No cometamos el error de subestimar a Apple

La semana pasada Apple nos citó a todos los medios para la presentación de su nueva gama de teléfonos, los iPhone 7. Con ellos volvió a confirmar que ya no es la misma Apple que hace unos años, y que ya no se dedica a revolucionar la tecnología, sino a asentar los estándares del futuro adoptando de forma seria tecnologías por las que otros han estado apostando.

Este cambio de rumbo (o filosofía si quieres) muchos lo quieren interpretar como el final de Apple, el inicio de una decadencia que acabará ‘por fin’ con la empresa de la manzana y sus ecosistemas cerrados.

Lo siento, pero no.

No cometamos el error de subestimar a Apple, porque simplemente ya no necesita innovar para seguir agotando las existencias de sus teléfonos a las 48 horas de abrir las preventas. No necesita correr riesgos, y como hacen otros fabricantes como Samsung, simplemente puede dedicarse a ver las ideas propuestas por los demás y a adoptarlas, algo que con el peso de su marca hará que tendencias como la de acabar con los jacks de 3,5 mm o meter doble cámara trasera se conviertan en el nuevo estándar del mercado.

Y es precisamente ese ecosistema cerrado que tanto nos disgusta a algunos que preferimos filosofías más abiertas otro de los secretos de su éxito. Todos los productos Apple se llevan bien entre sí, y para sacarles un mayor partido es mejor que los conjugues con otros productos Apple. Este es uno de los secretos de que tengan una tropa tan fiel de consumidores, y de que si te decides a comprar un iPhone o un Mac tengas más posibilidades de seguir comprando productos de la marca. O por lo menos esa es mi opinión.

El iPhone 7 no es el mejor teléfono del mercado ni de lejos, aunque sí uno de los mejores y ya no podemos decir que sea el más caro. Pero sigue teniendo ese aura que sólo Apple le sabe dar, y por mucho que lo critiquemos va a seguir petándolo en ventas. Por lo tanto tranquilos, porque la empresa tiene el corto y medio plazo bien asegurado.

Eso sí, habrá que ver qué hacen con el largo plazo, porque a día de hoy es una de las empresas peor posicionadas en la incipiente carrera por la convergencia entre móvil y PC. Pero que no hayan mostrado en este ámbito sus cartas (sólo con un iPad Pro que es una propuesta tan mala como la del Pixel C de Google) no quiere decir que no sean conscientes del cambio que se avecina en el software. De nuevo, no les subestimemos.