Vencer el sueño

La humanidad necesita establecer un nuevo consenso global para que todos los esfuerzos científicos a nivel internacional se orienten hacia dos direcciones: posibilitar de aquí a doscientos o trescientos años los viajes interestelares (tentativamente hacia el sistema de Alfa Centauri, pero no me voy a poner en exquisito) y eliminar la necesidad de dormir.

Me cuesta creer que estamos ya finalizando el año 2017 o lo que es lo mismo, que estamos a cerca de 30.000 de la existencia de civilización y de los primeros atisbos de escritura y que en todo este tiempo no haya sido planteada de manera seria la idea de eliminar el sueño.

Los esfuerzos científicos de las últimas décadas van en la insólita dirección contraria: desarrollos farmaceuticos para que los que tenemos dificultad para dormir quedemos noqueados por tal o cual droga.

Llegó la hora de terminar con esta situación. De un solo saque nuestra expectativa de vida aumentaría un poco más del 25% al no estar básicamente muertos durante 6 o 7 horas diarias. Nos ahorrariamos problemas tales como el insomnio. Es más, si la economía funcionara a la Keynes tendría que darse una expansión sin precedentes a partir de la suma de tiempo y por ende de actividad, de necesidades y de ocio y la demanda de más trabajadores para cubrir los nuevos turnos. Una boludez esto último, ja. Perdón CBC.

Alguien por ahí me puede decir que sin dormir no soñariamos. ¿Cual hay? Los sueños son coletazos mentales, efectos secundarios de procesos de repaso y fijación de lo que vivimos, vimos, oimos, pensamos y sentimos durante el día. No hay nada de mágico, de místico ni de trascendental.

Tenemos todo por ganar y nada por perder. ¡Despertemos! Badum tss.