Undertale y yo.

Determinación
Del lat. determinatio, -ōnis.
1. f. Acción y efecto de determinar o determinarse.
2. f. Osadía, valor.

Yo aprecio mucho cuando un producto se da espacio para pulir sus propios detalles. Ese tipo de compromiso nos permite tener la sensación de que la obra que tenemos en las manos es un trabajo hecho con amor y perseverancia. Existe una magia que circula alrededor de los pequeños detalles. Creo que Nintendo, y alguno que otro rezagado, no ha caído en el círculo de las historias falsamente llamadas “maduras.” Al fin y al cabo, hay que aceptar que nuestro medio nació simple. Ni pensar que en sus inicios no existían historias que contar en los videojuegos. Ahora pensemos un momento en la cantidad de videojuegos “maduros” que existen allá fuera.

Para mí es un paso inevitable, algo que tarde o temprano tenía que pasar. Es un camino lógico. No quiero que me mal interpreten, existen obras maduras que en verdad hacen su trabajo bien. Ahí está Bioshock y Bioshock infinite, que beben de la filosofía objetivista. U otros que optan por hacer una sátira social, he ahí a Grand Theft Auto. Esto es una consecuencia de que el medio quiere alcanzar el estatus de obra artística. También es importante anotar que los jugadores han crecido junto con los videojuegos y reclaman historias más elaboradas, pero allá fuera los desarrolladores han apostado por la falsa madurez. Las ficciones de ahora quieren ser profundas y complejas. En uno de los vídeos de Postcript, el canal de Dayo, recuerdo que decia que cada parte de la trama tiende a ramificarse en subtramas con el objetivo de alargar el tiempo de juego porque sí. Porque necesitan justificar su precio con más horas de juego. Pero de vez en cuando aparecen de la nada juegos que con poco hacen mucho.

De Undertale me ha llamado la atención dos cosas: Su atención a los pequeños detalles y su simpleza. Su trama es simple. El personaje que controlamos ha caído en una cueva que da a una ciudad a donde los monstruos han sido desterrados tras una guerra con los humanos. Sin embargo, esta simpleza no significa que sea simple. Es sorprendente cuanto me ha afectado el viaje al final del día.

Desde que suena la primera nota de la primera canción supe que iba a ser especial. La misma sensación que me dio cuando empecé a jugar Silent Hill 2. Esa simpleza esconde todo un trasfondo más oscuro, más trabajado, más reflexivo. Es simpleza la que hace al juego tan especial. Ya muchos han dicho que Undertale se inspira en juegos como Mother, que yo desgraciadamente no he jugado, pero me tomo por sorpresa y no me dejó ir hasta que acabé el juego. Todo es un viaje íntimo que me ha conectado a mí yo más infantil e inocente. Es un viaje que me ha recordado porque amo los videojuegos, un viaje de cavilación.

Undertale no es el primero en tener atención en los pequeños detalles, y tampoco lo sera. Spec ops: The line me sorprendió cuando en sus créditos iniciales figuraba mi nombre. Me pone en la silla del espectador para poder advertir la odisea del escuadrón delta y su viaje de descubrimiento sobre la guerra y sus horrores. También podemos ir un poco más atrás, los juegos Survival Horror de la vieja escuela hacían que los controles sean bruscos con el único propósito de ser una herramienta narrativa, un vehículo del miedo. Pero Undertale tiene un diferente acercamiento a estos pequeños detalles, es un acercamiento más sentimental. Es el que ha logrado tomarme por mi nervio sensible. Al instante logro recordar el camino de las flores, en el que queda marcado una conversación a cerca de lo que desean dos desconocidos. Toda esta escena me dice a mi que los que viven aquí abajo también sienten, también desean, también sufren y no se diferencian de los otros allá arriba. Me he encariñado con la forma en que maneja a sus personajes, tan cercanos, tan especialmente carismáticos. Solo hace falta ver la cantidad de Fanart que inunda internet. Sans o Papayrus, son personajes que difícilmente se borraran de mi memoria. Cuando descubrí que Toriel era la persona que hacia los chistes de knock, knock con Sans y que por mi culpa no podían continuar haciéndolo me rompió el corazón.

Desde mi forma de ver Undertale puede ser interpretado como el viaje de la infancia a la adultez. Es entender que el mundo es cruel y perverso, pero que a su vez guarda en el bondad. Es entender que todo se ve simple, pero esta cargado de matices. Que nada está dicho y el alcance de nuestras metas representa una responsabilidad, nuestras decisiones tienen consecuencias.

Al mismo tiempo es un juego a cerca del peso de nuestras decisiones. El Rey Asgor le pesa tanto en su conciencia que ha destruido su matrimonio y le ha obligado a matar a otros niños por sus almas. Es tanto así que arma una guardia real para este propósito. Undyne está para destruir a cualquier humano que caiga en el reino. Por otra parte, está Flowey. Solo hace falta verlo para entender el mensaje que marcara la aventura. Su exterior pretende ser un símbolo de lo bello, de lo frágil y vulnerable, lo que se pretendía una flor en el romanticismo, pero de un momento al otro arremete contra nosotros. Aquí nada es lo que parece. Lo más indefenso puede estar corrompido y puede hacer daño. El mundo no es lo que parece.

Es necesario hablar del gameplay en Undertale. Lo más interesante de este juego es no es necesario matar a tus enemigos, lo importante es conocerlos y poder librarnos de ellos mediante la conversación. Todos los conflictos que se nos presentan pueden, o no, ser resueltos con aprender del personaje que tenemos al frente, de comprenderlo y con eso poder defendernos. El asesinato no es la única opción. Ese concepto de batalla crea un conflicto entre la filosofía de un juego tradicional, en que el asesinato es un medio de progresión, y la del jugador. Los juegos nos han enseñado que debemos matar lo que tengamos en frente para así poder avanzar o, en su caso, alcanzar los objetivos. La historia y el sistema de juego ya no son unidades separadas, son un solo cuerpo que tiene por objetivo el contarnos algo. La mejor forma de describirlo es con la frase inmortal de Juan Montalvo: “Mi pluma lo mató.”

Tal vez por eso es tan especial Undertale. Porque nos deja inspeccionarnos a nosotros como jugadores y lo que eso dice de nosotros mismos. ¿Cuál es nuestra identidad como jugadores? ¿Qué camino tomamos? ¿Qué decisiones tomamos? Pero también permite indagar en la naturaleza del videojego. Si algo nos ha acostumbrado los juegos es a que lo que hagamos no tendrá consecuencias. La primera vez que sentí una verdadera consecuencia que me marcó como jugador fue al jugar Telltale’s The Walkig Dead. Cada decisión de ese juego pretendía incomodarte, no había decisiones buenas, solamente era pensar en que decisión era la menos mala para el grupo.

Es ahí donde entran los pequeños detalles, porque a la final eso es lo que nos hace personas. Recuerdo con especial cariño el momento en que Napstablook y yo nos recostamos en el suelo, dijo yo porque lo he sentido tan cercano, y me dice: “After a great meal i like to lie on the ground and feel like gargabe” Lo siguiente es que ese pequeño momento se vuelve casi una experiencia cósmica. Un momento de autorreflexión y autodescubrimiento. Un momento para descansar. O las llamadas con Alphys que nos expone su carácter y personalidad, pero creo que el detalle más importante, el que resalta más en la experiencia total del juego es la determinación.

La elección de esta palabra no es inocente. Esta palabra, inteligentemente escogida por parte de Fox, no solo habla del medio del videojuego, sino también de nosotros. En cada oportunidad que podía salir esa palabra nos recordaba que debíamos seguir adelante, ante todo continuar. No es más que el incentivo que hemos tenido todos nosotros a lo largo de nuestra vida como jugadores. La determinación es lo que mueve al jugador. Determinación por experimentar buenas historias, determinación por terminar los objetivos. Determinación es lo que mueve a cada personaje del juego.

Undertale no es más que uno de los ejemplos que más ha sobresalido de esta ola narrativa que existe en los videojuegos y determinación es la palabra perfecta que lo describe. Existen a su par historias que de igual forma, o mayor, se han marcado a fuego en la memoria de todos nosotros, como en todo medio. Pero lo que hace especial a Undertale es su capacidad de crear momentos celosamente pensados y profundamente cercanos que apelen a la fibra sentimental del jugador, personajes complejos y un gameplay que complementa a la historia. Es de agradecer que haya pequeñas joyas como esta. Obras que nos llevan, me llevan, por un viaje que se ha hecho con corazón.