Sí, aun quedan buenas ideas (e ideas buenas) para emprender

Muchas de las mejores ideas parecen un poco irrazonables al principio. «¿Cómo vas a dejar un trabajo estable o una carrera en la que ya has invertido años para ponerte a hacer eso?» o «eres un idealista, eso es muy bonito pero no da de comer» son algunos de los argumentos que escuchan los que se atreven a escalar la montaña del emprendimiento social.

Pero siguen quedando buenas ideas y buenas personas dispuestas a arriesgar un poco para conseguirlas. Estos son algunos proyectos de reciente creación con una capa social admirable y un foco empresarial realista. Todos ellos forman parte del programa de entrenamiento intensivo de cinco días Investment Preparedness Lab, organizado por Teamlabs y Unreasonable Institute.

HEMPER: todo el impacto social que cabe en una mochila

hemper

Hemper realiza mochilas artesanales de cáñamo en Nepal con un impacto medioambiental muy reducido.

Además de este interés por la sostenibilidad, el proyecto destaca por su capa social: en sus talleres de Budhalinkantha, Nepal, trabajan mujeres en riesgo de exclusión social. La marca les garantiza un trabajo digno, alojamiento y financiación de la educación de sus hijos. Dos euros de cada mochila van destinados a la ONG Sama Fundation en Katmandú, que financia la educación de los niños.

Su compromiso medioambiental no acaba en las mochilas. Se ve también en otros detalles como las etiquetas, que están fabricadas con Sheedo, un papel artesanal y ecológico fabricado en algodón y que contiene semillas, por lo que se puede ser plantado tras su uso.

Las patas solidarias del proyecto no se agotan. Allá donde el equipo de Hemper ve una posibilidad de aportar valor a una comunidad, da rienda suelta a su creatividad para lograrlo. Por ejemplo, en su último viaje decoraron las viviendas de las trabajadoras para crear un mayor sentimiento de orgullo por su hogar. También dan talleres de innovación y emprendimiento a jóvenes nepalís.

Con tantos y tan nobles frentes abiertos, su fundadora, Gloria Gubianas, recuerda los inicios del proyecto: «Hemper empezó a raíz de un viaje de cooperación, pero siempre hemos querido montar algo relacionado con la moda sostenible, inspirados por modelos como Patagonia».

Actualmente, su catálogo solo contiene mochilas. Gubianas comenta que el 70% de las personas las compran simplemente porque les gusta el producto, pero ellos trabajan duro por ese 30% «a quienes el tema social hace pensar que se trata de un producto realmente especial». Están testando fundas de ordenador y tienen pensado lanzar otros productos muy pronto.

A aquellos que quieran lanzarse al ruedo del emprendimiento social, les comenta que «hay oportunidades para todos», aunque puntualiza que es importante identificarlas bien y «ver qué producto de valor se puede realizar para que la gente esté dispuesta a pagar por ello. Y lo más importante: si trabajamos con comunidades necesitadas, que realmente cubramos esa necesidad social».

En Unreasonable Labs se están preparando para abrir su primera ronda de inversión, ya que quieren «dar un salto de calidad al producto y posicionar la marca».

DERIVA 360: convirtiendo colillas en productos de diseño

img_1083

Una sola colilla contamina entre cinco y diez litros de agua. Y solo en Barcelona se desechan cada día más de seis millones de ellas.

Deriva 360 se ha propuesto reducir el impacto medioambiental de las colillas, y ha empezado por la ciudad de Barcelona. El proceso de reciclaje comienza con la extracción del acetato de celulosa de esas colillas. Tras la limpieza y desintoxicación del material, se crean con él filamentos para la impresión 3D. Con ese material pueden imprimirse distintos objetos de diseño. De momento, han empezado a fabricar monturas de gafas de sol. Eligieron este producto porque actualmente ya se están fabricando monturas a partir de acetato de celulosa virgen, por lo que era una evolución lógica pasar a hacerlo con acetato reciclado.

Hasta ahora, han organizado recogidas en colaboración con otras entidades y grupos: una con TeamLabs, otra con la startup de viajes con impacto social Authenticitys y otra con Surfriders, amantes de las playas que también recogen colillas. Con esto, llevan recogidas 90.000, que no es poco; aunque aun están lejos del millón de colillas que se pusieron como objetivo para 2017.

«Ahora nos estamos enfocando en colaboraciones con festivales en Barcelona, ya que la cantidad recogida es mucho mayor», explica Mar López, líder del proyecto. A partir de ese cambio de táctica en la recogida, que se centrará en eventos más masificados, esperan que los números «crezcan de manera exponencial».

Empezaron por Barcelona porque viven allí y les «afecta directamente ver sus calles, playas y mar contaminados», pero la emprendedora asegura que les «encantaría» extender el proyecto a otras ciudades para provocar un impacto social mayor.

Unreasonable Labs les está ayudando, sobre todo, a «definir con claridad las necesidades que tenemos para que el proyecto siga creciendo» y a «relacionarnos con gente que puede aportar mucho al proyecto».

SHOWLEAP: ¿y si todos hablásemos la lengua de signos?

brazalete-antebrazo

ShowLeap lleva en marcha cuatro años. Primero se dedicó a desarrollar sensores de movimiento, hasta que en el último se han centrado en un brazalete que detecta el movimiento de las manos y va conectado a un software que lo interpreta.

Los avances conseguidos hasta el momento son esperanzadores: el hardware, es decir, el brazalete, reconoce perfectamente los gestos de la lengua de signos, hasta tal punto que ha sido aprobado y validado por el CNLSE (Centro de Normalización Lingüística de la lengua de signos española).

El software aun hay que alimentarlo. «Ahora necesitamos cargarlo con toda la lengua de signos, desarrollarlo», explica el CEO de ShowLeap, Emilio Guerra. Explicado de una forma más llana, es como si el programa hablara ahora «en plan indios», bromea. Por eso buscan financiación con la ayuda de Unreasonable Labs, «para incorporar a equipo experto en la estructura de la frase que ayude a que el programa comprenda la lengua oral y comunique de forma lógica». Se han marcado un plazo de seis meses para contratar a este equipo de desarrolladores.

Aunque lo van a presentar a empresas e instituciones, su objetivo es que todas las personas puedan tener acceso a él: «va a tener un precio asequible para cualquier usuario», promete.

Lo más importante para ellos es «ayudar a que ese colectivo se pueda comunicar». Pero detrás hay «un plan empresarial muy sostenible en el tiempo», asegura Guerra, que también habla de internacionalización en un futuro próximo.

Estas tres buenas ideas no son las únicas que esconde el Unreasonable Lab. También están trabajando mano a mano con Degou, una nueva forma de transportarte al trabajo que ayuda a descongestionar el tráfico y reduce la contaminación; Yayadvisor.com, una plataforma de acompañamiento a personas mayores e integración con sus comunidades; Looc, un dispositivo de rescate de personas en desastres naturales e Impact Link, empresa “puente” que ayuda a las personas que quieren hacer una contribución social.

Si quieres empaparte a fondo de estos siete inspiradores proyectos o coger ideas para una futura aventura de emprendimiento social, apúntate gratis al Open Day que tendrá lugar el jueves 29 de junio en Teamlabs (c/ Duque de Alba, 15, Madrid). La inscripción es gratuita hasta completar aforo, e incluye conferencias, evento de presentación de las siete startups «irrazonables» seleccionadas y tiempo de networking.

img_7137