Soy en esencia inconstante. Podría argumentar que es una astucia para vivir más vidas en una vida pero sería mentirme y no hay muchas cosas que sean más fáciles que mentirse.
No obstante lo cual tengo sutiles continuidades. Pocas, pequeñas y anecdóticas pero tal vez representativas. Una ha sido mi curiosidad por lo oriental con pico en el caso de la(s) corea(s) pero que últimamente ha derramado el vaso y se ha hecho extensivo a Japón, China, Vietnam, Mongolia, etcétera.
Pensaba en que tal vez en algún futuro sea posible y práctico (además de económico) ir de acá para allá en el mundo. Poder víctima del capricho ir a ver un atardecer en Japón con los cerezos y el monte Fuji de fondo. Volver a casa a pasear a los perros para luego internarse en el inestimable Gobi mongol.
Pero lo actual tampoco es poco. Escucho música teniendo a mi alcance y a mi elección casi todo lo que se ha compuesto. Puedo escribir aquí estas líneas que tal vez nunca serán leídas. Luego antes de ser derrotado por el sueño iré a YouTube a elegir un curso de acción entre un número cercano al infinito.
No está mal. Este presente que es lógicamente y apenas futuro del pasado es abundante y generoso en posibilidades. Creo que estoy conforme. Y el futuro de este presente será increíble. Allá vamos.
Siempre en viaje.
