“We need to talk about Kevin”

No podíamos usar las putas latas de Coca-Cola, tampoco podíamos usar las putas latas de sopa Campbell.

Así explicaba Lynne Ramsay el porqué en su película “We need to talk about Kevin” no puede usar ninguna marca. Debido a esta imposibilidad de que las marcas fuesen asociadas a la película, el film se convirtió en una especie de referencia del no “product placement”. Según la directora esto llevó a que la película esté ambientada en una América alternativa, un país alternativo, que deja claro que es el inverso de la América real totalmente obsesionada y dominada por la publicidad. Aquí, la familia no es el lugar donde las personas encuentran el destino de su vida, las madres no siempre quieren tener hijos y los adolescentes, bueno, los adolescentes matan a otros adolescentes como en la América real.

Fueron famosos los problemas que tuvo Shriver para conseguir que su novela fuese publicada debido a que los editores estaban preocupados por el personaje principal de la novela, Eva, por su carácter “no simpático” aludieron. Al ser un personaje “no simpático” no cuadraba en el mundo mágico de la publicidad que es Estados Unidos. Tanto en la novela como en la película, Eva, es capaz de provocar simpatía en el espectador pero lo que provoca que te sientas incómodo es precisamente que consiga caerte simpática. Eva provoca malestar no por nada que tenga que ver con ella, si no, porque tiene actitudes que se podrían considerar inaceptables en la maternidad. Escribe Shriver en la novela en un diálogo de Eva: “Hoy en día los niños no te ayudan cuando te caes, ni te dan la mano cuando lo necesitas. No existe razón coherente para tenerlos, y es increíble que con la evolución de la forma en que los relacionamos alguien elija reproducirse”. Más allá de que sus palabras reflejen un desapego enorme hacia la maternidad lo que más asusta es su capacidad de indiferencia hacia la infancia.

We Need To Talk About Kevin es una historia de terror materno, o una historia de horror sobre la maternidad. Uno podría decir que la película es el mayor miedo que toda madre tiene (o una de ellos, la vida de un padre está llena de “mayores miedos”); o, al contrario, es la fantasía de todos aquellos que no quieren tener hijos (¿Por qué no puede pasarle esto a todos los padres?). En la novela, Eva se refiere tanto a Alien como a Rosemary’s Baby, pero estas influencias cinematográficas son las dos sobre los miedos del embarazo; en We Need To Talk About Kevin, el verdadero horror sólo comienza después del nacimiento del niño.

We Need To Talk About Kevin trata sobre las secuelas de un tiroteo al estilo de Columbine en una pequeña ciudad americana. Se centra, y está totalmente enfocada desde el punto de vista de Eva (Tilda Swinton), la madre del asesino, y los intentos que ella hace para entender el crimen que su hijo ha cometido. Eva es perseguida — su casa es pintada de roja, es atacada en la calle — como si ella fuese la verdadera causante de la masacre y no su hijo. En cierto modo Eva comparte esta visión de la gente porque para ella la violencia de Kevin no es algo nuevo. Desde su nacimiento, Eva sospechó que su hijo era diabólico y a medida que iba creciendo sospecho más y más que podría ser un psicópata.

Quizás la mayor diferencia entre la película y la novela es la forma en que Eva nos cuenta la historia, en la novela se cuenta la historia mediante cartas a su marido. Debido a esta estructura en la novela conocemos a Eva desde su interior y siempre contado por ella mientras que en la película vamos descubriendo los pensamientos de Eva mediante las expresiones faciales y corporales de la actriz. En una película donde la mayor parte se basa en los silencios y las situaciones no solucionadas con el diálogo, la actuación magistral de Tilda Swinton ayuda mediante su expresión corporal y su angulosa cara para hablar de los traumas que no se cuentan.

La comparación más obvia es Elephant de Gus Van Sant, otra película sobre una masacre al estilo Columbine pero We Need To Talk About Kevin es muy diferente a la obra de Van Sant. Elephant termina con la masacre, con Van Sant siguiendo a los asesinos con la cámara y mostrando la frialdad de los asesinos que antes siguieron a las víctimas por los pasillos. En Kevin la masacre es lo ausente, lo que provoca que el espectador asista a la narrativa de forma intermitente sin sentido como si fuese una víctima de una conmoción cerebral. Para Eva no hay descanso en el pasado, no puede recordar ningún momento con su hijo porque todo recuerdo la lleva al horror de la matanza. Todo está relacionado. Todos sus recuerdos la llevan a realizarse preguntas: ¿Cuándo empezó la violencia? ¿Qué fue lo que la desencadenó? ¿Tuvo ella algo que ver?

Eva llega a la conclusión de que Kevin nació siendo un psicópata, psicópata que vivió para atormentarla a ella desde su nacimiento porque todas sus crueles acciones parecen estar siendo representadas para su madre. De hecho algunos de los momentos más memorables de la película son las tomas en las que Kevin y Eva se presentan casi cara a cara en el mismo plano. Kevin disfruta actuando frente al personaje irrelevante e ingenuo del padre cariñoso que consiente todo protagonizado por John C. Reilly. A pesar de todo esto, como ocurre en la novela, en la película el personaje de Kevin es el que más pobre resulta ser y no porque la actuación de Ezra Miller sea mala — todo lo contrario, todas las actuaciones están a un nivel excelente — si no porque debido a la personalidad de Kevin acaba perdiendo total sentido y se diluye en el papel de un maníaco sin un sentido real detrás, se convierte casi en parodia de lo que tenía que ser y acaba siendo casi un cliché de cualquier película de terror cuando la película va más allá. Es Tilda Swinton quien sostiene la película y la eleva a otra dimensión, llegando a provocar algo en los espectadores.

We Need To Talk About Kevin es una obra necesaria pero que pudo ser mucho más si el personaje de Kevin hubiese evolucionado en algo más que un cliché. Recomendada de todas maneras simplemente por disfrutar de una de las mejores actuaciones de Tilda Swinton y que junto a Michael Clayton para mi representan sus mayores logros en la industria.

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