La tercera revolución industrial: la era de la información

Después de la máquina de vapor y la energía eléctrica como impulsoras de las primeras revoluciones industriales, actualmente nos encontramos en una tercera transformación basada en las tecnologías de comunicación y las energías renovables.

No en vano, a la tercera revolución industrial también se le conoce como “la revolución de la inteligencia”. Y es que en este proceso, las formas de comunicación se han transformado como nunca antes en la historia humana: tanto los contenidos como el vehículo. Nunca había sido tan fácil transmitir un mensaje, a tantas personas, tan rápido y en tal variedad de formas: imagen, texto, audio, video y además, en experiencias inmersivas.

En la misma línea, las ideas originales son el nuevo combustible de la economía, al grado de convertirse en la materia prima con la que se han construido los nuevos imperios globales: Facebook, Ali Baba, Amazon, Google, Uber:

Las ideas generan sistemas de interacción, sistemas de compra-venta, sistemas de transporte, sistemas intangibles que nos permiten obtener lo que necesitamos más rápido, en un entorno físico y virtual en evolución y que exige una constante adaptación.

Por otra parte, la eficiencia en el uso de la energía ha llevado a la exploración de alternativas renovables y ha dejado de ser una utopía del futuro. Empresas como Tesla se proponen cambiar la infraestructura energética del mundo a través de la fotoelectricidad y desplazar a las fuentes de energía no renovable. En este sentido, las empresas se preocupan cada vez más por la sustentabilidad de sus operaciones y el impacto que ejercen sobre el entorno. No olvidemos que el calentamiento climático y la extinción de las especies ya no son propiedad exclusiva de la ciencia ficción: basta consultar las noticias para estar al tanto del último desastre natural ocurrido en alguna región remota. Y un efecto contundente: se calcula que en los últimos 50 años se han extinto alrededor de 17 especies animales, uno de las mayores índices de la historia humana.

¿Y en las organizaciones?

Bajo este panorama, las empresas apuestan cada vez más por favorecer climas laborales con la apertura y disposición para que los empleados hagan aportaciones que puedan ser capitalizadas.

Al final, cuando la economía cambia tanto, todos tenemos que dar nuestra mejor versión para hacer frente a una abrumadora oferta de profesionistas o empresas que tienen habilidades y perfiles similares a los nuestros, han estudiado el mercado como nosotros y día a día se esfuerzan por entender las necesidades de los clientes potenciales mejor que nosotros. Las leyes de la adaptación y evolución biológica se trasladan al entorno económico global: exigen que nuestro espectro de conocimientos y habilidades sea mayor, diversificado y asimilado en el menor tiempo posible para poder ser implementado.

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