Observaciones de Bolivia #1

  • Los paceños

En mi experiencia aquí de los paceños (las habitantes de La Paz) hace tres meses, son simpáticos y cariñosos. Por un lado, cada vez que entras en un minibús, por ejemplo, o si quieres direcciones, siempre dicen ‘buenos días’ y están contentos para ayudarte. Me parece que los ingleses deben aparecer un poco distantes en los ojos de los extranjeros porque aquí en Bolivia (como por todos los países de Sud de América) le das el saludo con cariño y besos. En mi trabajo mis jefes son agradables, mientras que los hombres, mujeres y chicos en situación de calle (con quienes yo trabajo) les interesa preguntarme sobre Europa y Inglaterra. Me siento cómodo y seguro en las calles de La Paz, ¡y no creo que sea solamente mi altura que me da este sentido de la seguridad! Cuando camino por las calles, lo que me ocurre es que probablemente la mitad de los paceños está comiendo o bebiendo algo… ¡normalmente una ‘bolsita’ de jugo o un helado! Si ellos no están comiendo algo, es muy posible que lleven una bolsa lleno de pan o unas botellas grandes de Coca-Cola. Entonces, puede ser que los paceños están demasiado ocupados con sus comidas o bebidas para molestarme. Además, en otros lugares se encuentra parejas besando o unos paceños viejos caminando orgulloso y con calma. Me alegre que exista un ambiente tranquilo y seguro.

Me pone contento que este país se toma en serio la comida, por ejemplo, diciendo ‘provecho’ al comienzo de cada comida y les importan mucho los platos típicos en cada región. En La Paz hay Plato Paceño con papas, habas, choclo y queso. En Cochabamba tienen Silpancho (carne, arroz, papas, huevo frito y ensalada) mientras que en Oruro hay Charquekan (carne ahumado de llama, huevo duro, mote, papa y queso). También hay los platos sinónimos en todas partes del país, por ejemplo, las Salteñas (con carne picante) y Empanadas Tucumanas (¡no se puede caminar ni una cuadra sin encontrar un puesto donde se puede tomarlos!) Ten cuidado con las Salchipapas por la calle, si no vas a enfermar rápidamente… y tengo ilusión para probar el famoso Anticucho (¡el corazón de res!) ¡Se puede ver que la gastronomía boliviana tiene mucha carne! Afortunadamente por mis amigos vegetarianos y veganos aquí, hay un montón de fruta y legumbres muy ricos en los mercados. Todo el año hay plátanos grandes y manzanas ricas y, en esta temporada, los mangos y las paltas son baratos y deliciosos.

  • Las Calles

Soy alto y, como siempre, hay ventajas y desventajas. Por un lado, tengo unos veinte centímetros más que el boliviano en promedio entonces, para buscar mis amigos en una calle ocupada, solamente necesito a echar un mirada encima de los paceños. Por otro lado, donde hay los ciudadanos pequeños, también el resto del ambiente es pequeño. ¡Por ejemplo, me he acostumbrado a caminar por la ruta al lado del tráfico porque golpeo mi cabeza con los arboles por el pavimento! ¡Lo peor es que a veces no pueda ver los niños ni las Cholitas más pequeñas por las calles al nivel de mi vista y pisoteo con ellos! Sobre todo lamento la basura por la calle — no se puede caminar diez metros sin encontrando una bolsa de jugo vacía o una envoltura del helado. Además los perros callejeros les gusta tirar las bolsas de basura para buscar comida resultado que desparraman basura por todas partes de las calles. Considerando el alto nivel de polución también a causa de todos los minibuses y micros (buses públicos) viejos por los calles, corriendo las mañanas es casi imposible por falta de espacio verde. Sin embargo, cuando ignoro mi preferencia por el campo y cuando pienso en el contexto de un país desarrollando, La Paz es una cuidad estrafalaria, individual y divertida. ¡También, cuando subo en teleférico hasta El Alto (la región más alta de la cuidad), el mirador de la cuidad, en crecimiento rápido y rodeado a las montañas cubiertos de nevado, es espectacular!

  • El idioma

El año extranjero es, sobre todo, para mejorar mi español y me alegro que ‘poco a poco’ hable mejor, con más fluidez y con menos errores gramaticales… ¿aunque quién sabe si lograré en marcar mis erres?! Claro que la gente no habla el castellano de España. En 2014 tuve mi primera experiencia de los acentos diferentes en Argentina y Chile. Para mí, prefería el acento chileno que es suave y lírico. El acento boliviano no es tan difícil para entender (¡por lo contrario, el otro día vimos un documentario sobre Buena Vista Social Club y su acento cubano era casi imposible a entender!)… salvo que tenga que acostumbrarme a poner ‘cito/cita’ al fin de casi cada palabra. Por ejemplo: una sopita, un pancito, una cervecita, una aguita. Hablo mucho con mi familia anfitriona, sobre todo con mi mama Isabel porque comemos juntos casi todos los días. ¡Mi papa anfitrión siempre dice que Isabel sea muy curiosa porque siempre tiene muchas preguntas para mí sobre mi día, mis amigos y mis viajes pero yo estoy muy agradecido! Un desafió verdadero es una conversación con los conductores de minibús bruscos… ¡por no hablar de las Cholitas (mujeres campesinas quienes se visten en ropa tradicional) porque a veces ellas hablan quechua o aymara! Supongo que mi examen de DELE C1 la semana que viene mostrara mi maestría del castellano…

  • Los paceños

From my experiences so far of paceños (citizens of La Paz) over the last three months, they are a kind and caring people. On the one hand, every time you get into a minibus or, for example, if you want to ask for directions, they will always say buenos días and be happy to help you. I feel like the English must appear quite cold in the eyes of foreigners because here in Bolivia (as it is across all of South America) they say hi with warmth, hugs and kisses. At work my bosses are friendly, whilst the Lustrabotas (Shoe-shiners) are always interested to hear about Europe and England. I feel comfortable and safe on the streets of La Paz… and I don’t believe that it’s simply my height that gives me this sense of security! As I walk in the streets, what has occurred to me is that probably half the paceños are eating or drinking something… normally a bag of juice (yes, bags of juice here, rather than cartons or bottles) or an ice-cream! If they aren’t eating something, it’s very possible that they are carrying either a bag full of bread or some large bottles of Coca-Cola. So, I figure that the paceños are too busy with their food or drink to bother me. Elsewhere you might find young couples kissing or older paceños walking down the street in a calm and dignified manner. For me, La Paz is a tranquil and safe city.

I am reassured that this country takes its food seriously, for example, saying provecho (Bon Appétit!) at the start of every meal and also when it comes to their regional dishes. In La Paz we have Plato Paceño with potatoes, broad beans, corn and cheese. In Cochabamba they have Silpancho (meat, rice, potatoes, fried egg and salad) whilst in Oruro they have Charquekan (smoked Llama meat, hard boiled egg, mote — a derivative of corn, potatoes and cheese). Also, there are dishes that are synonymous throughout all the country, for example, Salteñas (a spicy meat pasty) and Empanadas Tucumanas (again, a meat pasty, this time fried… you literally can’t walk one street without finding a stall where you can eat these!) Be careful with Salchipapas (cheap sausage and chips) from street-vendors, if not you will quickly get sick… and I am looking forward to trying the famous Anticucho (cow heart!) As you can see, the Bolivian cuisine has lots of meat! Fortunately for my vegetarian and vegan friends here, there is loads of exquisite fruit and vegetables in the markets. All year round there are loads of different types of banana and apples, and the mangos and avocadoes are just coming into season so they are both cheap and delicious!

  • The streets of La Paz

I am tall and, as always, there are advantages and disadvantages. On the one hand, I’ve got about twenty centimeters on the average Bolivian so, for example, whenever I need to find my friends on a busy street, I need only to glance over the top of the paceños in order to locate them. On the other hand, where the citizens are small, so too are their surroundings… for example, I have taken to walking on the roadsides because otherwise I literally hit my head on the branches of the trees that adorn the pavements! The worst thing is that sometimes I can’t see the smallest children or the Cholitas (the iconic bolivian women from the countryside who wear very distinctive traditional dress) in my eye line and, consequently, I just tread on them! Above all, I hate seeing all the rubbish in the streets — you can’t walk ten meters without finding an empty juice bag or an ice-cream wrapper. Furthermore, the street dogs like to rip open the bin bags in search of food, resulting in rubbish being scattered everywhere! Add to that the smelly pollution from all the old, beaten-up buses on the streets, which makes running in the mornings almost impossible! However, ignoring my preference for the countryside and when considered in the context of a developing country, La Paz is a quirky, distinctive and fun city. Also, whenever you take the cable cart up to El Alto (the highest region in La Paz), the view below of the sprawling city surrounded by snow-capped mountains is spectacular!

  • Language

The Year Abroad is, above all, the chance to improve my Spanish and I’m happy to say that poco a poco I am speaking more fluently and with less grammatical errors… although who knows if I shall ever master rolling my Rs?! Ofcourse, Bolivians don’t speak castellano from Spain. In 2014 I had my first experience of South American accents in Argentina and Chile. Personally I preferred the Chilean accent, which was soft and lyrical. The Bolivian accent isn’t too difficult to understand (by contrast, the other day we watched a documentary about Buena Vista Social Club and the Cuban accent was almost impossible to understand)… except that you have to get used to the custom of adding ‘little’ at the end of almost every word (or perhaps another translation might be ‘cheeky’!) For example: una sopita — a little soup, or una cervecita — a cheeky beer. I chat lots with my host family, above all with my host mum Isabel because we eat almost all our meals together. My host dad jokes that she is too inquisitive because Isabel always has lots of questions about my day, my friends and my trips but I’m personally very grateful for the practice! A real challenge is trying to have a conversation with the gruff minibus drivers… not to mention the Cholitas because sometimes they slip into Quechua or Aymara (indigenous languages). I suppose that the real test will be my DELE C1 Spanish exam next weekend…

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