Historia 1.

Nunca pensé que los 70’s me absorberían así. Así, hasta el punto de convertirme en su estereotipo representativo, es decir, ese al que le satisface ir a un parque a tomar vino con buena compañía. Sucede que la buena compañía se reduce a la persona que amo, aunque esa persona puede variar en el tiempo, aquí lo que importa es el papel que cumple. En consecuencia, la literatura me encasilla en el nivel de romántica humanista ideal.

El problema es que odio tener que seguir un tipo de conducta determinada y estoy cambiando constantemente, pero, eso es lo qué hacen todos y es sabido desde que la filosofía estudió el arjé. No hay problema en el cambio, nadie se baña en el mismo río dos veces, el lío subyace en que no sé manejar mi conducta. Además, siempre pretende quedarse cuando pienso que es la adecuada y es que nunca es la adecuada. Entonces cambia, cambia y el cambio repercute en daños.

En este sentido, la única cosa por la que seguiría con vida es, efectivamente, conocer a mi propio Lou Reed. Viviría solo por la espera sangrienta y dolorosa de conocer al mío. Aunque es demasiado poético y eso me asusta, pero sino se da podría modificar el concepto propiamente dicho; la música, el arte y la creación podrían ser el nuevo concepto de amor y por medio de éste generaría en mi ganas de seguir, ganas de no acabar con mi existencia así como las que siento ahora.

No deseo mucho más que amor para satisfacer a mis necesidades primarias.

I am human and I need to be loved”

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