El día que dejé de piratear música

Hace quince años, cuando viajaba tren o autobús llevaba siempre conmigo mi inseparable discman y una funda con 12 CDs, la mayoría originales, aunque un par de ellos siempre eran remixes con mis canciones favoritas. El proceso para crear estos últimos era engorroso, ya que tenías que tirar de un programa especial e ir metiendo y sacando los CDs originales para que sus canciones fueran grabándose en orden en el CD virgen. Fueron mis inicios con lo que hoy la industria considera piratería.
Con la llegada de los MP3, el siguiente paso lógico fue digitalizar toda mi colección musical para poder llevarla siempre conmigo, y completarla con otros discos que conseguía a través de Internet. Era el inicio de la época dorada de las descargas musicales, pero aún con todos los discos del mundo a mi alcance yo siempre lo he tenido claro: cuando un disco que me bajo me gusta de verdad, recompenso a su autor comprando el CD original.
Eso no me convertía en menos pirata a los ojos de discográficas y artistas, pero a mi me servía para introducir un componente ético y práctico a en lo que se había convertido el mundo del P2P. Me bajaba “demos” y las que me gustaban las compraba.
Pero hace año y medio todo cambió gracias a una plataforma a la que algunas celebridades del mundo de la música odian, y con ella dejé de descargarme música por torrent y otras vías P2P. Desde entonces no he vuelto a hacerlo, y posiblemente siga así en el futuro siempre y cuando mis discos favoritos estén en esta plataforma. Sí, hablo de Spotify.
Por qué Spotify ha hecho que deje de piratear música
En mi caso, la principal razón por la que pirateaba música era por una cuestión práctica. Desde el primer reproductor MP3 que tuve hasta el último smartphone que me compré ya tengo la posibilidad de tener toda la música que quiera de forma práctica. Como nunca he sido rico no me podía comprar todos los CDs que escuchaba en formato digital en iTunes, iba a lo fácil, a descargarlos de las redes P2P y comprar únicamente los que más me gustaban en formato físico.
Cuando descubrí Spotify por primera vez me pareció un buen acercamiento, una buena idea para tratar de solucionar el problema que había con la música. A cambio de una cuota mensual podías acceder a casi todos los discos del mundo, de manera que si eres un amante de la música y 10 euros no te suponen ningún esfuerzo económico, no tienes ninguna excusa para no poner tu granito de arena para que los artistas cobren algo por su música.
Pero seguía faltándole algo, y no consiguió que dejase de descargar música hasta que presentó su modo offline para usuarios premium. Con él puedes descargarte todos los discos que quieras en tu móvil para escucharlos donde quieras sin tener que estar conectado a la red.
De esta manera, ahora me descargo los discos que más me gustan pulsando sólo un botón, un sistema mucho más rápido y cómodo que piratear teniendo que andar descargándolos vía torrent y luego perdiendo el tiempo editando sus tags, sus portadas y pasándolos al móvil. Spotify te deja utilizar las tarjetas microSD del móvil, por lo que no tengo problemas de espacio para llevar decenas de gigas de música siempre conmigo.
El resultado es que ahora pago Spotify Premium, que parte de ese dinero va a mantener un sistema que me gusta y a pagarle a los autores según sus reproducciones, que escucho más música que nunca y que ya no descargo nada. Además, sigo manteniendo lo de comprarme los CDs físicos de los discos que más me gustan.
Algunos no se quieren dar cuenta
No estoy tan dentro del mundo musical como para entender los por qués, pero parece que el crecimiento de esta plataforma y alternativas como Apple Music está poniendo nerviosos a muchos, y algunas discográficas o grupos se niegan a claudicar ante el formato digital.
Entiendo que las discográficas lo hagan, puesto que modelos como este demuestran que están obsoletas y que un artista ya no las necesita tanto para promocionar su música. Pero no se me ocurren razones parecidas por parte de los grupos más allá de querer que todo sea como antes y que puedan tener los mismos beneficios que hace 20 años con sus discos. Para bien o para mal los tiempos cambian, y hay que adaptarse.
La propia Comisión Europea dijo en 2015 que el modelo de Spotify SÍ estaba consiguiendo combatir la piratería, por lo que corroboran lo que yo pienso, que es la mejor solución que hay ahora mismo sobre la mesa para acabar con el problema de las descargas P2P y cómo estas afectan a los artistas. Posiblemente no sea la mejor solución para artistas, pero es la primera que parece estar funcionando.
