¿Pero es realmente un balance?
Cuando observamos a la naturaleza lo que podemos encontrar es que hay cualquier cantidad de diferentes mecanismos de compensación: balancear, incrementar, decrementar, sustituir, eliminar, parar/generar la producción de algo nuevo, multiplicarse, conformarse, adaptarse, etc., etc.
Seamos sinceros, parece que a la naturaleza le importa un comino el balance, lo único que quiere es cuidar la vida.
Y como decía Michael Blumenstein “la vida se abre paso a la vida misma”, el cómo, parece ser lo que menos le interesa.
Si partimos de la premisa que un sistema social es un organismo vivo y tiene las mismas características y propiedades de los organismos vivos, entonces podemos encontrar que en los sistemas sociales el mecanismo de cuidar la vida, funciona de manera similar.
El balance nos importa un verdadero comino. Cocreamos y mantenemos con vida aquello que consciente o inconscientemente consideramos que cuidará la vida.
Y nos movemos en función de lo que ello requiera, no importa si para ello necesitamos “aplastar” al compañero de al lado.
¡¡Wow!! ¡Qué escenario tan negro!, podrías pensar. Quizá te sorprenda descubrir el maravilloso mecanismo que la naturaleza nos ofrece para cuidar la vida a partir de construir juntos desde nuestras autonomías. En el post número cuatro exploraremos cómo.
