El cerebro de Einstein ¿la razón de su genio?

Aunque una de sus voluntades fue no tener un funeral público y que su cuerpo fuese incinerado, el cerebro de Einstein fue preservado por el patólogo Thomas Harvey, quien se encargó de hacer llegar muestras del mismo a varios neuropatólogos de su tiempo, aunque en aquellos momentos no se llegara a grandes hallazgos. Thomas Harvey y el cerebro permanecieron ocultos del ojo público durante 40 años hasta 1978, cuando su paradero fue descubierto por un reportero del New Jersey Monthly.

La controvertida acción de Thomas ha despertado la curiosidad de científicos de todas partes del mundo. Estos estudios se han extendido, y los avances en la materia han permitido generar cada vez más descubrimientos.

Los hallazgos más concluyentes indican que el cerebro de Einstein posee una anatomía distinta: no hay una certeza respecto a la medida en que esto pudiera haber influido en el desarrollo de su genialidad.

Una de ellas afirma que el número de células gliales que el cerebro de Einstein poseía era mayor que en los cerebros normales. Otro de los grandes hallazgos es un lóbulo prefrontal mayor y una conexión muy buena entre los hemisferios izquierdo y derecho.

El cerebro es un órgano complejo del que aún no logramos descifrar por completo su funcionamiento y la polémica sobre el cerebro de Einstein y los estudios del mismo para conocer cuál es la fuente de su genialidad, sin duda son un impulso para el desarrollo de la neurociencia. Las opiniones convergen en dos líneas:

¿Será que Einstein nació siendo un genio o se hizo un genio a partir de sus constantes análisis de problemas complejos que esculpieron la configuración física de su cerebro?

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