El constante fracaso de una utopía comunista.

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Nov 7 · 8 min read

El comunismo es la doctrina política y económica que tiene como objetivo reemplazar la propiedad privada y una economía basada en las ganancias con la propiedad pública y el control comunitario de al menos los principales medios de producción (por ejemplo, minas, fábricas, etc.) y los recursos naturales de una sociedad. El comunismo es, por lo tanto, una forma de socialismo, una forma más alta y más avanzada, según sus defensores. Exactamente cómo el comunismo difiere del socialismo ha sido durante mucho tiempo un tema de debate.

Marx identificó dos fases del comunismo que seguirían al derrocamiento previsto del capitalismo: el primero sería un sistema de transición en el que la clase trabajadora controlaría el gobierno y la economía y aún así consideraría necesario pagarle a la gente de acuerdo con cuánto tiempo, cuánto o bien ellos trabajaron; el segundo sería el comunismo plenamente realizado: una sociedad sin divisiones de clase o gobierno, en la cual la producción y distribución de bienes se basaría en el principio «De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades».

Marx decía que el capitalismo es un sistema económico volátil que sufrirá una serie de crisis cada vez más graves —recesiones y depresiones – que producirán un mayor desempleo, salarios más bajos y una miseria creciente entre el proletariado industrial y que la propiedad privada de los bienes corrompería a sus dueños al alentar el egoísmo. Estas crisis convencerán al proletariado de que sus intereses como clase son implacablemente opuestos a los de la burguesía gobernante. Pero, ¿no suena eso parecido a lo que viven actualmente los países que aplican el sistema comunista?

Como dijo Jorge Agustín Nicolás Ruiz; el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, así que empecemos por lo básico, ¿realmente funciona o podría funcionar un sistema que en teoría suena como una maravilla? Es por esto que hay que remontarse a la época que hizo que Marx ideara este y cuando finalmente se aplica por primera vez, en la Unión Soviética.

Marx, nacido en Alemania, se graduó como filósofo, pero al provenir de una familia judía se le negó su participación como profesor, por lo que termina ejerciendo como periodista y sus investigaciones revelaron lo que él percibió como injusticia sistemática y corrupción en todos los niveles de la sociedad alemana. Y convencido de que la sociedad alemana no cambiaría su forma de pensar desde adentro, se convierte en un político radical que tenía la idea de reformar absolutamente todo para que el pueblo no cambiara sino que se “reconstruyera”. Sin embargo, lo único que le dieron sus ideas fue su búsqueda por las autoridades para arrestarlo y tuvo que irse a París donde conoce a Engels, capitalista dueño de fábricas textiles quien luego se convertiría en su co-autor del Manifiesto Comunista, ¿curioso no?

Podría decirse que el comunismo no era una idea terrible en aquel tiempo donde la desigualdad hacia la clase obrera se sentía en el aire y quienes importaban en la sociedad eran quienes se llenaban más los bolsillos, ante esto Marx sostuvo que la pobreza, la enfermedad y la muerte prematura por el exceso de trabajo que afectaban al proletariado (la clase obrera industrial) eran endémicas del capitalismo: eran problemas sistémicos y estructurales que solo podían resolverse reemplazando el capitalismo con el comunismo.

Para el siglo 20 en Rusia, Lenin ve su oportunidad con el partido Social Demócrata para introducir esta ideología y acá empezamos a ver que en el mayor caso de sus aplicaciones, el comunismo no cumple con lo que quiere el pueblo, pues quien lo implementa siempre cambiará algo en su propio beneficio.

Lenin entonces realizó dos cambios importantes en la teoría y la práctica del comunismo como Marx lo había imaginado, el primero, expuesto en qué hacer, era que el proletariado no podía y no debía hacer la revolución espontáneamente, como Marx había esperado, sino que debía ser hecha por trabajadores y campesinos liderados por un partido de élite «vanguardista» compuesto por intelectuales radicalizados de clase media como él.

De esta forma el partido comunista educaría, guiaría y dirigiría a las masas. Lenin afirmó que esto era necesario porque no se podía confiar en que las masas, que padecían una falsa conciencia y no podían discernir sus verdaderos intereses, se gobernaran a sí mismas. La democracia debía practicarse solo dentro del partido élite, eran ellos quienes planeaban lo que se haría.

El segundo cambio aparece en el imperialismo de Lenin, la etapa más alta del capitalismo, en el que dio a entender que la revolución comunista no comenzaría en países capitalistas avanzados como Alemania y Gran Bretaña porque los trabajadores estaban imbuidos de un «comercio con mentalidad reformista», «conciencia sindical» en lugar de la conciencia de clase revolucionaria, por lo que al contrario de las expectativas de Marx, la revolución comunista comenzaría en países económicamente atrasados ​​como Rusia y en los países colonizados oprimidos y explotados de la periferia capitalista, que ahora conocemos como el Tercer Mundo.

A pesar de que esto no es descabellado, tomando en cuenta la presión y falta de educación que presentaba la clases obrera y su visible descontento por la mala calidad de vida que, valiendo la redundancia, vivían, los cambios de Lenin a la teoría hacen que su aplicación se aleje del verdadero concepto y nace la excusa que hasta ahora se escucha cuando algún país que adopta el modelo comunista fracasa: “es que no se ha aplicado como debe ser”

Tras pasar la Revolución Rusa, la Primera Guerra Mundial y finalizando la Guerra Civil Rusa, en 1921 Lenin anunció la Nueva Política Económica (NEP), por la cual el estado retuvo el control de las grandes industrias, pero alentó la iniciativa individual, la empresa privada y el motivo de ganancias entre los agricultores y propietarios de pequeñas empresas y podemos analizar que ante esto se vieron obligados a invertir el orden de lo que Marx estableció, primero aplicaron el comunismo (de Lenin) directo y por su fracaso se vieron obligados a convertirlo en un comunismo en menor escala (socialismo).

Aquí es cuando la cosa se pone fea, pues a Lenin le sucede Stalin quien empezó a intimidar a sus contrincantes políticos para consolidar el poder, purgando a los del partido y a la población en general, exiliando a los disidentes a Siberia o ejecutándolos sumariamente después de llevar a cabo juicios, no por nada pasó a ser uno de los dictadores más temidos y crueles de la historia.

Por supuesto, representó el partido comunista y si creen que los cambios establecidos por Lenin fueron alarmantes, Stalin modificó todo a su favor para seguir cometiendo cada atrocidad siempre y cuando su posición en el poder no flaqueara nunca. Por ejemplo, en un informe al 16º Congreso del Partido Comunista en junio de 1930, Stalin justificó el rápido crecimiento del poder estatal centralizado de la siguiente manera:


«Defendemos la extinción del estado. Al mismo tiempo, defendemos el fortalecimiento del poder estatal más fuerte que haya existido. ¿Es esto «contradictorio»? Sí, es contradictorio, pero esta contradicción refleja completamente la dialéctica de Marx.»


Pero Stalin omitió mencionar que Marx creía que las contradicciones debían ser expuestas y superadas, no aceptadas y aceptadas.

Mientras que Lenin había afirmado que los trabajadores sufrían de falsa conciencia y no tenían los conocimientos necesarios y, por lo tanto, necesitaban un partido de vanguardia para guiarlos, Stalin fue más allá, afirmando que el propio partido sufría de tal falsa consciencia y de conspiradores en las filas, necesitaba un líder sabio, que no era nada más y nada menos que él, por supuesto, que acabó con la tan prometida democracia al finiquitar este asunto.

Una tercera característica del estalinismo fue la idea del «socialismo en un solo país», es decir, construir la base industrial y el poder militar de la Unión Soviética antes de exportar la revolución al extranjero. Con este fin, Stalin rescindió la NEP, comenzó la colectivización de la agricultura soviética y se embarcó en un programa nacional de industrialización rápida y forzada. Insistió en que la Unión Soviética tenía que ser rápidamente y, si fuera necesario, brutalmente, transformarse de una nación principalmente agrícola a una potencia industrial avanzada. Durante la colectivización, millones de kulaks, o campesinos prósperos, fueron privados de sus granjas y obligados a trabajar en grandes granjas colectivas; si se resistían, eran fusilados o enviados a campos de trabajos forzados en Siberia para morir de hambre o congelarse. En la escasez de alimentos que resultó, varios millones de personas (el número exacto aún se desconoce) murieron de hambre, y muchos más sufrieron desnutrición y enfermedades.

El fantasma de la desidia Marxista-Estalinista en la Unión Soviética muere con el fantasma de Stalin y la caída del Muro de Berlín, que estableció una separación entre Alemania del Norte y Alemania del Sur, separando familias como lo hacen los modelos comunistas y/o socialistas en países como Venezuela, debido que a lo largo del tiempo su aplicación nunca ha funcionado realmente y lo único que a logrado es el sufrimiento de un pueblo que aún no entiende que está siendo engañado bajo la idea utópica de un universo paralelo donde todo es perfecto.

Históricamente hablando no es y nunca será un secreto que el comunismo, desde sus inicios no ha prosperado en los países donde se ha aplicado; Laos, Vietnam, Cuba, Corea del Norte y dejando a Cina de último, que los simpatizantes de izquierda tanto gustan señalar como un sistema comunista exitoso, China es lo que se llama un hibrido entre el comunismo en el ámbito social y la economía siendo capitalista y la razón de que este país sea una potencia es por su economía de naturaleza capitalista. Los otros países restantes tienen economías que podrían calificar como emotivas y “oscuras” colocando como ejemplo principal a Vietnam donde aún se ve la clase obrera, trabajando indignamente para hacer la mayoría de las prendas que usamos y el caso parecido de Corea del Norte, quienes se convirtieron en unos expertos de la falsificación de los billetes de dólares americanos, tanto así que al ser imposible conseguir una diferencia entre el real y el falso, no se ha podido denunciar al país. Es más probable que tengas en tu monedero un billete de 100 dólares falsificado en Corea del Norte, que el comunismo socialismo pueda funcionar exitosamente.

Para concluir, desde sus inicios hasta la actualidad hemos visto como la ideología de Marx y Engels ha evolucionado, siempre. resultando en el fracaso y la desidia, muy diferente a lo que idealizaron estos dos caballeros. ¿Se debe acaso a que ellos crearon una teoría fracasada? En parte sí, porque no contaron con un factor que es la avaricia y el hambre del poder y control que tiene el hombre, es por esto que sistemas de derecha basados en el crecimiento económico son los más exitosos, un ejemplo más claro que el agua capitalista en los Alpes Suizos no hay. Realmente la única forma de salir de la pobreza es generar riquezas y la mejor manera de generar riquezas es en un mercado libre que va a apelar a la excelencia por consecuencia de la competencia, y eso es algo que el comunismo nunca tendrá, cuando lo haga entonces dejará de ser comunismo y si el sistema funciona aún con su política de un mercado monopólico, entonces la utopía comunista se convertirá en una realidad y el líder que lo logre tendrá mis más sincero respeto.

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