Ludópatas a los 13 años?

En España, el 18 por ciento de los menores apuesta on-line. Más preocupante todavía: el ocho por ciento, lo hace de forma habitual y a edades tan tempranas como los 13 años: en Argentina no hay cifras ni regulación.

  • Water Martello, Defensor de Pueblo Adjunto de Buenos Aires. Responsable del Observatorio de Adicciones y consumos problemáticos.

En abril de este año el PSOE pidió restringir los horarios y la presencia de famosos en la publicidad de juegos de azar.

“Es un tema muy importante, un tema en el que el Gobierno no puede mirar para otro lado. Tenemos que proteger a nuestros jóvenes. Es verdad que mueve mucho dinero pero no todo vale y tenemos que proteger a nuestros hijos”, declaró la diputada socialista Begoña Tundidor, tras presentar en el Registro del Congreso la iniciativa sobre protección de los consumidores en relación con la publicidad de las actividades de juego de azar.

España sube así un escalón mas y discute un tema que en Argentina no solo no esta regulado en su publicidad si no ni siquiera en su comercialización..

Casi un año antes el 2 de febrero de 2016, Javier Lacort periodista español publicó en informe acerca de la ludopatía en jóvenes asociado al nuevo fenómeno de la hiperconectividad en Internet.

En Argentina carecemos de estadísticas que nos pueda arrojar luz sobre este aspecto que silenciosamente va ocupando un lugar preocupante.

También en Argentina se carece de legislación y regulación a pesar que venimos reclamando por ello desde hace años.

Sin la posibilidad regular, hoy no solamente se fugan del país miles de pesos y se deja de recaudar otros tantos miles de millones, sino que además nos vemos imposibilitados de propiciar programas para atender a estos jóvenes.

La regulación de esta modalidad es una urgencia. Pero como en muchos otros aspectos estamos a contramano del mundo.

España pudo tener una ley marco, que si bien no impide el fenómeno de la ludopatía en jóvenes, al menos genera posibilidades de acotarla.

Pero veamos algunos aspectos y enfoques ya que en ese país cuando se habla de juego como aquí parece que solo se limita al mundo de casinos, las máquinas tragamonedas o a los bingos pero la llegada y masificación de Internet, igual que ha cambiado las relaciones sociales, el consumo de cultura o el acceso a la información, también ha transformado el perfil del ludópata promedio.

Ahora se juega, ellos países más desarrollados, sobre todo, por Internet. A través de webs de casas de apuestas o de sus aplicaciones.

Lacort explica que: ”Como alternativa, salones de juegos donde el premio se puede cobrar en metálico, no hay que registrar una tarjeta de crédito (que muchos jóvenes ni siquiera tienen) y además da pie a la socialización en torno a la apuesta”.

En este sentido Juan Lamas Alonso, director técnico de FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados). Por las diferentes asociaciones que componen la asociación han pasado más de 15.000 usuarios, y a través de todo ese tránsito, nota una evolución clara:

La edad media se ha rebajado. En los últimos cinco años hemos pasado de recibir personas de entre 30 y 40 años, con adicción a máquinas tipo B y tragaperras, a un perfil mucho más joven, de entre 20 y 30 años, de los cuales la mitad practicaban el juego online.”

Para APEAP, una institución de padres con hijos con problemas de adicción al juego de España el mayor problema de las apuestas online es que provocan un gasto económico mucho mayor en menos tiempo que los formatos clásicos. “En una tragaperras el tiempo suele ser más limitado por el horario del establecimiento, y no se puede apostar si no es físicamente, y hay un límite natural para la cantidad de monedas invertidas. Con las apuestas online, la cantidad es prácticamente ilimitada.

Normalmente, se suele pedir ayuda entre tres y cinco años después de haber perdido el control. Ahora, con la proliferación de los juegos de azar online y las apuestas deportivas, como el daño es mayor en menos tiempo, el tiempo medio ha bajado a entre uno y dos años.”

En los mejores casos, cuando se pide ayuda a tiempo, no pasan de dejarse buena parte o la totalidad de los ahorros por el camino. No son infrecuentes pero tampoco todos los deseables. Como nos explican fuentes relacionadas con la rehabilitación de la adicción al juego, en muchos casos lo dramático es que no solo se pierde todo lo que uno tiene, sino también lo que no tiene, bien porque lo ha robado o lo ha pedido.

Nos cuentan casos como el de un joven que con 21 años ya estaba en terapia, con toda su familia arruinada. Consiguió cuadriplicar sus 600 euros ahorrados, pero no tardó en perderlos. Utilizó el DNI de su padre para pedir uno de esos peligrosos micropréstamos convencido de que sería capaz de conseguir el dinero de vuelta sin que nadie en su familia se enterase de su adicción, pero el plan no le salió como esperaba. Resultado: más de 3.000 euros de deuda (con intereses creciendo exponencialmente semana a semana) para una familia que en total ingresaba 1.400 al mes.

Con casos como ese se explica que otro de los dramas de la ludopatía es que acaba salpicando a toda la familia, que se acaba viendo engullida por el pozo sin fondo que supone económicamente la adicción de uno de sus miembros. También se explica que en casi todas las terapias de rehabilitación acudan también esporádicamente los familiares más cercanos. Por lo general, a una sesión de las cuatro semanales que suelen tener.

Otro caso muy revelador fue el de un joven alicantino que se trasladó a Valencia a estudiar. Vivía en una habitación compartida costeada por sus padres. En la segunda mitad de su primer curso, con los 18 acabados de cumplir, se aficionó a las apuestas deportivas. Para cuando acabó el curso se acostumbró a salir menos, a comer menos, a renunciar a cualquier gasto posible que le permitiese apostar más. A veces ganaba dinero, pero a la larga siempre lo perdía hasta que llegase la transferencia mensual de sus padres. Cuando empezó el segundo curso se gastó el dinero de la matrícula apostando y no le quedó más que fingir. Mientras tanto, seguía apostando. La historia terminó cayéndose por su propio peso cuando el boca a boca entre quien le conocía de la facultad conoció su historia y acabó llegando a oídos de sus padres, que vivían a 120 kilómetros. Al menos no se endeudó.

También se han detectado casos de menor gravedad pero preocupantes, especialmente entre menores de edad, que han hecho de los bares con máquinas donde apostar su nuevo centro de reuniones. Por supuesto, en torno a las apuestas. La sangre no ha llegado al río (lo cual equivale a que no ha hecho falta llegar al nivel de pedir ayuda en un centro), pero sí es un síntoma preocupante: el acceso es demasiado fácil y no se persigue con suficiente contundencia el juego prematuro.

Según los datos, el 92% de la población juega a algún tipo de juego de azar, bien apuestas online, bien quinielas, bien sorteos nacionales.

En opinión de Juan Lamas, el mayor efecto sociológico es la presión que recibe la sociedad a través, sobre todo, de la publicidad. A su juicio, “muy agresiva”, en campaña constante para que todo el mundo juegue.

Publicidad y medios

En España Actualmente, la regulación de la publicidad de juego online y casas de apuestas se limita a un código deontológico firmado entre operadoras y medios a través de Autocontrol. No obstante, según FEJAR, hay una laguna especialmente evidente: las redes sociales. Existe un vacío legal en ellas, que pueden ser utilizadas como ventana para los juegos de azar sin que se regule al mismo nivel que en otros soportes.

El Real Madrid, patrocinado por Bwin entre 2007 y 2013. Imagen: Jasper Junien.

También afecta la publicidad, y casas de apuestas pagan a deportistas de élite para promocionarse. Caso de Pokerstars con Rafa Nadal, Neymar, Cristiano Ronaldo o Ronaldo Nazario.

De hecho, los equipos de fútbol han supuesto un buen empuje a las casas de apuestas. En la liga española, la temporada 2004–2005 se convirtió en pionera en dar publicidad a estas empresas. Fue el Betis con Globet, una británica. En el repaso que hicieron el El Confidencial a la evolución de la publicidad en las camisetas de equipos españoles se puede ver la tendencia clara de crecimiento, que encontró sus días grandes entre 2008 y 2011: el 25% de los equipos de Primera División estaban patrocinados por casas de apuestas.

Unibet, patrocinador del Valencia entre 2009 y 2011.

Así, según FEJAR, “los menores acceden al juego por curiosidad, aumenta la prevalencia”. En APEAP apuntan a que los juegos de azar y las apuestas son como cualquier otra conducta: se puede hacer un buen uso de ellas; entre el 4 y el 6% de la población acaba con problemas, lo cual significa que entre el 94 y el 96% logran controlar la situación.

En un artículo de eldiario.es también se apuntaba otro dato interesante: la fuerte presencia de publicidad sobre juegos online susceptible de ser vista por niños. Por ejemplo, emitiendo anuncios en televisión en horario infantil.

Algunas modalidades que parecen inocentes implican una fuerte elusión de impuestos, muchas de los Argentinos pasan horas jugando al candi crush, sin saber que forman parte de un universo de 54 millones de usuarios que le permiten a la empresa recaudar nada más ni nada menos que 700.000 Euros por día.

La oferta es mareante nunca en la historia habían existido tantos estímulos y oportunidades de juego y los ludópatas son cada vez más jóvenes. «El juego on-line, convertido ya en la segunda causa de las ludopatías que atendemos advierte la psiquiatra Susana Jiménez, responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge (Barcelona), una de las dos que existen en España, es una verdadera revolución. Al eliminar las restricciones físicas y horarias, permite apostar desde tu habitación, tu móvil o tu tableta, 24 horas al día, siete días por semana y sin que nadie se entere. Para un jugador patológico es una puerta abierta al descontrol. Y para los adolescentes, que, según la ley, no pueden entrar en casinos, bingos ni salas de apuestas ni jugar a máquinas tragaperras, se abre una oportunidad inédita hasta hoy para acceder a juegos de azar».

Hoy, los niños utilizan juegos que se parecen mucho a los de los adultos. Pero bueno, es lógico, no podemos olvidar que quien diseña un videojuego o un dispositivo para un juego de azar busca, obviamente, que el usuario juegue una y otra vez. Hace todo lo posible para que sea adictivo. Así es como él gana dinero.

Concretamente, más de un billón de dólares. Esta es al menos la cifra que, según varias estimaciones, mueve cada año la industria global del juego.

En España, sin ir más lejos, el sector es responsable del 2,5 por ciento del PIB nacional.

Antes del primero con operadores de juego on-line autorizados actuaban desde paraísos fiscales y no sujetos a regulación, las apuestas por Internet se duplicaron. Es más, de no ser por la nueva modalidad, la industria que cerró el año con un incremento del seis por ciento habría culminado el ejercicio con una caída del cinco por ciento.

En nuestro país hoy carecemos de regulación, de datos y de acciones a seguir en el segmento de Jóvenes y ludopatía.

Cuanto de ese universo tributa a nuestro país?: cero.

La llegada de los nuevos apostadores, cada vez más jóvenes, mas informatizados y que pasan más horas frente a sus computadoras o sus smartphone, debe necesaria y rápidamente dejar atrás la política de dejar hacer dejar estar.

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