Garabatos II

Ella no sabía lo que se avecinaba cuando el viento sopló y destruyo las fronteras que delineaban su realidad. Era imposible saber, ya que la realidad había sido siempre estática e inamovible; era imposible mirar más allá.
Cuando las paredes cedieron, la vorágine la arrastro a lo profundo de una oscuridad cruel y frenética. Su mundo cambio en un instante y ahora era incapaz de reconocer las formas de su entorno.
¡Malditos! ¡Perros todos! Gritaba alguien a lo lejos entre una serie de ruidos sordos y explosiones, huir era lo que debía hacerse, pero quiso su destino que ella se cruzara con gente podrida que destruyeron sus esperanzas mientras silenciaban su vida.
Aunque hubo dolor, su pecho se llenó de terror y luego el vacío.

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