300.000 paraguas perdidos alertan sobre una posible burbuja de la economía colaborativa en China

Fue el éxito de compañías como Airbnb o Uber (aunque esta última no precisamente en China) y el de algunas otras autóctonas como Mobike lo que alentó a los fundadores de Sharing E Umbrella a lanzar su propio negocio basado en los preceptos de la economía colaborativa. Como su nombre indica, el bien a alquilar no eran ni bicis, ni casas, ni coches sino paraguas. Semanas después de su lanzamiento, la compañía da por perdidos más de 300.000 de estos.

El modelo empleado por la empresa con sede en Shenzhen es similar al de la mayoría de este tipo de empresa. A través de una aplicación móvil, los usuarios pagan un un depósito de 19 yuanes (2,43 euros) por paraguas. Por cada media hora de uso del mismo, el precio se incrementa 0,50 yuanes. El director general de Sharing E Umbrella, Zhao Shuping, reconocía en South China Morning Post que esperaban que su idea tuviese una aceptación similar al de las bicicletas de alquiler en China ya «cualquier cosa en la calle puede ser alquilado».

La percepción de Shuping coincide con la de miles de emprendedores del país que en los últimos meses, como indica Shanaiist.com, se han animado a adentrarse en las entrañas de la economía compartida con negocios basados en el alquiler de todo tipo de bienes: desde cargadores de móviles, pasando por bicicletas o balones de baloncesto.

Con una inversión inicial de 10 millones de yuanes, Sharing E Umbrella repartió paraguas en 11 ciudades chinas. Pronto comenzaron a detectarse los primeros problemas con las devoluciones. «Los paraguas son distintos a las bicicletas. Estas puedes aparcarse en cualquier lugar pero para dejar un paraguas es necesario una barandilla o algo similar para colgarlos», declaraba en South China Morning Post.

Sin entrar en el porqué de estas no devoluciones, hay a quien no sorprende el mal arranque de la compañía. En un artículo de QZ se cuestiona la viabilidad de este tipo de negocio, basándose precisamente en el valor del bien: «Además de ser caro, disponer de coche en una gran ciudad puede requerir de una pequeña fortuna (impuestos, aparcamiento…). Una bicicleta no requiere de tanta inversión pero las posibles averías o el peligro de robo también elevan el coste de su mantenimiento. De ahí que alquilar este tipo de bienes sí merezca la pena a muchos usuarios, algo que no es extensible a algo tan barato como un paraguas».

Para Caroline Roy, de Shagangaiist.com, el meteorológico es otro factor que, en su opinión, pone en duda la validez del negocio de alquiler de paraguas: «Para un negocio que depende de la lluvia, encontrar un beneficio estable puede resultar desafiante. China recibe la mayor cantidad de lluvia en el verano, dejando poca rentabilidad en el negocio durante los meses más secos. Y lo que es peor, en las regiones con lluvias frecuentes, las personas tienen más probabilidades de comprar sus propios paraguas».

Argumentos que aparentemente no debieron atender ni en Sharing E Umbrella ni en las 14 compañías más de alquiler de paraguas que en los últimos meses han surgido en China. Desde algunos ámbitos se ha comenzado a hablar, incluso, de cierta burbuja de la economía colaborativa en China. En un reciente evento celebrado en Hong-Kong, Harry Man, socio de empresa de capital riesgo Matrix Partners China, declaraba: «Todo lo que se puede escanear con un código QR y pagar un yuan está siendo exagerado en China».

Inmersos en una burbuja o no, los responsables de Sharing E Umbrella parecen no arrojar la toalla. Pese a que las pérdidas por paraguas rozan los 60 yuanes (por lo que supone la impresión del código QR, entre otras cuestiones), la empresa ha asegurado que en las próximas semanas repartirá 30 millones de paraguas en distintas ciudades chinas.